






Oración Irreverente







Félix J. Hernández





Juan Vivés

















Todos somos culpables

AUSCHWITZ EN LA HABANA



conciudadanos, se esclavizan a los trabajadores, se destierran a los inconformes, se silencia al que piensa, y se matan a los que les son estorbos. El desmedido vicio de poder, transforma en monstruo al gobernante.
El monstruo ha creado un nuevo Auschwitz, y está en La Habana …pero ¿cúantos mas habrá esparcidos por la Isla de Cuba? Al igual que en la Alemania nazi, se sabrá cuando caiga la Dictadura. Entoces el mundo despertará del encanto fraudulento de la propaganda castrista.
http://www.penultimosdias.com/2010/03/0 ... e-mazorra/

EL JARDÍN DE MIS RECUERDOS O LA CASI TOTALIDAD
Por Sergio Ramos, Puerto Rico, marzo 10 -- Al ver las macabras fotos pensé que se trataba de un vieja fotografía de los campos de oncentración nazis. Pero al acercarme y leer el pie de grabado quedé impactado. No era en la Alemania nazi, era en La Habana. Eran los cadáveres de los pacientes muertos el pasado enero en el Hospital Psiquiátrico de Mazorra, en las afueras de la capital cubana.
Aquellas imágenes denotaban extremo grado de insensibilidad humana.
Otra vez se repiten las escenas dantescas de Auschwitz. Parece ser que el mundo no ha aprendido la lección de aquel holocausto. En pleno Siglo XXI existe un holocausto caribeño.
El régimen cubano exhibía a Mazorra como uno de sus grandes logros. Mostraba imágenes de aquellos dementes contentos bailando, tocando instrumentos musicales, atendidos esmeradamente, por un personal diestro bajo la dirección del Dr. Bernabé Ordaz.
Pero también había trascendido que en un sitio segregado en dicha institución, bajo el control de la tenebrosa Seguridad del Estado de Cuba, había una sala conocida como la “Carbó Serviá” donde se testimoniaban torturas con electroshock a los opositores cubanos.
Tras la fachada del cacareado progreso, se esconde el terror, la tortura, el crímen de manos de los esbirros de la Dictadura.
Los regímenes totalitarios se caracterizan por contar con una poderosa organización de propaganda con la cual se distorsionan las realidades, presentando al mundo bellas fachadas que esconden tras sí, horrendas inmundicias. Al igual que el régimen de Hitler, Castro tiene un bien montado aparato de propaganda que sólo muestra sus ”logros” y “avances” , sus “bondades” y “justicias” , sus “victorias” y su “poderío” , mientras esconden sus fracasos y retrocesos, sus maldades y horrores, sus derrotas y debilidades. Tras la imágen humana, se esconde la realidad horrorosa.
Aquellos pobres compatriotas mostraban claramente una patente desnutrición. Sus cuerpos desnudos estaban literalmente famélicos. Algunos reflejaban señales de haber recibido golpes. Muestran un estado de abandono tal, que responde a la interrogante de cómo era posible que un frente frio, ya debilitado por el contacto con el Trópico, podía matar por hipotermia a 25 pacientes en un hospital…corrijo: En un hospital modelo e ícono de la medicina revolucionaria.
Desmiente el argumento de que Cuba es una “potencia médica”. Destapa el hecho de que el cacareado estribillo, no es mas que un vacío lema desinformativo esgrimido por la mendaz propaganda de la Dictadura.
Descubre más. Deja claro que el régimen cubano desprecia profundamente a sus ciudadanos. Los desprecia hasta al maltrato, el abuso, la tortura y el asesinato. Tan sólo se sirve de ellos para beneficio de los que ostentan la cúspide del poder.
El vicio del poder obnubila el sentido de justicia. Por tenerlo y sostenerlo, a niveles absolutos, diríase faraónico, se destruye un país, se hambrea a sus


EL VERDUGO ATACA DE NUEVO
Apenas una semana después de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, el régimen ataca de nuevo. No contraataca, no se defiende, como se ha dicho, porque eso supondría un estatus que sólo corresponde a las víctimas. Ataca como lo hizo dejando morir a Zapata, deteniendo a más disidentes o acusando a EEUU de esa muerte. Como hace siempre, aunque se trate de una huida hacia delante.
