historia-– siempre ha estado en peligro, y siempre ha salido “airosa” gracias a la mano dura del régimen, que no ha escatimado en implantar fuertes medidas de coerción que incluyen la cárcel, el destierro y aun la muerte. Tranquilo, señor Almeyra, esta vez, no obstante todos los elementos que usted expone, la dictadura cubana sobrevivirá. Sobrevivirá porque, una persona de suma cultura e inteligencia como usted, bien sabe que las dictaduras absolutas, como la cubana, sólo desaparecen cuando desaparecen sus “líderes”, o sería mejor decir sus dueños. Y sume que las dictaduras comunistas, ninguna, hasta hoy, ha reventado de abajo hacia arriba, puesto que la “superestructura” posee todo el control, tanto de la información como de los granos frijoles y las piezas de baile que cada ciudadano debe degustar. Claro, quién sabe si en Cuba se produjera la excepción, pero sin un baño de sangre, que es la aspiración de todo cubano sensato.

Una de las causas que usted expone para explicar la inusitada crisis que hoy enfrenta el ciudadano cubano (el ciudadano cubano, enfatizo) es “la [otrora] grave dependencia del mercado, de la tecnología y del modelo soviéticos”, mas no agrega usted los enormes subsidios que recibiera el gobierno castrista, durante casi cuarenta años, de la extinta Unión Soviética, los cuales no se invirtieron para aumentar el nivel de vida de los cubanos ni, a la larga, resultaron en el desarrollo de la economía isleña: el malgasto en guerras ajenas y en muchos casos lejanas, en caprichos estériles en el área de la economía, la agraria incluida, la inversión en el adiestramiento de “revolucionarios” venidos de cualquier parte y aun el traslado, a modo de gratuidad, de bienes de consumo hacia otros países pobres, pero fieles al castrismo, entre otros dislates, provocó que unas horas después de que la Unión Soviética desapareciera, en Cuba se estableciera lo que el Máximo Líder, prolífico en eufemismos que ofenden la inteligencia humana, ha llamado el “período especial”, el cual dura hasta hoy día y es, sin duda, la etapa de más penuria que haya vivido el pueblo cubano en toda su historia. Lo real es que el Gobierno cubano, en más de una ocasión, se ha mantenido gracias a suculentas limosnas. Hoy, el gobernante venezolano Hugo Chávez -–el más reciente proveedor de jugosas dádivas para Castro-– quizás no pueda propiciar “las facilidades petroleras” (sic) que necesita la isla, otro de los elementos que usted expresa para

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Felix Luis Viera, es poeta, cuentista y novelista, nació en Santa Clara, Cuba, el 19 de agosto de 1945. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac *, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La que se fue (2008, Red de los Poetas salvajes, México); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986. ) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2003) y la novela corta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2002, 2006 y 2008, Edizoni Il Flogio, Italia.)

El Premio de la Crítica es el mayor reconocimiento que recibe un libro en Cuba. Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico del género en su país.

Varias de sus creaciones han sido traducidas a distintos idiomas y forman parte de diversas antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió diversas distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos , de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura.

Su más reciente novela, Un ciervo herido –que aborda el tema de las Umap , eufemísticamente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción y, en realidad, campos de trabajos forzados establecidos en Cuba en la década de 1960–, ha recibido un notable reconocimiento de la crítica y de los lectores y ha circulado en España, Puerto Rico, México y otros países; durante cinco meses estuvo entre los libros más vendidos en Miami y ha sido traducida al italiano por la editorial L´Ancora del Mediterráneo. En Italia ha sido objeto de un notable reconocimiento de la crítica especializada, así como de los lectores.

Tiene inédita su novela El corazón del rey , que refleja los primeros pasos de la instauración del socialismo en Cuba, en la década de 1960, y actualmente trabaja en el poemario La patria es una naranja , inspirado en la añoranza de su tierra natal y en sus vivencias en México, donde radica desde 1995. En México ha colaborado en diversos periódicos con artículos de crítica literaria y de contenido cultural en general, ha impartido talleres literarios y conferencias, y asimismo se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones periódicas. Actualmente es ciudadano mexicano.

* Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

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REPLICA A GUILLERMO ALMEYRA

Félix Luis Viera *, México, junio 18

En su artículo “La revolución cubana en peligro”, originalmente publicado en el diario izquierdista mexicano La Jornada –que en no pocas ediciones, en lo que a la situación cubana se refiere, suele parecer un gemelo del Granma– y reproducido en La Nueva Cuba el pasado 1° de junio, el destacado intelectual argentino radicado en México, Guillermo Almeyra, lanza una especie de SOS a favor de la “revolución cubana”, la cual está “en peligro”, advierte Almeyra.

No tiene de que alarmarse el señor Almeyra, según Fidel Castro y su séquito, la revolución cubana -–es decir, “la dictadura cubana”, debió escribir el articulista a estas alturas de la