



En realidad, ya las “Reflexiones” de Fidel Castro, más todo este asunto del “castrochavismo”, se ha convertido en un circo, si bien podría argüir alguien, y con razón, en un circo peligroso. Me imagino a los cubanos de la Isla -–que no son tontos–- disfrutando de estos sinsentidos de Fidel Castro en el único periódico diario al que tienen acceso; disfrutándolos, claro, con amargura y, por qué no, con alguna dosis de burla y otra de cólera.
Afirma Castro en la “Reflexión” aludida que “[Chávez] Conoce cuánto sufre el ser humano cuando él, su mujer, sus hijos, sus padres, sus vecinos, no tienen nada, y unos pocos lo tienen todo”. Esto es raro, tal parece que Castro está hablando del conocimiento que tiene su discípulo venezolano de la situación imperante en Cuba, pero bueno…
Chávez ha llenado a Venezuela de libros, ha promovido el aprendizaje de la lectura y la escritura entre los ciudadanos, así como las probabilidades de ingreso en los distintos niveles de estudios, afirma Fidel Castro en su “Reflexión”. Faltaría agregar que, de continuar en el poder, el Educador venezolano exigirá, como el comunista de cepa que dice ser, que aquellos ciudadanos que gocen de estas bondades tendrán, en su momento, que retribuir al castrochavismo venezolano una cuota importante: su fidelidad al gobierno, su lealtad al Teniente Coronel en Jefe.
No refiere en su reflexión el gobernante cubano (recuerden que quien sigue gobernando en Cuba es Fidel Castro, no su hermano menor) que en estos momentos la inflación en Venezuela sigue en ascenso, al igual que la escasez de alimentos y la inseguridad pública, ni que la estatización está provocando la salida de capitales del país y que aún varias de las organizaciones de izquierda hasta ahora adeptas a Chávez, comienzan a alejarse de éste al comprobar que el Educador ha enrumbado por el camino viejo, es decir: el comunismo dueño de todos los bienes, aún del alma y el cuerpo de los ciudadanos, hecho ya trizas por la Historia. Tampoco alude el dueño vitalicio de Cuba que, según las encuestas, la popularidad de Hugo Chávez va en picada.
La “Reflexión” de marras surge a partir de la reunión en Caracas de un grupo de intelectuales latinoamericanos, invitados por una organización independiente, para debatir sobre el futuro de la democracia en América Latina. Chávez la ha emprendido desde hace tiempo contra los medios de comunicación que se han atrevido a criticarlo, a él o a su proyecto del socialismo del siglo XXI, que por mucho que el Educador lo apellide, ya se ve en la realidad que no es otra cosa que la aspiración al sovietismo o castrismo más “puro”. Si estos intelectuales han podido entrar en Venezuela para la reunión aludida, se debe a que aún en aquel país quedan vestigios de democracia o al menos ciertos espacios para expresar opiniones divergentes. Pero estos espacios cada vez serán menos, y podemos estar seguros de que encuentros como el que nos ocupa no tendrán una reedición mientras el Educador esté en el poder. Este encuentro para tales propósitos será el primero y el último, hasta el fin del castrochavismo.
Fidel Castro sabe que Hugo Chávez es lo más lejano que hay a un educador, en el sentido que fuere, pero necesita aupar a su discípulo, hacerle creer que es inteligente, seguir “titiriteándolo” para que el aspirante venezolano a dictador total se la crea y prosiga, sobre todo, la “lucha antiimperialista”, que es la razón de ser de Castro, su Asunto Personal, más que cualquier otro objetivo noble para su pueblo.
Cincuenta años después de que Fidel Castro iniciara su “lucha emancipadora”, hoy su gobierno anuncia aún más carencias materiales y más represión para el futuro inmediato. Éste es regalo que le hace el comunismo cubano a su pueblo cinco décadas después de haberle prometido la multiplicación de los panes y los peces.
Es el mismo camino que le esperaría a Venezuela en caso de que el gran Educador logre aplicar los dictados de su homólogo cubano. Si Chávez está capacitado para ir “desmontando una por una todas las mentiras del capitalismo”, ¿cuántas voces anónimas habrá en el Planeta capaces de desmontar una por una todas las mentiras del comunismo?
Bien, sé que ninguna de las líneas precedentes tiene peso sumo, casi todas son verdades de Perogrullo. Pero sí creo que de ellas se infiere algo importante: hasta dónde la aberración de un hombre puede convertirlo en una persona cruel, sin escrúpulos a la hora de mentir a sangre fría con tal de hacerles creer a los demás, o de hacérselo creer a sí mismo, que sus desvaríos no lo fueron ni lo son, y de utilizar un cerebro menos capacitado que el suyo, si bien no menos perverso, para pasarle la estafeta de su aberración. Pero ya esto asunto de los psicólogos.
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Felix Luis Viera, es poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac *, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La que se fue (2008, Red de los Poetas salvajes, México); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2002, 2006 y 2008, Edizoni Il Flogio, Italia.)
El Premio de la Crítica es el mayor reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico del género en su país.
Varias de sus creaciones han sido traducidas a distintos idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos , de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura.
Su más reciente novela, Un ciervo herido –que aborda el tema de las Umap , eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960–, ha recibido un notable reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses estuvo entre los libros más vendidos en Miami y ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica especializada, así como de los lectores.
Tiene inédita su novela El corazón del rey , que refleja los primeros pasos de la instauración del socialismo en Cuba, en la década de 1960, y actualmente trabaja en el poemario La patria es una naranja , inspirado en la añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde radica desde 1995. En México ha colaborado en diversos periódicos con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general, ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas. Actualmente es ciudadano mexicano.
* Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Afirma Fidel Castro en sus “Reflexiones” aparecidas en el periódico Granma del 31 de mayo que “[Hugo] Chávez es un educador infatigable”. Algo tan descaminado es difícil de escuchar. Cuando viene a nuestra mente la palabra “educador” nos remitimos a alguien que tiene el don de la sugerencia, de la persuasión, basado en el conocimiento de una materia específica. O pensamos en una persona instruida, de buenas maneras, capaz de ganar brillo con la autoridad que emana de estas condiciones, no de la imposición, de las fanfarronadas, de la peor vulgaridad rayana en las elocuciones propias del más bajo mundo -–en fin, de toda esa letrinada que caracteriza al mandatario venezolano en sus discursos… ¡públicos!
Pero bien, lo que quiere decir Castro es que Hugo Chávez es un gran educador comunista (¿una especie de nuevo Marx?) que
