



Por Robert A. Solera...!a mis amigos!
¡¡Con la mañana siguió el calor...!! Los árboles flameaban con un rojo brillante, veteado de amarillo, provocando la envidia que encandila los ojos...una vez más el verano rompía con todo su furor, multicolor, brillante...¡como la primera vez que los noté cuando mi alma lloraba tras perder un sueño!
Tal parece que la tristeza hace brotar y florecer los sentidos haciéndolos más receptivos a apreciar lo que ayer mismo no veían!
Fue en 1961 y parece ayer, cuando la maravilla de la Madre Naturaleza me impactó, provocando una inaudita euforia en medio de mi desencanto general. Iba por una avenida habanera rumbo a casa de mi tia Margot --Jessie, le gustaba llamarse en honor de su madre, también conocida por Jazmín, por su blanca y atractiva piel-- y de pronto capté lo que nunca habia observado detenidamente, los flamboyanes, que orlaban ambas orillas de la calle, exhibiendo sus hermosos y flameantes colores.

Me iluminaron el alma herida por un profundo desengaño que creía no tenía cura. Me sentí --inexplicablemente-- feliz, aunque luchaba yo sólo contra un régimen que me hacía sentir miserable. Ni tenía dinero, ni trabajo y luego tras un encuentro con un familiar en mi casa materna tampoco tenía --al parecer-- casa. Sumemos a eso mi casi completa seguridad de no poder irme de Cuba, por problemas interminables y todo, al sumarse, me hacía sentir un profundo dolor y un indescriptible desencanto que me laceraba y que se interponia entre mis deseos y mis posibilidades.
Pero era libre tras muchos años de ser prisionero de la sociedad y sus reclamos --me habia escapado de mi cárcel moral, mil veces peor que cualquier prisión física y saboreaba esa indescriptible sensación de euforia inconcebible a cualquier análisis frío, ponderado, hecho por los que eran "normales". Yo no lo era y me alegraba.
Hoy muchos años después vuelvo a ver los flamboyanes y su belleza indescriptible me hace sentir la felicidad al observarla, y hallar a mis viejos amigos, nunca olvidados ¡siempre en la memoria!