



“Orlando Zapata no era más que un delincuente común”. Esto ha afirmado, sin argumentarlo en lo más mínimo, el actor español Guillermo Toledo, quien agrega: "este señor, al que se llama disidente, no era más que un delincuente común, que ha sido forzado y manipulado por otras personas parece ser que para ponerse en huelga de hambre y llegar al extremo de dejarse la vida''.
Por muy famoso que sea allá en su tierra este señor, muy conocido, además, por su defensa de las minorías saharauies –lo cual está bien, en mi opinión–, no creo que el pueblo español, es decir, los que han leído o escuchado semejante puerilidad, vaya a creerle. Sólo porque, una persona que se respete argumenta lo dicho, y otra que escucha no cree en su interlocutor si éste no argumenta.
Pero insisto: ni aún los que siguen a estas publicaciones y a luminarias como Guillermo Toledo, van a recibir, como pichoncitos automáticos con el pico abierto, semejante afirmación si no está respaldada con elementos que fielmente lo indiquen. Sólo porque el pueblo de España no es idiota, sino todo lo contrario.
Juega de esta manera el actor español con el sufrimiento de una madre que ha mostrado la camisa ensangrentada de su hijo a consecuencia de las últimas palizas que recibiera de parte de la dictadura reinante en Cuba; juega con el dolor de los encarcelados que hoy lloran a su compañero muerto en pro de la libertad de su tierra; juega con los sentimientos de la mayoría de un pueblo encarcelado por el mar y que aborrece al Gobierno que lo ultraja; y juega, sobre todo, con la memoria de un muerto, que ya eso es demasiado como para darle siquiera el beneficio de la duda al señor Toledo. ¿Quién lo mandó a decir tal afrenta?, ¿quién le pagó?, ¿qué manos están detrás de esta declaración que no venía al caso en el momento y sitio en que la dio a conocer?
Quizá podría la estrella Toledo ahondar en una tiranía que ha logrado que más de dos millones de cubanos anden dispersos por el mundo; que tantos cubanos hayan sido alimento de los tiburones tratando de cruzar el Estrecho de la Florida; que millones de almas, dentro de la Isla -–disidentes en silencio, al fin y al cabo-–, se sientan muertas en vida aplastadas por la miseria y el pánico. Sería bueno que ahondara en esto.
Estos “presuntos disidentes” encarcelados "son gente que ha cometido actos terroristas contra el Gobierno cubano, actos de traición a la patria y un montón de delitos'', afirma el actor en otro punto de sus declaraciones. Que el señor Toledo, que supongo sepa lo que es un “acto terrorista”, cite sólo uno de éstos cometidos por los disidentes cubanos; y que este señor, que supongo sepa lo que es patria, y lo que es traición, cite un solo acto semejante cometido por los disidentes presos o escondidos que se hallan en la Isla. Qué manera de hablar por hablar, cuánto daño puede hacer una lengua incontrolable, una mente insensata.
Hacia el final de su declaración, cita la fuente, el artista recoge un poco de cabo: se lamenta la luminaria hispana de la muerte “de cualquier ser humano, y mucho más la de alguien encarcelado y en huelga de hambre, que es algo terrible'' . Pero ya es tarde, el mal está hecho; sólo que si el actor esperaba que el periódico Granma se hiciera eco de sus palabras, perdió prenda: a la dictadura cubana no le interesa que un hombre encarcelado se muera de hambre, ni un hombre ni un pueblo. Y asimismo aquella dictadura aborrece a quienes aseveren que un muerto en su haber no merezca haber sido muerto.
En fin, las personas inteligentes, honestas, decentes, las personas que abogan por las libertades civiles, por el bienestar del ser humano, por el libre derecho a expresarse -–como puede hacerlo Guillermo Toledo allá en su tierra–, los cubanos de esta estirpe que hayan leído estas declaraciones, no olvidarán nunca este nombre: Guillermo Toledo. A quien, curiosamente, según se sabe, también pueden llamar Willy. Y que Dios lo perdone.
===================================================================================
El actor español Guillermo Toledo dice que Zapata era un 'delincuente común'
Por EFE
MADRID, 1 de marzo de 2010
El actor español Guillermo Toledo ha asegurado hoy que la gran mayoría de los "presuntos disidentes'' encarcelados en Cuba "son terroristas'', y ha añadido que Orlando Zapata, preso cubano fallecido después de una huelga de hambre de casi tres meses, "no era más que un delincuente común''.
Guillermo Toledo hizo estas declaraciones a varios medios de comunicación antes de participar, junto con otros actores, en Madrid en una mesa redonda en solidaridad con el Sahara, en las que ha asegurado que esos "presuntos disidentes'' encarcelados "son gente que ha cometido actos terroristas contra el Gobierno cubano, actos de traición a la patria y un montón de delitos''.
''No son simples disidentes ni prisioneros políticos'', ha asegurado el actor, quien ha añadido --en referencia a Orlando Zapata-- que "este señor, al que se llama disidente, no era más que un delincuente común, que ha sido forzado y manipulado por otras personas parece ser que para ponerse en huelga de hambre y llegar al extremo de dejarse la vida''.
No obstante, Willy Toledo ha lamentado "absolutamente'' la muerte "de cualquier ser humano, y mucho más la de alguien encarcelado y en huelga de hambre, que es algo terrible'', y ha considerado que el Gobierno cubano "debería haber hecho algo más por salvar la vida de esta persona, haya hecho lo que haya hecho, y no permitir que un ser humano muera bajo su tutela''.

Por eso la población cubana, en una mayoría que es casi una totalidad, no cree lo que afirma el periódico Granma, porque éste no argumenta, y cuando sí, lo hace desde un solo ángulo. Valga esta aclaración puesto que tal vez el eminente actor, en su candor (¿sería candor?) se esté guiando por el aquel diario oficialista y único que circula en la isla de Cuba. Sabemos que en España, como en otras tantas latitudes, hay una tendencia relativa a la farándula, a las revistas y otras publicaciones llamadas del Corazón, de modo que un tipo así como Toledo debe tener preponderancia, lamentablemente, en la opinión pública.