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LA REBELION DE LAS MASAS, UN CUENTO DE CALLEJAS

 

Todo el mundo y su tío esperan -–como solución al problema político-económico de Cuba— el derrumbe del régimen por una insurrección masiva del hastiado pueblo cubano. Otros -–paciente o impacientemente— lo hacen en espera del día del deceso físico de los Hnos. Castro -–no los de la famosa orquesta de los 50s en Cuba sino la

Robert A. Solera, editor Cubaenelmundo.com, septiembre 2

pareja de desalmados que capitanea la jauría política cubana.

Otros más, oran al Santísimo porque un milagro ocurra, ya que no tienen fé que las fuerzas naturales logren el deseado cambio político-económico-social en el panorama cubano.

En regímenes pasados primó siempre la teoría del “enano cabezón”, con La Habana como sede del poder constituido, y era un axioma que quien dominara La Habana, mandaba en Cuba. Algo que se vio primero con la toma de La Habana por los ingleses en 1762 --cambiada luego en 1763 por una porción de la Florida, en mutuo acuerdo inglés-español. Este axioma se renueva a finales del siglo XIX cuando los americanos toman Santiago de Cuba apoyados por los mambises al mando del Lugarteniente General del Ejército Libertador Calixto García Iñiguez. y los íberos se rinden tras la destrucción de la flota española al mando del Almirante Pascual Cervera y Topete, El general americano John Brooks fue nombrado al frente del Gobierno de La Habana, siendo sustituido luego por el General Leonard Woods, en parte por la oposición de los cubanos que encontró el primero. Woods había estado hasta ese momento al frente del gobierno en Santiago de Cuba.

Un último ejemplo fue la marcha triunfal -–a pesar de los reclamos santiagueros de mantener a la ciudad como capital de Cuba— de las tropas de Fidel Castro, quien desoye las súplicas y marcha a tomar La Habana, en sus dos más importantes y prácticamente únicas fortalezas militares de la Cabaña y Columbia.

La situación hoy es otra. Sigue La Habana siendo el centro teórico de poder con el gobierno central al mando -–no gobernando—de Cuba. El país está en bancarrota y derruido y fuerzas económicas paralelas le disputan -–sin mucho bullicio—el mando económico del país, que semejante a Somalia, en la costa del Cuerno africano, tiene un gobierno que no gobierna y si muchos “war lords” que son señores de horca y cuchillo en sus predios. Más a “sotto voce”, pero con similar efectividad, una incipiente sociedad civil. desorganizada pero clara en sus propósitos de salir del marasmo provocado por un gobierno obsoleto y taciturno, prolifera en sus fines económicos de supervivencia y de prácticas de libre mercado de oferta y demanda, legítimos o no, pero reales.

Por una parte el gobierno cubano hace protestas publicas de su intención de no plegarse a presiones políticas o económicas para cambiar su rumbo. Por otra parte los hechos, aislados aún, lo desmienten, pues recientemente se vio obligado a autorizar la comercialización de los productos agrícolas resultados de las gestiones empresariales de pequeños cultivadores que ya vendían los mismos “clandestinamente” al borde de las carreteras. Eso no es nada más que un fait acompli de un gobierno que pretende no cejar en su gestión estatal y por otra parte acepta lo inevitable, acoplándose a las circunstancias. Otro ejemplo es la autorización y promoción de campos golfistas para los extranjeros que en legión practican ese deporte con el consiguiente reacomodo económico para darle abastecimientos y los artículos necesarios a los posibles inversionistas que “muerdan el anzuelo”. ¿Hay dicotomía en el poder? ¿O se trata “ de no hagas lo que yo hago sino lo que yo digo”.

Se argumenta por parte de los defensores del colapso político económico provocado por algún émulo a destiempo del líder soviético Mijail Gorbachov que sólo desde arriba es posible el vuelco de la sociedad cubana hacia un mundo libre, tanto político como económico. Y que los cambios ocurridos en los países sometidos a la férula de la Unión Soviética en el Este de Europa sólo se produjeron desde arriba, volitivamente, por una cúspide que pretendía salvar al “socialismo” ante su fracaso económico.