Esta vez acude a un recurso que le es consustancial: el espionaje. Con cámaras ocultas filmó a la madre de la víctima que, en su desesperación, en algún momento agradece las tardías atenciones médicas que estaba recibiendo su hijo. Un método, hay que reconocerlo, muy efectivo. Lo que no quiere decir que sea limpio y que sirva para todo. Y ahí está, recorriendo el mundo para una vez más intentar confundir a quienes dudan o no creen en ellos, y reforzar la fe de aquéllos que, creyéndose deudores de un izquierdismo ni siquiera reciclado y con la indecencia propia de este tipo de declaraciones, son capaces, a coro con el régimen y sin preocuparse por contrastar, de tildar de delincuentes comunes, de terroristas y de mercenarios a Zapata y a todos los presos de conciencia cubanos.
Pero lo dicho: este video no lo prueba todo. No sirve para todo. Incluso puede decirse que sirve para bien poco. Al menos no para lo que el régimen pretende. No sirve, digamos, para explicar por qué se le dejó llegar a ese estado de no retorno que le provocó la muerte. No sirve tampoco para justificar su encarcelamiento y su larga condena.
Y aquí conviene extenderse un poco: A los que aceptan el cargo de mercenario como justificación de que haya 200 presos por causas políticas (incluida la víctima de este crimen), debe recordárseles que resulta, como poco, curioso un mercenario que recibe dinero (si es que lo recibe) por escribir lo que piensa o pertenecer a una organización pacífica que únicamente pretende buscar soluciones a los graves problemas creados en el país por los dislates de una especie de dinastía partidista que, con el monopolio del país en sus manos, se impone en el poder desde hace medio siglo.
Asimismo a los que aceptan como justificación el cargo de delincuencia común, debe recordárseles que resulta igualmente “curioso” un delincuente común que lo sea sólo porque el Gobierno que lo condena niegue la existencia en sus cárceles de presos políticos y los mezcle con asesinos y ladrones.
Y, por último, a los que aceptan como justificación el cargo de terrorismo, debe recordárseles que es, del mismo modo, “curioso” un terrorista que vive y actúa en público y al que sólo se le han encontrado ejemplares de la Carta de los Derechos Humanos, bolígrafos, textos de opinión, quizá alguna cámara fotográfica, un ordenador y poco más. Ni un arma, ningún elemento químico que pueda combinarse para que explote, ningún pasamontañas, ningún plan para atentar contra algo o alguien. Y conviene que se sepa también que en Cuba la simple intención terrorista se castiga con la muerte, así que el hecho de que estén vivos es suficiente para descartarlo.
Tampoco invalida lo que motivó la huelga de hambre del opositor: a saber, los maltratos a que fue sometido por sus carceleros.
En cambio este video (como otros de la misma naturaleza que le anteceden), sí que vale para abrir un par de interrogantes. ¿Por qué el régimen hizo este seguimiento y lo filmó? ¿Qué viene a demostrar realmente?
El porqué parece obvio: quería registrar momentos, frases, lugares que pudieran servirle luego para atenuar las consecuencias de lo que sabía estaba haciendo. Para intentar desmentir la evidencia.
Todo muy calculado, como siempre. Como que esta “tarea” ha sido ejecutada por el único sector que sí ha funcionado y sigue haciéndolo con eficiencia matemática: el Ministerio del Interior. O, más exactamente, la Seguridad del Estado. Porque asegurarse es y ha sido la gran preocupación de este Estado supuestamente “del pueblo y para el pueblo”. Así que lo único que sí han logrado planificar es eso: la represión; la intriga; la manipulación.
Tengamos en cuenta que estamos ante la actuación de una Seguridad del Estado entrenada en los métodos y técnicas del KGB, que dispone de los recursos más sofisticados (en el sentido amplio del término) aunque el país esté al borde del colapso económico, y que posee cinco largas e intensas décadas de experiencia.
