la coalición de izquierdas llamada « Francia insumisa » que incluye a lo que queda del Partido Comunista y a la nebulosa que execra la tendencia socialdemócrata del pulverizado partido socialista francés.

Ya en las reuniones públicas de Melenchón no se ven banderas cubanas ni se canta La Internacional, lo cual ha mejorado notablemente su imagen con un 19 % fluctuante de intención de votos. Los franceses saben perfectamente que en Cuba lo que hay es una dictadura al borde del trujillismo y eso con ellos no funciona.

Luego, tenemos al mal llamado «Frente Nacional» en el que se aglutinan racistas, xenófobos y marginados por el fin del mundo obrero a causa de la destrucción de la actividad industrial  y manufacturera la cual ha provocado un desempleo masivo de aproximadamente seis millones de parados en los últimos treinta años. (Hubo un «Frente Nacional» que luchó contra los nazis durante la última guerra mundial que nada tiene en común con el actual partido político de mismo nombre).

Y, para terminar, nos ha caído en el espectro político, como el que cae en paracaídas y que pocos esperan, un tal Emmanuel Macron quien con sus 39 años relega a la categoría de «personas muy mayores» al resto de los candidatos.

Macron, hace apenas seis meses era ministro de economía, de finanzas y de industria del actual presidente socialista François Hollande de quien, en una primera etapa, fuera consejero económico después de haber  sido socio insigne de la banca Rothschild.  Estamos hablando de un muchacho aventajado que, dicho trivialmente, podría poner a parir a toda la clase política visto que tanta experiencia, juventud y forja  en un mismo individuo  no se ha visto en los círculos del poder en Francia desde el caso meteóritico de un tal Napoleón Bonaparte.

Antes de dimitir de su puesto de ministro, Macron fundó en abril de 2016 el movimiento «En Marcha» con el que ha estampado en el Medioevo la imagen del resto de los políticos franceses al aglutinar en torno a su persona buena parte de la centro-derecha, a una mayoría de estudiantes y de gente que cree en la necesidad de una fusión ideológica que escape a la dicotomía política «izquierda-derecha» parida por la Revolución hace más de dos siglos.

Emmanuel Macron https://fr.wikipedia.org/wiki/Emmanuel_Macron  parece  ser  el  único  que  podría  plantarle  cara  al «Frente Nacional» de Marine Le Pen en la primera vuelta electoral para salvar,  no  digamos la  Répública sino al menos,  su  imagen  idealizada.

"Abuti errore hostium"

 

 

 

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Luis Tornés Aguililla, Bordeaux, Francia, 16 de abril

Elección presidencial en Francia.

De los 11 candidatos a la ya próxima presidencia de la República Francesa (« R.F» para los íntimos) que pugnan por obtener los votos de casi  47 millones de electores, solamente cuatro de ellos pueden aspirar al poder supremo que la constitución de la Vta República  dota de amplias prerrogativas y de todas las « mieles del poder » como hubiese dicho un gran fusilador.

La derecha clásica francesa que lleva más de 60 años con la batuta en mano, ya sea a través del control de la economía del país o a través de la  política, tiene como candidato al hipercatólico (en version Joseph Ratzinger) ex Primer ministro François Fillon, un burgués campestre con sus cinco hijos y su mujer escocesa que varios escándalos ligados a la antropología política gala (aquí tener dinero es mal visto)  han puesto prácticamente al mismo nivel, en intención de votos, que Jean-Luc Melenchón, candidato castro-chavista de