



“REFLEXIONES" DEL COMANDANTE EN JEFE
¿De dónde habrás sacado este dato, comandante, porque hasta ahora, que se sepa, las “casas endebles construidas de adobe y barro” en ese sitio no constituyen más que el 60 por ciento, según algunos; según otros representan sólo la mayoría, simplemente. O es que tú, genial como eres al fin y al cabo, las contaste desde tu cama de convaleciente, pasando por alto que uno de los puntos que más castigó el terremoto fue, precisamente, la zona élite de Puerto Príncipe.
Una pregunta: ¿Has contado el sinfín de casas que, en la tierra que deshonras, están a punto de venirse abajo? ¿Has contabilizado las chozas de techo de zinc y paredes de tablas, que tanto en las áreas campesinas como en las ciudades pequeñas y no tan pequeñas, ornamentan la isla a cuyos habitantes alguna vez les prometiste que, todos, tendrían una vivienda decorosa?
“Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que uchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.
Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas”.
En eso de “imágenes” es mejor que te calles. ¿O acaso ya estás dispuesto para permitir que las imágenes de una Cuba destruida por tu esquizofrenia y tu ánimo diabólico den la vuelta al mundo?
“La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes”.
“Ignorar” que algún país corre riesgo de terremoto es lógico, hasta ahora nadie ha podido predecir cuándo ocurrirá un sismo. Pero no se puede ser ignorante hasta el punto de no presumir que una región que se halla sobre una falla tectónica pueda, en cualquier momento, ser víctima de un terremoto, como ha ocurrido en Haití en 1751 o 1842, cuando sufrió la pérdida de miles de vidas; y en La Española, separada de Haití por una rayita en la tierra, en 1562, 1614, 1673, 1751,1761, 1842, 1887, 1946 y 1962.
“A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.
Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho”.
No me explico esta perorata, si ya esto lo sabía todo el mundo, para qué lo repites, ¿por qué das estos perogrullescos y “geriáticos” prólogos a tus ególatras reflexiones?
“Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos”.
De nuevo: ¿por qué esta información tan sabida ya en el momento en que la das a conocer? ¿Es que deliras más de lo que creemos?
“La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos? Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas”.
¿Qué carajo es una persona de “carácter natural”? ¿Te has puesto a pensar por qué Cuba es un país tan pobre? ¿No te has enterado de que en la tierra que huellas, aparte de la burguesía comunista y de los encomiables contrabandistas cinco estrellas, sólo pueden capear el temporal los que reciben remesas de sus familiares allende los mares?
¿Hablar tú de esclavos y esclavizadores…?... Mira…, mejor dejemos eso...
“Páginas de insuperable gloria” viven los cubanos presos en tus cárceles, los que dentro de la isla intentan echarte del poder vitalicio que te has obsequiado, y aun los que has enviado al destierro o han debido tomar el camino del exilio. “Páginas de insuperable gloria” escribieron los que han muerto en tus celdas o frente a los pelotones de fusilamiento, y asimismo los que han estado muertos en vida debido a tus imposiciones, o aquellos que han sido manjar para los tiburones intentando huir de esa gran prisión en que convertiste a la Isla.
¿Hablar tú de intervenciones militares, de “extracción de riquezas”?
¿Cuántos muertos de balde dejamos en África? ¿Cuánta riqueza, salida del cuero de los cubanos, has derrochado por el mundo?
“Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta”.
Y vuelves: ¿Cómo te atreves a afirmar que otro país, no el Tuyo, es “vergüenza de nuestra época”? ¿Sólo quieres mirar la paja en el ojo ajeno?
“Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití”.
Ni en tal alta proporción como en Cuba; se te olvidó este detalle.
“Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague”.
¿Y sí deben existir “situaciones” como las de Cuba, donde tu comunismo particular ha sumido a un pueblo en la pobreza, el pánico, la desesperanza?
Y ahora sales a joder con lo de Copenhague: en este tema no tienes problemas, en Cuba la mayor cantidad de contaminantes debe atribuírsele a los fumadores, pues cientos de fábricas están paralizadas y el transporte automotor debe significar uno de los per cápita más bajos del mundo. Y hablando de un tema vinculado: ¿tienes conocimiento de la destrucción de la flora y la fauna en la Isla, de la biodiversidad, desde que mandaste aquella cosa de la Brigada no sé qué a desbrozar el campo isleño de punta a cabo?... Aunque bueno, eso de que la gente se comiera las yaguasas y todo lo que pareciera comible, ya sólo es tu culpa indirectamente, digamos.
“Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití”.
En cuanto al inicio de este párrafo, al menos yo lo hallo macarrónico, no sé qué quieres decir. Sobre las dos últimas líneas no esperábamos otra cosa de ti: es difícil que estés de acuerdo con algo que no corresponda a tu dogma; pero bueno, estoy expresando un disparate: el dogma es eso, estar en desacuerdo con lo que queda fuera de éste.
