



en huelga de hambre o de sed desde la cárcel: Pedro Arguelles Moran, Pablo Pacheco Avila, Guillermo Fariñas, Fidel Suárez Cruz, Diosdado González Marrero, Eduardo Díaz Fleitas, ... emerge desde la tumba y desde el encierro el fantasma de la llamada Primavera Negra de Cuba, en la tenebrosa madrugada del 18 de marzo del 2003.
¡No sólo eso! ¿Cómo recoger medio siglo de crimen e injusticia en sólo palabras? ¡Es... es sólo un hueso más, una nueva lágrima, otra mancha ante la que no sienten rubor los verdugos ni sus cómplices! No bastan las condolencias, no son suficientes los lamentos de gobernantes indiferentes o de hipócritas negociantes.
El crimen estatal declara con cinismo que no ha habido muertes ni torturas en Cuba desde 1959. José Martí ya me habla dentro al alma y recuerdo su dolor infinito, el único nombre de las páginas sobre el Presidio Político en Cuba... "porque el dolor del presidio político es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrarán jamás".
El Dictador que secuestró a mi patria en 1958 contaba con la histórica indiferencia humana desde la creación hasta nuestros días. Supo desde el principio que el mundo no reacciona como debe ante el dolor del prójimo. Todos sabemos que los políticos, los ilustres mandatarios de organizaciones mundiales llámense OEA, Unión Europea o Naciones Unidas no son más que asociaciones internacionales de la nada indiferente y cómplice. De poco sirven, no tienen valor alguno para la defensa de la raza humana y sus derechos inalienables. Vociferan algunos, se abrazan otros. Hacen pactos comerciales y figuran en los titulares de la prensa. La progresía mundial, la izquierda, la astucia de los oportunistas y las hienas se alimentan de la misma sangre.
También contó el Tirano con su habilidad para manipular al pueblo a través del terror y el ostracismo. Fue una bien pensada y macabra obra que acabó con el amor propio del ciudadano, anuló al individuo convirtiéndolo en parte de una masa deforme, desinformada y desorientada que cabalga día a día sobre un esqueleto llamado esperanza cuyo único destino es aliviar la miseria diaria del sustento. No queda tiempo para más en el quehacer cotidiano. Un lugar de sombras y miedos es Cuba cinco décadas después. Los buenos cubanos andan solos en esta guerra por regresar la honra a nuestro suelo.
¿Qué queda entonces sino la muerte o el grito para ese pequeño grupo que a través de los años no sucumbe al miedo o a la inercia, qué queda para ellos, los pocos que no se convierten en esclavos, que no se dejan, que en medio de una sociedad enferma son losúnicos sanos? Los buenos cubanos han ido a parar a la cárcel, al destierro o al cementerio. Vuelve el dolor a clavarse en nuestras almas. Las noticias que llegan desde la Isla nos estremecen. Y la cobarde apatía mundial es un escarnio.
Que alguien me muestre cómo arrancar de los cobardes, cubanos o extranjeros, la malaventurada indiferencia. Siento desprecio y compasión por quienes aplauden. Siento compasión por quienes se esconden. Siento asco por quienes ignoran al apaleado, al arrastrado, al abofeteado en la misma calle o en presidio porque ellos son los que arriesgan la vida para que algún día, los indiferentes disfruten de una sociedad donde “La primera ley de la República sea el culto a la dignidad plena del hombre” ¡Y ahora callan! y se confunden en las turbas comunistas para amedrentar a los opositores, a los disidentes, a los que por escudo muestran el pecho descubierto. El largo régimen de escarnio anonadó en muchos el deseo de luchar, el amor a la libertad, el espíritu emprendedor, esa esencia que distingue al hombre de la manada, de los animales domésticos. ¡Pero otros prefieren ser muertos que esclavos!
Zapata Tamayo volvió herido al son del palo y la blasfemia, del golpe y del escarnio. Zapata Tamayo resucitó para otorgarse la buena muerte y explicar con su auto-sentencia, como son de negras todas las primaveras de Cuba desde el 1º de enero de 1959.
Necesito pensar que en esta tierra hay honra todavía....que la nobleza del alma de los pueblos se acordará de Cuba y pedirán para ella los mismos derechos, las mismas libertades y la misma dignidad que para ellos piden en otros pueblos y países.
Yo no creo en organizaciones mundiales ni en presidentes que lamentan nuestros muertos; yo no creo en las condolencias de Hillary Clinton por Zapata Tamayo cuando también lamentó la muerte de la infame Vilma Espín, ni en el lastimero discurso del Zapatero o Moratinos. Yo no creo. Yo condeno la cómplice apatía internacional y la indiferencia, el aplauso o el miedo del vecino cubano desde el Morro hasta la Loma de la Cruz. ¡Yo no creo en excusas para la cobardía porque nadie tendrá derecho a gozar de las bendiciones que ofrece una Republica Democrática cuando llegue por fin a Cuba una Primavera Blanca! "Volved, volved por vuestra honra: arrancad los grillos a los ancianos, a los idiotas, a los niños; arrancad el palo al miserable apaleador...¨. Para pedestal, no para sepulcro, se hizo la tierra, puesto que está tendida a nuestros pies.¨ José Martí

... Grita y solloza Roxana Valdivia
www.gentiuno.com/articulo.asp?articulo=8710
Por Roxana Valdivia, Periodista independiente, ex presa política cubana tinkerbellrvc@aol.com marzo 3
El humilde joven de la buena muerte. Ya no pueden tocarte.
Tu grito es tan fuerte que superó los muros. Ya no pueden
callarte....
Ha muerto en mi patria otro buen cubano, el preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo. Otros dignos se declaran