Pero digamos algo sobre el mensaje del régimen. ¿Realmente Zapata es el único responsable de su muerte? ¿O lo es EE UU, como cínicamente dijo Raúl Castro? ¿El régimen le dio la atención y el tratamiento correctos?
Para empezar, Zapata Tamayo (como el resto de los presos políticos), nunca debió ir a la cárcel. Pero ya que allí estaba, nunca debieron darse las circunstancias e injusticias que lo obligaron a plantear su protesta de ese modo. Y, por otra parte, si esa atención fue correcta (esto es, si contó con los recursos y se le brindó en los tiempos oportunos), ¿cómo es que murió? Además, ¿acaso la madre, ésa que ahora aparece en el video agradeciendo los esfuerzos médicos (quizá en un momento de debilidad, forzada por su desesperación de madre o porque pensase, con cierta lógica, que los médicos no eran culpables), esa madre no es la misma que denunció en diversas ocasiones que estaban matando a su hijo, y que cuando éste murió dijo bien claro que se lo habían matado? Y es más, ¿acaso es importante el hecho de que los médicos que recibieron a Zapata ya insalvable hicieran lo posible por salvarlo? ¿Es que nueve minutos de grabación escogida, y quizá manipulada, pueden resumir un acto que duró casi tres meses y cuyo desenlace trágico conocemos? ¿Es que esas imágenes tomadas por la Seguridad del Estado cubana pueden pesar más que las muchas fotos, grabaciones y denuncias publicadas anteriormente por otros medios, en los que queda claro cómo, con qué mano fría, el régimen condujo el proceso de esta muerte?
Si algo viene a demostrar el susodicho video es, si acaso, primero: cuánto desprecia el régimen a la opinión pública; segundo: que la impunidad de sus actos anteriores le infunde una confianza temeraria; tercero: que su desesperación le hace actuar cada vez de un modo más chapucero y desquiciado; y cuarto: que actuó, como suele decirse, con premeditación y alevosía. Preparó concienzudamente el terreno para matar a su víctima dos veces: una como ser humano, otra como símbolo. Algo muy propio del estalinismo. Muy propio del castrismo.
Un burdo sebo que morderán, si acaso, los que desde antes han mordido el anzuelo de un discurso ajeno a la realidad. O varios cubanos de la isla cuyo único alimento informativo es ese sebo. En cualquier caso, pocos. Aunque al régimen apenas le interesan estos números
"No saben lo que hacen", dijo Jesús en la Cruz. ¿Habríamos actuado nosotros mejor? Imitamos a los que lo abandonaron y a los que lo condenaron, por nuestras negativas a aceptar la luz, por nuestras traiciones, por nuestros miedos.
El que trae la Libertad tiene las manos atadas. El que es autor de la Vida está condenado a muerte.
¿Dónde está la verdadera vida? ¿Dónde está la Libertad?
Segunda estación: Jesús carga con la Cruz.
El día del Bautismo en el Jordán, Juan Bautista reconoció en Jesús al
"Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Repetimos estas palabras
en la Misa, justo antes de la comunión. Jesús quita el pecado porque,
primero, cargó con él. Libremente. El Cordero sin pecado, asumió nuestro
pecado.
¿Hasta dónde llega el amor?
Tercera estación: Jesús cae por primera vez.
Los Evangelios no nos hablan de ellas, pero las tres caídas nos dicen que
Dios se hizo hombre: un hombre, no un superhombre. Jesús nunca dudó de su
misión, pero sintió tristeza y angustia al acercarse su Pasión. Nos salva,
a nosotros, pobres hombres, porque se puso a nuestro nivel. A los sabios
siempre les ha costado admitir semejante rebajamiento.
¿Creemos en la Encarnación?
Cuarta estación: Jesús encuentra a su santísima Madre.
Otra madre habría pedido a Jesús que sus dos hijos tuvieran unos buenos
puestos en el Reino. María no pidió nada, ni para sí misma, ni para su
Hijo. La única vez que pidió, fue para los otros, en Caná, y con qué
discreción: "No les queda vino." Y dijo a continuación a los sirvientes:
"Haced lo que Él diga." Confía en Él, sin saber lo que va a hacer.
