PORTADA
CONDICIONES DE USO
CONTACTOS

DESTRUCCION SISTEMATICA DE LA NACION CUBANA

Por Luis Tornés Aguililla

De los siniestros años 70 en Cuba, tampoco olvidaré jamás una misteriosa reunión en el cine «América» de nuestra querida y rebelde ciudad de Camagüey a la que fueron invitados exclusivamente los miembros del Partido Comunista de Cuba (PCC) y los de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)..

¡Dígame usted! Profanar el cine «América», lugar insigne cuyas butacas vieron grandes emociones en todas las generaciones habidas de quinceañeros camagüeyanos.

Algunos amigos míos y que sí eran miembros invitados de la U.J.C, al salir de la misteriosa reunión no me querían decir lo que escucharon y vieron en aquel cónclave de ultratumba y dicha negativa duró hasta que uno de ellos, un par de semanas más tarde, quiso que yo le prestara una muda de ropa que una tía gusana me había mandado de Fort Lauderdale.

¡Ná, si na'má que hablaron de diversionismo ideológico y "dispué" "noj" pasaron una peliculita en la que salía Fidel! -- me dijo al fin--

No sé si lo que me contó el amigo era cierto o cuento de camino para que yo le prestara la muda de ropa con el encargo severo de que me la devolvía limpia y planchada por su misma madre, pero el caso fue que yo interpreté aquella reunión como un gesto descarado de "apartheid", hacia nosotros los desafectos que no merecíamos la confianza de ver y escuchar al Comandante.

La Schutzstaffel** potencial, la crema de la crema podía ver y escuchar pero el resto del rebaño no. Tal era la línea de ruptura entre los « integrados » y los «desintegrables », tal era el método para crear un sentimiento en la gente de pertenecer ¡al fin! a una élite con acceso a la «fonía»* del Jefe y, a contrario, un sentimiento de culpabilidad en los que aún no merecían tal privilegio.

¡Pero qué se creía Fidel y su banda!.

Ellos imaginaron una ruptura fundamental en la historia de Cuba pero el único resultado tangible de la obra castro-fascista es que nuestro país se acerca cada día más a una situación conflictiva cuyas consecuencias nadie puede augurar con seriedad en este mes de julio de 2005.

Fidel Castro, quien nunca se habrá presentado a ninguna elección libre y limpia ante el pueblo cubano, se imaginó de momento en el papel del Cristo nuevo, con nuevos santos y nueva liturgia pero ha fracasado estruendosamente porque es imposible que un país opere una ruptura total con su pasado. Adolf Hitler lo intentó con su estética novedosa y criminal llena de uniformes, de grados y conceptos que pretendían a «algo nunca visto» en Alemania pero ya sabemos en qué paró su caso porque nadie puede hacer que la totalidad del cuerpo social aborrezca lo vivido. Siempre hay gente de bien que trabaja y resiste adaptándose a las circunstacias adversas en medio de la jauría.

El castro-fascismo se ha visto enfrentado a parámetros exógenos incontrolables tales como el magistral derrumbe del Muro de Berlín (a Dios gracias) o la posición política de EE.UU y del Exilio, sin hablar ya de la escondida certeza en cada uno de nosotros ( los cubanos ) de que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista pues a pesar de los esfuerzos desaforados por transformar el léxico, por politizar las relaciones filiales o por socavar la amistad entre la gente, el castrismo siempre ha errado en sus cálculos a largo plazo.

En efecto, cuando se le escapan para Key West unos militares en la misma lancha en que patrullan, cuando se le fuga un oficial superior o un espeluznante y servil lacayo (aquí hablo de Norberto Fuentes y atajo) estamos ante fallas cuyos estragos son importantes al quedar así probado que el sistema dictatorial cubano es un frágil teatro de pachangueros temerosos a merced de una banda de iluminados en fase terminal.

Lo bueno es que todos guardan en sí las referencias culturales y familiares que la política totalitaria del castro-fascismo no puede segar y dichas referencias son la base estructural de la continuidad histórica en nuestro país cuya expresión saldrá totalmente a la luz a partir del momento en que se produzcan los cambios refundadores de la democracia en Cuba.

Ya podemos constatar las filiaciones naturales que brotan entre tal y tal grupo de opositores o entre tal o tal líder disidente como si el bombardeo propagandístico del régimen durante casi medio siglo no hubiera servido sino para mantener el terror.

¡De «Hombre Nuevo »nada!. Hoy se suman voluntades por encima de las fronteras y del mar y asistimos a compromisos políticos transgeneracionales entre cubanos que hicieron historia durante la lucha contra Batista y cubanos nacidos después de 1959.

Esa realidad, Fidel Castro no la había previsto como tampoco previó que la mayoría de mis amigos que asistieron a la misteriosa reunión del cine «América» en la ciudad de Camagüey, están, unos en el exilio y otros, en el autodestierro insular.

**Schutzstaffel : SS delNazismo