Se olvidan las insurrecciones políticas de Polonia, Hungría, Alemania, Checoslovaquia e incluso los movimientos semejantes dentro de la URSS tras la toma de posiciones de Gorbachov y su equipo. Ya en 1953 se dio el primer brote de rebeldia – “La imposición de cuotas de producción más duras sin subidas salariales desencadenó el 17 de junio de 1953 el inicio de amplias protestas obreras en Berlín oriental. Pronto la agitación se extendió al resto de la RDA, adquiriendo cada vez más los rasgos de una protesta política, de las protestas laborales se pasó a la demanda de elecciones libres. … La reacción soviética fue inmediata. Los carros de combate reprimieron por la fuerza la respuesta, abriendo fuego contra los manifestantes El mantenimiento en el liderazgo de la RDA de Walter Ullbricht mostraba que el Kremlin optaba por la línea dura. La intervención militar creó un modelo que se iba a repetir en 1956 en Hungría y en 1968 en Checoslovaquia".

Hay una constante en los países del Este del difunto bloque soviético y es que llegaron a tomar un rumbo “socialista” sobre los tanques rusos en la II Guerra Mundial y que constituían nada más y nada menos que una fuerza de ocupación extranjera que sacó las uñas en Berlin 53, Budapest 56 y Checoslovaquia 68 y amenazó en el 70 a Polonia tras los disturbios obreros en Gdanz, Gdinia que provocó la caída de Wladyslaw Gomulka y su sustitución primero por Edward Gierek, y luego por el general Wojciech Witold Jaruzelski quien tomó parte en la organización de la brutal represión de los obreros en huelga, y bajo sus órdenes a los militares comunistas se produjeron las masacres en las ciudades costeras de Gdansk , Gdynia , Elblag y Szczecin".

El caso cubano es muy distinto. Los rebeldes llegaron al poder tras una “lucha” más fantasmal que real, pero traían tras si como base los esfuerzos revolucionarios de los 30s, plasmados muchos de ellos en la Constitución del 40, que fue fruto de la colaboración de prácticamente todas las ramas políticas de la Cuba de entonces. Eso les hizo ser aceptados mayoritariamente por el pueblo cubano en 1959 en que se estableció un régimen socialdemócrata muy semejante a lo prometido por el Partido Revolucionario Cubano--Autentico (PRC) y el Partido del Pueblo Cubano (PPC) Ortodoxos, que recogían las ansias de una “revolución que se había ido a bolina” según las palabras de Raúl Roa.

La revolución perdió el rumbo cuando un aprendiz de tirano, endiosado por las masas –-esa informe agrupación humana que nació para ser dirigida y no para comandar, lo situó en el pináculo de la fama--,y éstas se creyeron con ello que coronaban a un Rey y no que hacían nacer a un déspota.

No hay dudas que la oposición interna y externa -–en este caso los EEUU—le facilitó la tarea de destruir, para “teóricamente” luego construir un “paraíso” en la Tierra y no lo que se logró que fue traer el averno a la superficie de un pueblo que hoy paga con la miseria sus garrafales errores del pasado.

Hoy Cuba sigue buscando a un nuevo mesias que destrone al antiguo y obsoleto, al que se le atribuyen todos los fracasos individualmente cuando lo justo es comprender que fuimos todos los que acabamos con Cuba.

Por otra parte, la Iglesia católica cubana, los EEUU y muchos presuntos exiliados -–a los que suman los “sospechosos” de siempre en y fuera de la Isla-nación forcejean para ver quién, aprovechándose de los sucesos y de las ansias de libertad, pan y paz del pueblo cubano logra que el régimen fracasado sobreviva en los hijos de los “mandamases” y de muchos que desde las barreras, esperan que el fruto esté maduro para apoderarse de su correspondiente tajada.

No es necesario ni prudente esperar una insurrección masiva que nunca se ha producido y que tampoco se producirá pues los actores triunfales del cambio no serán las masas sino -–como siempre— un grupo de individuos que anteponen a sus deseos de alimentarse y vivir los valores que en el pasado -–echando a un lado las muy justas ambiciones personales— hicieron que Cuba fuera libre, independiente y envidia de Latinoamerica y el mundo.

El mito revolucionario se ha ido desgastando tras más de 50 años de experimentos fracasados y hoy se ve en su verdadera dimensión a cuanto ascendió la “heroicidad” proclamada. Los despilfarros, los abusos, la corrupción rampante hacen palidecer por comparación las del pasado y el cubano, desnaturalizado y desencantado, no quiere ya ser cubano, pues lo identifica con el sometimiento y su ubicación muy por debajo de otros que llegaron de lejos o de aquéllos que hoy le pasan la cuenta a la República por heroicidades que sólo en sus afiebradas mentes se hacen corpóreas.