Pidamos a María que nos enseñe la confianza.
Quinta estación: Simón Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz.
Toda la humanidad está presente en la Pasión: los traidores, los verdugos
y los cobardes; pero también los que se dejan conmover por la desgracia
del otro. Simón presta su ayuda; las mujeres lloran; el centurión se abre
a la fe. Simón no se ofreció voluntario, pero hizo lo que había que hacer
en aquel momento. No es un héroe; por lo tanto, podemos imitarlo.
Es el momento de recordar las palabras de Jesús: "Lo que hicisteis con
uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. "
Sexta estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús
Después de unos brazos fuertes, la delicadeza de una mujer. Verónica salió de entre la multitud para ir hacia el Varón de dolores. Los Evangelios son discretos acerca del aspecto físico de la Pasión. Pero el rostro de Jesús, en aquellos momentos, debía de ser el del Siervo paciente, descrito por el profeta Isaías: "Muchos se espantaron de Él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano."
¿Nos atrevemos a mirar de frente al sufrimiento de nuestros hermanos?
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez.
En varias ocasiones, Bernardita, respondiendo a la petición de María, besó
el suelo y anduvo de rodillas por el suelo sucio de la gruta. Cuando
descubrió la fuente, el agua, al principio, estaba muy fangosa. Pero, muy
pronto, el fango se transformó en agua clara y abundante. Para
levantarnos, el Señor cayó. Para darnos la luz, se cubrió de lodo.
¿Me avergonzaré de un Dios que cae?
Octava estación: Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén.
Jesús encuentra y consuela. "Consolar" es un decir, pues Jesús da a
entender que el futuro de Jerusalén será trágico. No basta con llorar; hay
que convertirse. Esta estación nos remite a las cinco apariciones en que
María dice a Bernardita: i "¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!".
Bernardita ofrecerá su vida entera "por los pecadores", sirviendo a los
enfermos.
Conmoverse es mejor que nada; pero convertirse, es más difícil. Pidamos la gracia de una conversión constante y efectiva.
Novena estación: Jesús cae por tercera vez
La segunda caída está aún reciente. Jesús cae de nuevo. Se levanta; es el último esfuerzo del que es capaz. Después, ya no será más que el juguete
de los soldados. Mira al Padre, que lo resucitará en la mañana de Pascua.
Por el momento, Jesús vuelve a caer, como nosotros volvemos a caer en el
pecado. Pero Dios nos perdona cada vez y nos tiende la mano para
levantarnos.
¿Estamos dispuestos a perdonar hasta setenta veces siete?
Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
El Hijo de Dios se despojó de la gloria divina, como dice San Pablo: "Él, a pesar de su condición divina, no se aferró a su categoría de Dios, al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo... Se rebajó, hecho obediente hasta la muerte." Jesús es despojado ahora de toda dignidad humana. Los soldados se reparten sus vestiduras y echan a suerte su túnica.
El bautizado se despoja de los oropeles del mundo para revestirse con la vestidura blanca de la vida nueva, en el Espíritu Santo.
Oncena estación: Jesús es clavado en la Cruz.
Meditemos las siete palabras de Cristo en la cruz:
.Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
. Hoy estarás conmigo en el paraíso.
. Mujer, ahí tienes a tu hijo.
Ahí tienes a tu madre.
. Tengo sed
. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
. Todo está cumplido.
En sentido opuesto, escuchemos el desafío lanzado a Jesús: "¡Qué se salve
a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!" ¿No llegamos a pensar,
también nosotros, algunas veces, lo mismo?
Decimosegunda estación: Jesús muere en la Cruz.
A la vista de Cristo muerto en la Cruz, nos rebelamos: no queremos ver
esa imagen que muestra la crueldad de los hombres y lo que Cristo sufrió
por nosotros. Pero, ante el cuerpo del que murió, guardamos silencio.
¡Que este silencio sea un silencio de adoración!
Es el momento de la fe. Esta muerte, ¿es un fracaso o una victoria?
