hoy la necesidad de arroparse con los mismos trapos asquerosos con los que al final de los años 70 se disfrazó el franquismo, pasando en la memoria colectiva e inmediata de los españoles, del estatus de «dictadura» al de «dictablanda».

No caben dudas de que en la actualidad, con los 208 presos políticos, ya la dictadura cubana tiene su cupo de rehenes estratégicos lo cual le asegura un margen de maniobra en el que se incluyen las bondades posibles y otras gracias futuras.

A Pánfilo, por gritar “¡Jama*!” lo condenaron a dos años de cárcel ratificados y, a pesar de todo, hubo una suprema mano que del día a la mañana decretó que había que soltar a Pánfilo y curarlo de su alcoholismo. Es decir que, al pronunciar la palabra «Jama*» lo metieron preso pero como la revolución es buena, le quitaron el sambenito con tanta más diligencia que Pánfilo nunca habló de «la falta de libertad» en sus etílicas digresiones.

El pasado día 20 de septiembre nos mandaron al cantante colombiano Juanes con su concierto habanero a través del cual , a los malos se nos gritó otra vez que no pertenecíamos a la raza de los «hombres nuevos» sino al subgrupo de los untermenchen** y los buenos fueron al comulgatorio, a pensar que quizá las cosas en Cuba están cambiando para bien aunque «despacito» como nos dijo desde República Dominicana la inefable hija del General-Présidente (ella viaja también) .

¡Oh, la navaja de doble filo!.

Por lo anterior, le ruego a la cubana María Werlau que nos acumule y guarde (y guarde bien) los archivos que ella, junto a otros, ha constituido para que el hastío general y el tiempo que seca tanto la sangre como las lágrimas no nos dejen a merced de un futuro sin pasado.

* «Comida» en la jerga cubana.
** «Subhombres» en la jerga oficial de los nazis entre 1933 y 1945

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Luis Tornés Aguililla, Norte de Francia, septiembre 24

"...le ruego a la cubana María Werlau que nos acumule y guarde (y guarde bien) los archivos que ella, junto a otros, ha constituido para que el hastío general y el tiempo que seca tanto la sangre como las lágrimas no nos dejen a merced de un futuro sin pasado".

Bien vemos el carácter científicamente selectivo de la represión política en Cuba porque según los feroces parámetros ortodoxos del castrismo, la filóloga Yoani Sánchez o el músico Gorki Aguila, en estos precisos momentos, tendrían que estar presos con por lo menos una condena de 20 años de cárcel cada uno pero no es así, los dos están relativamente libres
y hasta de viaje por México y EEUU anda nuestro Gorki nacional, lo cual demuestra que la dictadura castrista tiene

 

RUEGO A MARIA WERLAU