Los sedimentos de lucha tanto en la Europa Oriental como las que ocurrieron en las Sierras del Escambray y en los Llanos de Matanzas, entre las matas de aroma y en las cuevas, dejan su sedimento de rebeldía que hacen brotar cuando menos se espera la chispa que enciende la pradera. ¿Quién podía pensar que Jaruzelski, educado en un colegio católico, convertido al comunismo, primero luchando con los rusos a su favor al no poder incorporarse a las fuerzas polacas no comunistas, luego se haría miembro del Partido en Polonia y al fin de su vida, junto con Lech Walesa llevaría a Polonia por el camino de la libertad y la democracia, predominando en el más su amor por su patria que su compromiso ideologico con el comunismo. ¿Quién .penso que un ex miembro de la KGB -–Gorbachov— seria quien abriría las puertas a la libertad a los rusos?

La mayoría de los vuelcos políticos no se han producido por las ansias de alimentarse y ya ahítos entonces pensar, sino al revés. Pensar para poder comer, cosa que hoy es una verdad irrefutable en Cuba. Los reconcentrados de Valeriano Weyler no hicieron nada para quitárselo de encima, murieron como moscas, sin luchar... los judios son otro ejemplo, con la excepción del gheto de Varsovia. Por eso hoy luchan con uñas y dientes para mantener su estado de Israel.

Los alzados de Fidel y comparsa nunca llegaron a 1,000 ni hicieron nada sustancial que los distinguieran. Sólo la propaganda los hizo héroes de "ninguna batalla".. Pero hoy la pompa de fama se ha disuelto y nadie cree, en Cuba, en sus batallas e heroicidades.

¿Quien manda en Cuba? Aparentemente hay un gobierno al frente con Raul a la cabeza y Fidel dando disparatadas ideas a troche y moche, pero nadie le presta atención a sus grandilocuentes proclamas y sólo recibe eco en los interesados medios de comunicación internacionales. El día a día cubano transcurre ajeno a los planes del presunto Gobierno que no gobierna y cree hacerlo. El cubano de a pie sólo tiene una consigna -–resolver— que es su motto.

La Iglesia se posiciona para lograr ventajas para su clerecía pero esas son batallas y victorias pírricas en las que nadie -–honradamente—cree. El desprestigio motivado por su giro hacia la izquierda encubierto como “mediación” no convence a nadie pues quien envió a prisión a los disidentes y opositores -–sin necesitar muchos motivos— igual puede liberar con el mismo desatino que lo hizo enviarlos a prisión, sin necesidad de la intervención de los clérigos.

Los EEUU, al igual que a fines del siglo pasado velan por sus intereses y buscan apuntalar a un régimen oprobioso para mayormente evitar un “salpafuera” general que desestabilice a la región de la Cuenca del Caribe con una emigración masiva que lo obligaría -–con las armas— a devolver a los que pretendieran emigrar sin autorización a las costas de la Florida y a las naciones vecinas del área. Lo encubre diciendo que la emigración tiene que ser “ordenada” y asi evita que se le cuelen elementos indeseables y todo aquél que, según su criterio, mejor se quedara en su terruño.

Por otro lado hay vientos de fronda en las filas partidarias comunistas dejándose ver que en el fondo hay discrepancias profundas no sólo en el método y el rumbo sino en la ideología que se pretende seguir, aunque el pasado haya ya dictado su fallo condenatorio a la senda proclamada por el Gobierno.

Los “nuevos ricos” usufructuarios de las piñatas favorecidas por la alta jerarquía gubernamental se aprestan a sobrevivir ante cualquier cambio en el rumbo de Cuba y situan sus peones en el “exilio” para el panorama tras la batalla.

Es deber del cubano consciente no permitir que los merodeadores de caminos y sus adláteres conduzcan a Cuba a una situación de “mafia rusa” encabezados por la Seguridad del Estado, como ocurrió en Rumania donde un tirano, Ceasescu y su mujer Helena, fueron fusilados por sus propios cómplices y cargaron con la culpa de todo lo malo que había ocurrido, lavándose ellos las manos y sobreviviendo como los salvadores de la Patria con la complicidad “segurosa”.

No hay que pensar que dentro de las fuerzas armadas cubanas no haya alguien -–semejante a lo ocurrido con el atentado a Adolfo Hitler— dispuesto a sustituir a los actuales gobernantes con una sublevación militar que le permita salvar su pellejo y beneficiarse de los resultados. La Wermacht tenía mucha más disciplina que el Ejército cubano pero cuando el país se vio en peligro de desaparecer -–lo que luego casi ocurrió—tomaron el camino de la rebelión.