Decimotercera estación: Jesús es bajado de la Cruz.
En la cruz, Cristo es levantado, exaltado, como dice San Juan. Ahora, su
cuerpo es entregado completamente a los otros. La cruz se alzaba hacia el
cielo y, ahora, él desciende a la tumba y a las entrañas de la tierra. Es
la continuación de la Encarnación. Los allegados de Jesús se llevaron su
cuerpo con un infinito respeto.
¿Cómo recibimos nosotros su cuerpo en la Eucaristía?
Decimocuarta estación: Jesús es puesto en el sepulcro.
En el credo, decimos que Jesús "descendió a los infiernos". No descendió al infierno, símbolo de la condenación. Descendió a los infiernos, el lugar de los muertos, ya que la costumbre de los judíos era enterrar a los muertos, es decir, ocultarlos bajo la tierra. A nuestros hermanos Orientales les gusta representar a Cristo visitando los infiernos, para anunciar el Evangelio de la Vida a todas las generaciones, desde Adán y Eva.
¿Cómo pensamos en nuestros difuntos? ¿Esperamos la resurrección de los muertos?
Decimoquinta estación: La esperanza - María a la espera de la
Resurrección.
Los Evangelios no nos dicen nada sobre el día del Sábado Santo. Es el "sabbat": se suspende toda actividad desde el viernes por la noche hasta
pasado el día siguiente. Es el único día del año en que la Iglesia no
celebra la Eucaristía. Es el día de la ausencia, el día del luto. Pero
sabemos que el luto cristiano es provisional. El cristiano está a la
espera de la resurrección.
María, fuerte en la fe, firme en la esperanza, te confiamos nuestros
duelos. ¡Ampáranos en las pruebas!
Decimosexta estación: La Fe- Resurrección.
¿Amamos bastante la vida para que la resurrección sea una buena noticia?
Muchos de nuestros contemporáneos parecen haberse resignado a morir.
Otros se ven reviviendo indefinidamente una vida terrestre por la
reencarnación. A Cristo no le gustó la muerte; pero cuando llegó la Hora,
no la rehuyó. A causa de su amor, el Padre lo libró de ella para siempre,
por el poder del Espíritu Santo.
En adelante, debemos creer en la vida y servirla bajo todas sus formas.
Decimosepta estación: La caridad - Manifestación de Cristo resucitado a los discípulos de Emaús –Transubstanciación.
Hablando de la Pasión, de la que hacemos memoria en la Eucaristía, el 21 de agosto de 2005, en Colonia, el Papa Benedicto XVI dijo a los jóvenes: "Se trata de una fisión nuclear referida a lo más íntimo del ser, la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Sólo la explosión íntima del bien que vence al mal puede generar la cadena de transformaciones que, poco a poco, cambiarán el mundo."
La Eucaristía nos invita a hacer de nuestras vidas una ofrenda, un don,
una irradiación.
¡Te deseo de todo corazón qué Dios te bendiga!
Te quiere siempre,
Félix José
Esta oración se hace con espíritu de penitencia y de reparación, para el perdón de los pecados. Este ejercicio de piedad tiene en Lourdes un particular relieve. En 2001 Monseñor Jacques Perrier, obispo de Tarbes y Lourdes, decidió erigir un nuevo Via Crucis accesible a los peregrinos de movilidad reducida. Gracias a un responsable de peregrinaciones belga, Monseñor Perrier pudo ponerse en contacto con a una escultora, María de Faykod, que se encargó de realizar, progresivamente, estación tras estación, este nuevo Viacrucis destinado al Santuario Nuestra Señora de Lourdes. Diversos y generosos donantes aceptaron financiar todas las estaciones. La realización del Via Crucis culminó, en el alborear del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen en el 2008.
Primera estación: Jesús es condenado a muerte.
París, 10 de marzo --
Inolvidable Ofelia,
Uno de los momentos más emocionantes de nuestra peregrinación a Lourdes
fue el del Viacrucis. Recordé cuando de niño íbamos a las procesiones de
la Semana Santa al pueblo de Remedios, allá cerca de nuestro terruño
camajuanense. Oré por ti y por todos nuestros seres queridos.
