



Por Robert A. Solera
Cuba fue fragua y crisol, d ó nde a partir de los abor í genes ta í nos, siboneyes y caribes, se lleg ó , en uni ó n forzosa con espa ñ oles y negros, a la nacionalidad que irrumpi ó a la libertad en el siglo XX
Cada uno de los grupos dej ó rastro en la cultura, en el temperamento, en el idioma. De los indios exterminados por el mal trato y los trabajos f í sicos agobiantes, heredamos "boh í o", t í pica casa de los ta í nos; "caney", vivienda circular; "batey" o plaza en un central azucarero; "yarey", material del que se fabrican los sombreros del campesino cubano.
Los indios fueron sustituidos por los esclavos negros provenientes de Guinea (Guin í ), Angola (N'Gola) y Nigeria, pa í s de los yorubas.
Africa es conocida por los á rabes como Bil á n-as-Sud á n (la tierra de la gente negra), seg ú n Julio Garc í a Cortez, en "Pataki, leyendas y misterios de los orishas africanos"; el pa í s yoruba es una porci ó n del suroeste de la actual Nigeria y seg ú n tradiciones orales, é stos eran n ó madas oriundos de If é , en Nigeria.
El 9 de agosto de 1682 se aprob ó la IV Constituci ó n Sinodal Diocesana de Cuba de 1680 en el Cap í tulo I de la Real C é dula; en instrucci ó n Circular a Indias del 31 de mayo de 1789, e í dem de 1842, se ordenaba repetidamente el bautizo de los negros esclavos, seg ú n Ort í z.
Se hab í an sentado las bases para el sincretismo religioso de los negros esclavos con el catolicismo.
Los esclavos hab í an mantenido su religi ó n dentro de sus n ú cleos sociales, en los cabildos, y la practicaban en los montes.
El Cabildo de Santa B á rbara (Chang ó Terdd ú n), fue uno de los m á s conocidos. Alrededor de 1870 ocupaba una casa en la calle de Jes ú s Peregrino en La Habana, de acuerdo con Lydia Cabrera, antrop ó loga cubana, en "El monte, Isbo-Finda, Notas sobre las religiones". Fue un gran cabildo "hasta que los criollitos se metieron en el Chang ó Terdd ú n y se hicieron dos bandos: el de
los criollos. . . y el de los viejos de naci ó n". Se traslad ó luego al barrio de Jes ú s Mar í a, Gloria entre Indio y Florida. "Eran congregaciones, siempre de car á cter religioso, de negros africanos y sus descendientes criollos, esclavos o libertos, pertenecientes a una misma naci ó n, tribu o localidad", organizados como en corte real.
En m á s de 400 a ñ os de dominaci ó n pol í tica y religiosa, los espa ñ oles no pudieron evitar la influencia de las culturas africanas importadas con los esclavos.
El negro primero esclavo, liberto despu é s y sus herederos, resultado de la mezcla racial --los espa ñ oles se mezclaban con las esclavas, aunque era muy rara la uni ó n de negro y espa ñ ola -- dieron clara muestra de que la cultura no era patrimonio exclusivo del peninsular supuestamente "puro", si nos olvidamos de la dominaci ó n á rabe en Espa ñ a hasta la ca í da de Granada en el siglo XV.
Aponte, Brindis de Salas, en la vida real, y Cecilia Vald é s en la ficci ó n, son ejemplos de un pujante grupo que emerg í a.
En el inter í m, se mezclaban en el habla popular cubana los t é rminos yorubas importados, de modo particular en su religi ó n.
"Ch é vere", dice un cubano, sin saber que utiliza el ap ó cope del yoruba "mach é vere" o "chekendeke", pretendiendo expresar en ambos casos su complacencia.
"Estoy en la fu á cata", sin saber dice "Fwa-ka-fua" (fantasma, muerto, espiritu).
"Le tiene cortada la tripa del ombligo", ignorando que la abuela lukum í la corta para evitar que un enemigo pueda hacerle da ñ o al reci é n nacido: un trabajo, un maleficio. Y el cubano quiere indicar que existe predilecci ó n, cosa muy normal en la abuela cubana, que participa de la familia ampliada cubana, herencia lukum í .
Al crecer dir á n sus padres "este muchacho no tiene fundamento", traducci ó n de "ngang á " --fundamento-- utilizado para "ligar" (birongo): "bi" (causa del mal o sufrimiento), "iron" (persona enferma), "go" (esconder).
En busca de verduras y frutas, el ama de casa en la Cuba de hoy, va a la "plaza" --ofrenda de frutas que se expone ante la sopera del "orisha" (santo) y luego es repartida entre los concurrentes-- y cuando ve que no hay, le da una "sirimba" (desmayo, atontamiento).
