Por Robert A. Solera, Cubaenelmundo, agosto 1ro.

Como buen hijo de guajiro, Raúl Castro Ruz, sabe que a “quien madruga, Dios lo ayuda” y que “quien da primero, da dos veces”.

Ha habido muchos pretendientes a la “corona” del ‘Máximo' aunque el “Rey” ya había, pública y reiteradamente escogido a su “Delfín” –Raúl Castro.

Ricardo Alarcón de Quesada y “la Supermosca” –-por aquello de que siempre estaba oliéndole el fondillo al "Caballo”, Pérez Roque, están en primera línea tratando de heredar el sitial preferido del “Reyecito Criollo”, la máxima posición gubernamental.

Ya se habían vislumbrado las veladas alusiones de Raúl Castro al decir que sólo había un Máximo Líder y que el heredero del poder era el Partido Comunista de Cuba, que para los buenos “oidores” significaba que Raúl mismo, como Segundo Secretario, cuando hablaba del Partido, se refería a sí mismo, pues añadía que “lo demás es pura

"MADRUGON" EN LA TARDE

 

especulación”.

Fidel Castro sufrió una grave crisis de salud al tener una copiosa hemorragia en el intestino y aquéllos en la sucesión gubernamental elaboraron un plan de emergencia donde Raúl tomaba la “tajada del león” y los otros agarraban su “piltrafita”. Tal vez el espíritu burlón de Ramón Grau San Martíin, le hacía muecas a Raúl, quien recordaba aquello de “hay dulce para todos” .

Ni lento ni perezoso –parece no había bebido su guisquito— Raúl "convenció" a Fidel --que ya tenía la salud quebrantada—que firmara de buen grado o a regañadientes un “documento” traspasándole el poder, aunque a éste último “no le gusta hacer de segundo ni en un dúo”, como le gustaba recordar al Cmdte. y sacerdote Sardiñas.

Castro –de buen o mal talante—aceptó –o lo “convencieron” que cuando él tomara el rumbo a los confines de Pedro Botero, se armaría la de “Dios es Cristo” entre sus discípulos, alumnos díscolos y ambiciosos, como Alarcón, Pérez Roque, y los muchos generales -–algunos sin batalla alguna—que aspiraban a su “tajadita” en pago a sus servicios al régimen dictatorial del “Caballo” Castro Ruz.

Y ya estaba montado el tinglado para la anunciada y cacareada sucesión y “el hermanisimo” y su grupo de presuntos raulistas, rápido y sin perder el tiempo pusieron a Carlitos Valenciaga a leer el “mamotreto” que era llave y resguardo del poder anhelado.

Y mientras, los otros pretendientes -–en las sombras-- temian por su suerte en sus sinecuras -–ya las tienen en "el pico del aura" —pues sabian habian sido “madrugados” por el Comandante de la voz atiplada e impostaba, que “provisionalmente” se hacia cargo de los cargos. Y le tiraba su “tierrita” a Carlos Lage –dandole un puesto inexistente—igual que al Ministro de Salud Pública José Ramón Balaguer, que recordaba que su tajada hipotética –la Medicina—siempre habia estado en sus predios aunque usurpada –como la de otros—por el mismísimo "Caballo". Y para completar el cuadro, pues metieron a un negrito –Esteban Lazo-- por aquello de que incluso en la barca de la Virgen de la Caridad había otro “de la raza oprimida”, en este caso uno de la raza opresora, que no recordaba que en “cacería de blancos el negrito siempre carga con la codorniz”.

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