



¡Dígame usted! con semejantes apellidos "Moratinos Cuyaubé" ponerse de gracioso con nosotros los cubanos. Le pasará lo mismo que a Valeriano Weyler, el genocida y que a Cervera y Topete, el perdedor, quienes pasaron a la Historia tanto por sus actos como por sus nombres.
Cuando usted pretenda a la impunidad con los cubanos, prefiera llamarse "Pérez".
Se le ha visto en la tele con la mirada puesta en el vacío como hacen los búhos azorados en los campanarios y quizá sea porque Moratinos se le va de las manos como la víbora del veneno, reptante y fría.
