
















provocado, directa o indirectamente, miles de muertes inocentes, las cuales van de los ahogados en el Estrecho de la Florida a los infelices soldados cubanos muertos en Africa.
Ellos, los del cetro, no quieren convertirse voluntariamente en demócratas de pacotilla y, a lo sumo, en última instancia, otorgarían migajas al pueblo para salvar el mobiliario de un castillo asediado por la realidad de un capitalismo tan brutal como triunfante.
Ellos saben perfectamente de que se están jugando una partida muy fina la cual podría terminar en una refriega civil apocalíptica, a pesar de los rezos e imploraciones de cuanta curia se destape llegado el momento fatal porque ellos, los tiranos, saben también que se les fue la mano porque creyeron que la fiesta con la U.R.S.S y la rubicunda y perfecta R.D.A duraría mil años. Sí, sí, se creyeron el mismo cuento del cual vivía el cabo Adolfo…
Ahí están los archivos abiertos del KGB y de la STASI con sus fotos y alborozos entre compañeros, con sus agradecimientos y sus notas maquiavélicas escritas al margen al mismo tiempo que los polacos, los jóvenes de Leipzig, los rumanos, los húngaros y muchos otros prefirieron vivir libres con todo lo que ello implica como responsabilidad para el ciudadano y para el padre de familia.
Hay que decir claramente de que la libertad Cuba no depende fundamentalmente del Exilio aunque Raúl Rivero valga dos divisiones blindadas y aunque Húber Matos valga un ejército. porque sencillamente esa libertad depende de la voluntad colectiva de los cubanos que viven en la Isla y que conforman la abrumadora mayoría de nuestra nación. ¡Al pan, pan y al vino, vino!

Un detalle francés: Cuando en el año 1976 el Partido Comunista Francés (P.C.F) renunció oficialmente y por conveniencia electoral a la doctrina de la muy hipotética «dictadura del proletariado» fue, exclusivamente, porque la dirección del P.C.F husmeó lo que la gente en Francia no quería: vivir sin libertad.
Los comunistas franceses, aunque demasiado tarde, sacaron del libreto electoral la noción de «dictadura del proletariado»p orque no tenía sociológicamente ni políticamente ningún impacto en el país y, de hecho, los franceses que votan hicieron que el Partido Comunista Francés pasara de un 15 % en la elección presidencial del año 1981 a un patético 3,37 % en la elección presidencial de 2002 lo que revela cómo una fuerza política demoledora por su estructura y funcionamineto puede hundirse en el espectro político de un país si no logra interpretar lo que la mayoría de la gente añora.
El caso cubano: Los castrofascistas solamente propiciarán un asomo de cambio si los cubanos que están en Cuba los obligan a ello y, en el caso contrario, es decir, si ese mismo pueblo cubano estima que no hay razón para obligar a sus verdugos a favorecer un cambio fundamental, entonces demos por seguro que seguiremos..., unos en el destierro, otros en las cárceles, todos en la miseria de no tener una patria libre y la situación actual podría perdurar otro medio siglo. ¡Así de simple! Sencillamente, al gobierno cubano no se le puede pedir que nos regale un contexto más democrático al tratarse nada más y nada menos que de un grupo de personas que han destruido toda la estructura económica del país y que han





Hugo J. Byrne


















