



¡LA BRIGADA 2506 SE DESMORONA!
Por Carlos Wotzkow, Bienne, Suiza
Acabo de leer la noticia que publica el The Miami Herald sobre el mitin que celebrarán en esa hermosa ciudad los miembros de la Brigada 2506.
Mi padre, que Dios le de vida, me dijo en una ocasión que yo jamás podría dejar a un lado los problemas de Cuba, y que por mucho que los echara en la basura, éstos saldrían en forma de borradores estrujados y treparían por las patas de la mesa nuevamente hasta el escritorio. Por eso, cuando leo cualquier noticia sobre estos bravos cubanos me digo: ¿quién puede negarle una idea a estos compatriotas?
Para mí, los viejos combatientes de la Brigada, son un referente: una de las generaciones más importantes que ha tenido la “divina comedia” cubana. Lo he dicho en todas partes: aún y si estuviesen cayéndose, chocheando, o agonizando, no iría a pedir consejo político a otro patriota que no fuera de ellos.
Si se intenta hablar de honradez y valor en la historia reciente de Cuba, no conozco un mejor ejemplo que hacerlo mencionando esos números. Creer en ellos ha sido quizás una
tendencia en mí punto de vista político. Conocerles, me ha convencido a desligar al Exilio político de la disidencia interna y su innato oportunismo.
Cuando se habla de hombres puros y honestos, nunca podríamos hablar de personajillos como Oswaldo Payá, Manuel Cuesta Morúa y Raúl Rivero. Ni de gentuzas como Norberto Fuentes, Eloy Gutiérrez Menoyo y demás miembros de la S.A. Todos estos premiados “disidentes” no pasan de ser oportunistas dirigidos (consciente, o inconscientemente) desde La Habana. El ejemplo que nos ha dado el poeta “más vivo” que tiene Cuba ya les desacredita por si solos. Sin embargo, los veteranos de la Brigada 2506, o al menos aquéllos con los que he tenido el placer de hablar, sólo piden que se encare la política (o la lucha armada) con un mínimo de dignidad y de coherencia.
¿Por qué hay tanto prejuicio en contra de estos principios? El hecho de que en Cuba pueda existir algún que otro disidente honesto no le otorga el derecho a nadie para pensar que el reclamo de sus archifamosos portavoces sea un reclamo digno. Menos que menos verdadero. Cuando una parte de la Brigada 2506 (ya sea minoritaria, o no) se divide y comienza a apoyar gente a la cual ni siquiera conoce, está enviando un mensaje claro al Exilio Histórico que les observa. Les están dejando ver que, les guste o no el diálogo con el Tirano, todos serán tomados como sustentadores de esa cobarde iniciativa.
''Somos opuestos al diálogo con representantes de la tiranía de Castro, pero estamos conscientes que el gobierno de Estados Unidos no va a apoyar una nueva invasión a Cuba y que la generación de nuestros hijos piensa de un modo distinto'', ha dicho Segundo Miranda.
¿No es la primera parte de esa frase algo con lo que los coherentes dentro de la Brigada siempre han comulgado? ¿No se da cuenta el Sr. Miranda que se confronta a sí mismo contra la fuerza ética que les había caracterizado a la vez que intenta evadirla con una humillante mentira? ¿Se lo pregunto de otra manera? ¿No es capaz el Sr. Miranda de distinguir entre lo que está mal hecho y el honor a los caídos?
Si usted cree que aceptando el dinero de la Brigada, los mal llamados “disidentes” en Cuba van a modificar un ápice sus enfoques políticos, usted, o es un ingenuo, o simplemente un miserable.
No se debe ayudar y no respetar la independencia ideológica del apadrinado. O se pliega usted a sus ideas, ya que ha sido usted el que voluntariamente ha ofrecido la limosna, o se la guarda por donde más se lo imagina. Si por azar la CIA está detrás de todo este asunto divisorio, y si por azar yo he captado el meollo correctamente, podría incluso pensar que algunos intentan con ese dinero comprar lealtades. ¡Allá los tontos!
A los que me lean con sorpresa puedo asegurarles que no escribo a favor de nadie que no merezca mis respetos. De la misma forma en que no podría vivir en una Patria como la nuestra, a la que nuestro pueblo ha mancillado durante años e impunemente. Creo que no hay mejor forma de ganar la batalla que utilizando las mismas armas con las que nos desterraron.
En la Brigada 2506, el instinto guerrero parece el mejor veredicto moral contra la adecuación política. ¿Que no podemos atacar ahora? ¿Y después? Cuando el Sr. Miranda y sus seguidores expresan esa circunstancia generacional, están permitiendo que la conveniencia política les haga temblar el pulso.
Parece que nos encontramos ante un grupo a los que la ilusión ha tomado por sorpresa. Ahora, la desición de apoyar a lo desconocido está en sus manos, pero pronto sabremos si son capaces de sostenerla, o si sus apadrinados arruinarán muy pronto su iluso mensaje. Sé que jugar a los amiguitos con esos desconocidos “disidentes” representa una opción Faustiana para muchos de sus compañeros de armas. Sé que algunos se sienten viejos y están cansados (sus palabras, no las mías), y que es tentador aparecer como una organización apadrinadora, pero yo no lo haría. Cuando uno es capaz de vender el alma al diablo, la pérdida es irreversible, vean si no el beneficio de la visita de Juan Pablo II a Cuba: ninguno.