“No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo”.
¿Cómo cuáles soluciones? Oh…, si estuvieras en “forma” y te enviasen a dirigir a ese pobre pueblo… pues bueno, ya se sabe…
“En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.
Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba”.
Se te agradece, es humano (aunque en tu caso no sé si decir que es sobre todo “político”), pero no deberías estarlo pregonando a tal extremo: los Gobiernos de otros países están cooperando y sus mandatarios no han emitido “una reflexión” al respecto.
“También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití”.
En esa lucha andamos, en el campo de las ideas, de la acción política, a ver si algún día Cuba, comandante, puede ser un pueblo libre en lugar de ser tu hacienda.
“La jefa de nuestra brigada médica informó: "la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas". Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales”.
Tu dramatismo de siempre, tu épica recurrente en un caso en el que, a todo el que “sienta” de verdad, más le da por el llanto, aunque sea hacia adentro, que en estar escribiendo proclamas propagandísticas.
“Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente”.
Lo mismo: no te des tanta bambolla, que no se trata de un combate (“desplegando”) que exija partes de guerra, es algo muy triste lo ocurrido; como diría Jesucristo: No digas a nadie que yo hice el bien.
“¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!”.
La misma mierda retórica, entre signos de admiración: creo que todos los Estados del mundo, en estos momentos catastróficos para los haitianos, están ayudando, pero el sustantivo que más debe venirle a la mente a sus mandatarios es Deber, o Solidaridad, o Fraternidad, pero no “orgullo”.
Todos los hombres de buena voluntad del mundo, entre los que no te incluyo, sufren hoy por el desastre que padece Haití, y cooperan, muchos anónimamente, aun con 10 dólares de su bolsillo, algo que el común de los ciudadanos cubanos, por mucho que quisieran, y estoy seguro de que así es, no pueden hacer, puesto que apenas cuentan con lo mínimo para subsobrevivir.
Te propongo: ¿Por qué no haces una donación de tu suculenta cuenta particular para el asolado pueblo haitiano?
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La lección de Haití
(Tomado de CubaDebate)
Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro.
Las noticias continuaron casi sin interrupción durante horas. No había imágenes, pero se afirmaba que muchos edificios públicos, hospitales, escuelas e instalaciones de construcción más sólida se reportaban colapsadas. He leído que un terremoto de magnitud 7,3 equivale a la energía liberada por una explosión igual a 400 mil toneladas de TNT.
Descripciones trágicas eran transmitidas. Los heridos en las calles reclamaban a gritos auxilios médicos, rodeados de ruinas con familias sepultadas. Nadie, sin embargo, había podido transmitir imagen alguna durante muchas horas.
La noticia nos tomó a todos por sorpresa. Muchos escuchábamos con frecuencia informaciones sobre huracanes y grandes inundaciones en Haití, pero ignorábamos que el vecino país corría riesgo de un gran terremoto. Salió a relucir esta vez que hace 200 años se había producido un gran sismo en esa ciudad, que seguramente tendría unos pocos miles de habitantes.
A las 12 de la noche no se mencionaba todavía una cifra aproximada de víctimas. Altos jefes de Naciones Unidas y varios Jefes de Gobierno hablaban de los conmovedores sucesos y anunciaban el envío de brigadas de socorro. Como hay desplegadas allí tropas de la MINUSTAH, fuerzas de Naciones Unidas de diversos países, algunos ministros de defensa hablaban de posibles bajas entre su personal.
Fue realmente en la mañana de ayer miércoles cuando comenzaron a llegar tristes noticias sobre enormes bajas humanas en la población, e incluso instituciones como Naciones Unidas mencionaban que algunas de sus edificaciones en ese país habían colapsado, una palabra que no dice nada de por sí o podía significar mucho.
Durante horas ininterrumpidas continuaron llegando noticias cada vez más traumáticas de la situación en ese hermano país. Se discutían cifras de víctimas mortales que fluctúan, según versiones, entre 30 mil y 100 mil. Las imágenes son desoladoras; es evidente que el desastroso acontecimiento ha recibido amplia divulgación mundial, y muchos gobiernos, sinceramente conmovidos, realizan esfuerzos por cooperar en la medida de sus recursos.
La tragedia conmueve de buena fe a gran número de personas, en especial las de carácter natural. Pero tal vez muy pocos se detienen a pensar por qué Haití es un país tan pobre. ¿Por qué su población depende casi en un 50 por ciento de las remesas familiares que se reciben del exterior? ¿Por qué no analizar también las realidades que conducen a la situación actual de Haití y sus enormes sufrimientos?
Lo más curioso de esta historia es que nadie pronuncia una palabra para recordar que Haití fue el primer país en que 400 mil africanos esclavizados y traficados por los europeos se sublevaron contra 30 mil dueños blancos de plantaciones de caña y café, llevando a cabo la primera gran revolución social en nuestro hemisferio. Páginas de insuperable gloria se escribieron allí. El más eminente general de Napoleón fue derrotado. Haití es producto neto del colonialismo y el imperialismo, de más de un siglo de empleo de sus recursos humanos en los trabajos más duros, de las intervenciones militares y la extracción de sus riquezas.
