



fracaso en este punto neurálgico.
Recientemente se desplomó otro edificio en La Habana, en la esquina de las calles Salud e Infanta. Fue amplia la cobertura que los medios informativos oficiales le dieron al trágico accidente, donde murieron cuatro personas y varias resultaron heridas.
Mas a la prensa oficial le faltó la más importante pregunta, que hubiera sido (si Cuba gozara de
libertad de prensa): “¿Por qué ocurrió este accidente?”.
La respuesta: porque el Estado “revolucionario” y “socialista” abandonó un compromiso que
contrajo, hace más de 50 años, el día que instituyó la Reforma Urbana.
Cuando la revolución confiscó la propiedad de los edificios, cuando decidió que los edificios no
podían tener dueño porque el Estado Socialista estaba en contra de la explotación del hombre por el hombre, y por ende los edificios, las viviendas, pasaban a manos del pueblo, contrajo el
compromiso --el Estado o Ud.-- de mantenerlos y repararlos, al igual que sus antiguos dueños lo
hacían obligados --amén de por continuar disfrutando del negocio de la renta-- también porque en
la seudo República, como ahora la llaman los “comunistas”, existía una ley que obligaba a estos “explotadores” a darle mantenimiento periódico a los inmuebles de su propiedad y conservarlos
habitables.
La revolución le falló al pueblo. Durante más de medio siglo, tiempo tuvieron de sobra para darle mantenimiento a cada edificio de la ciudad. pero no lo hicieron. Prefirieron, librar guerras en África, según ellos, por la libertad de los pueblos aplastados por el Imperialismo. Y desde hace varios años, se ocupan de la salud pública de la mitad del planeta, para lo cual incurren en gastos que van por cuenta del Estado Socialista, o de un pueblo que paga esas “humanísticas intervenciones” con hambre, muertes y deterioro.
Los patriarcas del socialismo cubano nunca se han ocupado de darle mantenimiento a La Habana. Y este abandono lo han dispuesto de modo
impúdico. Nunca han reconocido su error. Parece que se les olvidó su compromiso con el pueblo. Y ahora, irrespetuosamente, le pasan la papa
caliente al pueblo, al otorgar créditos para que sea el propio pueblo, que es el dueño de Cuba de mentiritas, el que repare sus casas.
Pero una cosa bien distinta es reparar una casa independiente a un edificio múltiple que requiere, para su reconstrucción, mano de obra calificada.
Los cubanos que ahora tienen entre 20 y 50 años de edad desconocen las reglas del capitalismo. Han crecido guiados por un Estado paternalista.
Entonces ¿cómo es posible que las supuestas reformas enunciadas en el Sexto Congreso del PCC, donde hay una fuerte dosis de apertura capitalista (y con la cual estoy de acuerdo) se pretendan aplicar también a un mega-proyecto como es rescatar de sus ruinas a una vieja ciudad?
Si un grupo de vecinos de un edificio múltiple acordaran pedirle al banco un crédito para restaurar por cuenta propia al edificio, ¿cuáles son las reglas, las legislaciones que garanticen que esos vecinos encontrarán a la mano de obra calificada y que esta cumplirá con su compromiso en tiempo y forma?
Creo que en materia de restaurar a la ciudad, el mega-proyecto es una papa caliente para el Estado cubano, que con los créditos, lo único que hace es soplar para refrescar uno de los más importantes asuntos de nuestra sociedad.
La situación de la vivienda en Cuba es grave. Más de la mitad de los edificios en la capital se encuentran en mal estado y necesitan reparación. Y no creo que un grupo de vecinos de un edificio múltiple puedan realizar un proyecto de reparación sin que termine todo ello en el caos, si no cuentan con un dueño que se haga responsable. De manera que si Ud. o el Estado suprimió al dueño, ahora tiene que actuar con la responsabilidad de un dueño.
Ud. o el Estado no pueden cruzar la frontera del socialismo hacia la libre empresa en todo cuanto se refiera a mega proyectos con un chasquido de dedos.
Ud. o el Estado destruyó a la sociedad civil y ahora tiene responsabilidad en todo
Por Ramón Díaz-Marzo, Habana Vieja, La Habana Primavera Digital, 2 de febrero, Cubaenelmundo.com, febrero 11 -- , Una sociedad que pretendía ser justa, humana, para el pueblo y por el pueblo, revolucionaria, en marcha hacia un futuro luminoso, dejando atrás las viejas lacras del pasado capitalista y burgués, después de medio siglo no ha cumplido con una de las más fundamentales promesas del juicio del Moncada plasmadas luego en La Historia me Absolverá: solucionar el problema de la vivienda en Cuba.
Lo cierto es que en una sociedad capitalista, el abismo entre pobres y ricos es visible y los propios capitalistas no se esconden para negarlo; antes bien lo proclaman con cinismo. Pero Ud. o el Estado (y todos saben a quién me refiero) jamás ha reconocido su