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AVISO A JOSE LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO*

Por Luis Tornes Aguililla, Francia

Entrenado (de tren de Alcalá de Henares) José Luis,

Como cada noche antes de acostarme, fui a mear contra el tronco del roble que desde hace seguramente más de 100 años, vive soberbio en el fondo de mi patio, justo al lado de la cabaña tosca donde vivía mi yegua "Vilma".

Escuché un murmullo dentro de la cabaña y......, al acercarme, ¡qué sorpresa no me habré llevado!; sentados en el borde del abrevadero estaban dos jóvenes hablando un castellano del Caribe, allí estaban, lo más tranquilamente del mundo como si me hubiesen esperado toda la noche con la certeza de que yo vendría al roble….

- ¿Quiénes son ustedes? – les pregunté con una mezcla de agresividad y de miedo -

- ¡Soy Pablo! – me dijo, levantándose, el que parecía más atrevido aunque su cara era de gente mansa y decente.

- ¿Pablo qué? – le pregunté por preguntar algo –.

- Pablo de la Muerte en España – me respondió --y mi compañero y yo somos muertos..... -- agregó -

Nos han mandado desde el frente del Ebro, a que digamos a los cubanos errantes como tú, que nosotros y la gente que dejamos atrás no abandonaremos a los cubanos en esa tierra española porque ustedes son sangre de la sangre...... .

Me quedé sin voz al mismo tiempo que viraba la cara en dirección de mi casa porque ya me llamaban al ver que no regresaba del roble y cuando mi vista quiso otra vez barrenar la oscuridad de la cabaña.... ya el tal Pablo y su amigo se habían marchado como por arte de magia….¡y de verdad que eran muertos!.

Y bien quiero creerlo porque parecían vivos pero dijeron palabras pronunciables solamente por gente que ha dejado el mundo y sus pasiones.

José Luis, dándole vueltas a eso que me acaba de ocurrir, termino interpretándolo como un aviso para tí ya que cuando los muertos se admiran de la alevosa felonía de los mercaderes es porque algo anda mal.

Nosotros, los cubanos, ni matándonos olvidaremos la afrenta y el agravio.

Acepta, José Luis, mi saludo con la esperanza de que un cerverazo bien sentido os haga, a ti y a tus doctrinarios, volver a la realidad.

* Texto escrito y publicado a título estrictamente personal.