Este olvido histórico no sería tan grave como el hecho real de que Haití constituye una vergüenza de nuestra época, en un mundo donde prevalecen la explotación y el saqueo de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.
Miles de millones de personas en América Latina, África y Asia sufren de carencias similares, aunque tal vez no todas en una proporción tan alta como Haití.
Situaciones como la de ese país no debieran existir en ningún lugar de la Tierra, donde abundan decenas de miles de ciudades y poblados en condiciones similares y a veces peores, en virtud de un orden económico y político internacional injusto impuesto al mundo. A la población mundial no la amenazan únicamente catástrofes naturales como la de Haití, que es sólo una pálida sombra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático, que fue realmente objeto de burla, escarnio y engaño en Copenhague.
Es justo expresar a todos los países e instituciones que han perdido algunos ciudadanos o miembros con motivo de la catástrofe natural en Haití: no dudamos que realizarán en este instante el mayor esfuerzo por salvar vidas humanas y aliviar el dolor de ese sufrido pueblo. No podemos culparlos del fenómeno natural que ha tenido lugar allí, aunque estemos en desacuerdo con la política seguida con Haití.
No puedo dejar de expresar la opinión de que es hora ya de buscar soluciones reales y verdaderas para ese hermano pueblo.
En el campo de la salud y otras áreas, Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, desde hace años viene cooperando con el pueblo haitiano. Alrededor de 400 médicos y especialistas de la salud prestan cooperación gratuita al pueblo haitiano. En 227 de las 337 comunas del país laboran todos los días nuestros médicos. Por otro lado, no menos de 400 jóvenes haitianos se han formado como médicos en nuestra Patria. Trabajarán ahora con el refuerzo que viajó ayer para salvar vidas en esta crítica situación. Pueden movilizarse, por lo tanto, sin especial esfuerzo, hasta mil médicos y especialistas de la salud que ya están casi todos allí y dispuestos a cooperar con cualquier otro Estado que desee salvar vidas haitianas y rehabilitar heridos.
Otro elevado número de jóvenes haitianos cursan esos estudios de medicina en Cuba.
También cooperamos con el pueblo haitiano en otras esferas que están a nuestro alcance. No habrá, sin embargo, ninguna otra forma de cooperación digna de calificarse así, que la de luchar en el campo de las ideas y la acción política para poner fin a la tragedia sin límite que sufren un gran número de naciones como Haití.
La jefa de nuestra brigada médica informó: "la situación es difícil, pero hemos comenzado ya a salvar vidas". Lo hizo a través de un escueto mensaje horas después de su llegada ayer a Puerto Príncipe con refuerzos médicos adicionales.
Tarde en la noche comunicó que los médicos cubanos y los haitianos graduados de la ELAM se estaban desplegando en el país. Habían atendido ya en Puerto Príncipe más de mil pacientes, poniendo a funcionar con urgencia un hospital que no había colapsado y utilizando casas de campaña donde era necesario. Se preparaban para instalar rápidamente otros centros de atención urgente.
¡Sentimos un sano orgullo por la cooperación que, en estos instantes trágicos, los médicos cubanos y los jóvenes médicos haitianos formados en Cuba están prestando a sus hermanos de Haití!
Fidel Castro Ruz
Enero 14 de 2010
8 y 25 p.m.
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Felix Luis Viera, es poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac *, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La que se fue (2008, Red de los Poetas salvajes, México); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2002, 2006 y 2008, Edizoni Il Flogio, Italia.)
El Premio de la Crítica es el mayor reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico del género en su país.
Varias de sus creaciones han sido traducidas a distintos idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura.
Su más reciente novela, Un ciervo herido –que aborda el tema de las Umap, eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960–, ha recibido un notable reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses estuvo entre los libros más vendidos en Miami y ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica especializada, así como de los lectores.
Tiene inédita su novela El corazón del rey, que refleja los primeros pasos de la instauración del socialismo en Cuba, en la década de 1960, y actualmente trabaja en el poemario La patria es una naranja , inspirado en la añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde radica desde 1995. En México ha colaborado en diversos periódicos con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general, ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas. Actualmente es ciudadano mexicano.
* Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
“Desde hace dos días, casi a las 6 de la tarde, hora de Cuba, ya de noche en Haití por su ubicación geográfica, las emisoras de televisión comenzaron a divulgar noticias de que un violento terremoto, con magnitud de 7,3 en la escala Richter, había golpeado severamente a Puerto Príncipe. El fenómeno sísmico se había originado en una falla tectónica ubicada en el mar, a sólo 15 kilómetros de la capital haitiana, una ciudad donde el 80% de la población habita casas endebles construidas con adobe y barro”.