Con el ejercicio del Via Crucis, los cristianos se ponen en marcha para
rehacer el camino de Jesús hacia el Calvario. Como no todos pueden ir a
Jerusalén, desde la Edad Media existe la piadosa costumbre de representar
las 14 estaciones del Via Crucis en las iglesias y capillas e, incluso, al
aire libre como en Lourdes.
castrista un comportamiento diferente después de 51 años de práctica criminal que contínuamente justifica La Habana con mil falsedades a través de todos sus medios publicitarios, tanto propios como afiliados. Esos medios no son pocos ni existen sólo en el ámbito de la Isla. ¿Acaso son pocos los idiotas en Hispanoamérica?
Enfatizar esos 51 años de maldad es clave en este contexto, pues el crimen organizado y brutal empezó desde el instante mismo en que esa mafia asesina se hiciera cargo del poder político cubano, el que muy desgraciadamente para nuestra historia encontrara totalmente vacante.
La única reacción para mí inexplicable es la sorpresa, sutil e implícita en el ensayo de Vargas, ante la actitud indiferente y cómplice del presidente del Brasil con los crímenes del castrato. Se trata de amigos personales de Lula, sus socios en comercio ilícito, sus viejos asociados políticos en la mayor de las Antillas. En esa sorpresa hay una candidez e ingenuidad totalmente incongruentes con el vasto intelecto del novelista.
¿Acaso no sabe Vargas Llosa del siniestro cónclave de 1990 llamado “Foro de Sao Paulo”? Esa primera iniciativa internacional para rescatar y socorrer al castrismo se originó en la mismísima base siderúrgica del poder gremial de Lula. Hace 20 años se cimentó allí no sólo un comité de activismo subversivo, sino una alianza política forjada en la desesperación de un marxismo moribundo que frenéticamente buscaba nueva sangre para el monstruo antillano cuando el cese del subsidio soviético paulatinamente lo sofocaba. La condición insoslayable del castrismo es su eterna dependencia: la ruinosa vigencia socialista-totalitaria sólo perdura mediante un irremediable subsidio económico.
Esa solidaridad totalitaria permitió que un delicuente desvergonzado como
Mel Zelaya fuera protegido en la Embajada carioca en Tegucigalpa después
de haber accedido al territorio hondureño por el mismo sendero de la
droga; de contrabando. Y duró hasta que el nuevo gobierno de Honduras
permitiera la salida del territorio de ese bochorno nacional.
Esa misma solidaridad criminal entre Lula y Castro (esta vez con la
complicidad del presidente Felipe Calderón de México) generó el notorio reciente
aquelarre de Cancún, convocado no para formar “otra organización regional más”, como afirma Vargas Llosa, sino una muy sui géneris, que
específicamente excluya a Estados Unidos, Canadá y Honduras, e incluya
prominentemente a la corrupta satrapía castrista.
Nada memorable produjo ese encuentro a Dios gracias, excepto un conato de enfrentamiento físico entre el presidente colombiano Álvaro Uribe y el dictador venezolano Hugo Chávez, en el que el Hermanísimo Raulito supuestamente asumió el dudoso papel de pacificador. El gobierno azteca no ha publicado aún las evidencias audiovisuales del vergonzoso escándalo, más apropiado a un burdel que a un evento diplomático.
Vargas Llosa publica su trabajo en El País, diario de izquierda moderada, identificado en general con el presidente José Luís Rodríguez Zapatero y su presente desacreditada y ruinosa administración socialista. Se trata de esa socialdemocracia europea en cuyo ambiente Vargas Llosa con toda justificación se siente más relajado que en la Hispanoamérica de Chávez, Ortega y Evo. La misma que contra toda esperanza continúa tratando de que Castro se democratice.
Recientemente durante una entrevista para un programa de la TV del área de Miami, un periodista del País refiriéndose al escandaloso complot del 2003 entre la ETA, las FARC y el régimen chavista para asesinar a prominentes políticos colombianos en España, preguntó retóricamente, “¿Qué pretenden, que invadamos a Venezuela?” Por lo menos el director de “El Mundo” ha mantenido una actitud digna y consistente tanto con la realidad objetiva como con la soberanía española, flagrantemente violada por Chávez y sus secuaces.