Tiene en su patio un gallito kikirik í (akuk ú kerek é ), peque ñ o gallito.
Cuando el campesino cubano viaja, lleva sus pertenencias en un "macuto" (donde se guardan las prendas de vestir). Prenda es traducci ó n del lucumi "ngang á " (muerto, esp í ritu), que se guarda en el macuto.
Bailamos en los 50 al ritmo del "mambo", baile religioso yoruba, introducido en Nueva York por Chano Pozo --muerto en una reyerta-- y popularizado por P é rez Prado y Benny Mor é en M é xico.
Core á bamos "La Culebra", sin tampoco saber que era festividad religiosa celebrada el 6 de enero, alrededor de una boa artificial, que era paseada por La Habana y colocada en el patio de Palacio, donde se cantaba, "la culebra se muri ó ; s á ngala muleque", seg ú n Bachiller y Morales.
Nuestros campesinos conocen el "marab ú ", pero no saben que é ste es nombre
yoruba --se aplica a un grupo africano. Temen el "bilongo" (birongo) --da ñ o que se usa para "amarrar" (ligar) y que se echa en el caf é o en la comida del hombre (coraz ó n seco y molido del z ú n-z ú n) para hacerlo enamorarse, seg ú n Lydia Cabrera.
Decimos: le dio un "zimbombazo" (kindambazo) --maleficio -- cuando mencionamos un tremendo golpe.
Al pregunt á rsele a un negro esclavo de d ó nde era, dijo: "akum í-- akum í ", (soy de Ak ú ), y por error se entendi ó lucum í .
La influencia lingu í stica lukum í fue extraordinaria: se mantuvo a flor de piel en la Rep ú blica y se esparci ó como la p ó lvora, sin distingos de raza.
La influencia es manifiesta, clara y casi sin corrupci ó n, en los grupos reci é n llegados de Cuba. "No hay quimbe" es "no hay problema"; "Fulano es mayimbe (mayombe)", gran
jefe, hechicero, el esp í ritu de la ti ñ osa o mayombero en la santer í a conga.
"Es mi aboro" (aburu), hermanito en lukum í . "Ten cuidado que es "achero" (ach é- gracia, virtud, bendici ó n), de acher é o achel ú (justicia). Es es mi "ecobio" (potencia en ñ a ñ igo).
De ni ñ os jug á bamos a las bolas hasta que nos hac í an "tifi- tifi' (fiti-fiti) --robar-- las bolas.
La palma real, abundante en nuestro suelo, es sagrada y ni mencionar la majestuosa ceiba (ceiba o seiba, á rbol sagrado), que ni a ú n en la Cuba actual se atreven a derribar por sus implicaciones religiosas yorubas. Todav í a es famosa la ceiba cercana a la furnia de la calle 23 del Vedado, que majestuosa crece en el centro de la calle.
Y cuando queremos estar al tanto de los ú ltimos acontecimientos pol í ticos o sociales, decimos "d á me la letra" (oddi), adivinanza con tres caracoles..
!Que salaci ó n (embrujo de un brujo enemigo)! Se me acab ó el espacio.
Bueno, voy a tocar la "tumba" (tambor que se toca con un palo peque ñ o que
(originalmente tiene un metro y medio de longitud y se sostiene entre las piernas, que se protege con "Iya Ana" (grasa), seg ú n Julio Garc í a Cort é z en "Pataki", y a comenzar el "bemb é " (la fiesta) y ojal á que venga Pel é , en yoruba, "el de la cara marcada", pues en Cuba se dice desde la é poca de Ñ an á Sir é : "!El que no tiene de congo tiene de carabal í !"


En 1531 se prohibi ó importar esclavos berberiscos que eran tra í dos de Cerde ñ a, Mallorca y Menorca "porque los negros. . . de Levante diz que son casta de moros. . . no conviene gente de esta calidad", citado por Fernando Ort í z en "Los negros brujos". No fueron tra í dos en gran cantidad "mandingas", de religi ó n mahometana, quiz á s por esta raz ó n, seg ú n Fernando Ort í z.
En 1680, 1693, 1733, 1740, y 1759 se dictaron disposiciones que anunciaban que "todos los esclavos negros y negras que con el deseo de abrazar el catolicismo, se refugiaran en las provincias de Nueva Espa ñ a, huyendo de las colonias inglesas y holandesas quedasen libres sin poderse vender ni restituirse a sus primitivos due ñ os", seg ú n Zamora en "Legislaci ó n ultramarina", mencionado por Fernando Ort í z.