El inefable asombro de intelectuales hispanoamericanos ante las duplicidades de “típicos mandatarios democráticos latinoamericanos, casi todos ellos cortados por la misma tijera” es en sí realmente asombroso. Por lo menos a mí nunca cesa de asombrarme. Nada hay típico en Lula, excepto su furtivo maquiavelismo. No es necesaria mucha disección del pequeño y barbado carioca: es sólo un “filho” de la gran puta.
Corrección de error cronológico en la edición anterior de esta columna:
Las tradicionales regatas de Varadero que narré no ocurrieron en 1959,
sino dos años después, en 1961. Los notorios hermanos De la Guardia no
representaban al Habana Yatch Club, en esa fecha bogaron en una canoa
llamada “Caribe” de la Universidad de La Habana. Esto nada desvirtúa el
resto de la cita que es 100% correcta. La moraleja es nunca confiar en la
memoria cuando se ha vivido por 75 años. Perdones a todos los lectores y
gracias a quienes llamaron mi atención, como Alberto Luzárraga y María
Teresa Villaverde Trujillo.
Hugo J. Byrne, Pasadena, California, marzo 10 -- Desde las columnas del diario madrileño “El País” el laureado escritor peruano-español Mario Vargas Llosa describe sus sentimientos ante la visita del Presidente brasilero Lula da Silva al Tirano substituto Raúl Castro, a raíz de la muerte por inanición del preso político cubano Orlando Zapata Tamayo. Vargas Llosa no pudo ser más gráfico: “Su foto con Raúl y Fidel me retorció las tripas”.
Vargas está genuínamente ofendido y su reacción no provoca en mí, cinismo ni vituperio. Respeto la honestidad del autor de La fiesta del Chivo y La tía Julia y el Escribidor y comparto su legítima repugnancia. Habla Vargas el Evangelio cuando afirma que sólo idiotas esperarían del régimen
La Habana, 8 de marzo de 2010.
1.- El portavoz del gobierno de Cuba necesitó más de 800 palabras tratando de descalificar la conducta valiente, cívica y generosa del Lic. GUILLERMO FARIÑAS, quien está realizando un acto de supremo sacrificio al renunciar a comer y tomar agua reclamando la excarcelación de 26 prisioneros de conciencia seriamente enfermos.
2.- El gobierno de Cuba está actuando, en cuanto a Fariñas, con la misma lógica inhumana que aplicó en el caso reciente de ORLANDO ZAPATA, a quien ingresaron en una sala de cuidados intensivos del Hospital Ameijeiras unas horas antes de su fallecimiento, cuando ya estaba moribundo, luego de 81 días en huelga de hambre.
3.- La CCDHRN se opone, de manera enérgica y pública, a las huelgas de hambre y especialmente bajo un gobierno como el de Cuba que se caracteriza por la manera implacable y brutal con la que suele tratar a quienes disienten abiertamente de sus prácticas abusivas.
4.- La malévola y criminal fórmula aplicada en este caso por las autoridades, que consiste en permitir que Fariñas llegue hasta el borde de la muerte para luego reanimarle, puede dar lugar a su fallecimiento en cuestión de semanas.
5.- El gobierno de Cuba está en la obligación de facilitar atención médica permanente al Lic. GUILLERMO FARIÑAS, quien lleva 13 días en huelga de hambre y sin tomar agua, permitiendo su ingreso en una sala de cuidados intensivos de un hospital con los recursos apropiados.
6.- La premeditación es una de las componentes jurídicas del asesinato. Si las autoridades de Cuba no actúan con la responsabilidad y la COMPASIÓN que esta obligado a mostrar todo gobierno civilizado, estarían corriendo el riesgo de cometer, por omisión, otro grave crimen contra la persona humana.

Elizardo Sánchez Santa Cruz
Portavoz y Ex-Prisionero de Conciencia










