



HONREMOS AL ESPADÓN
Servicios abc.es, Madrid, España, 29 de septiembre
Por RAMÓN PÉREZ-MAURA
¿Es México un país menos democrático que España? Quizá podamos convenir que no. Y también podríamos preguntarnos si, hoy por hoy, los Estados Unidos Mexicanos invitarían al Ejército de la República Bolivariana de Venezuela a desfilar en el día de su fiesta nacional y rendirían honores a su bandera. Y valga México como ejemplo de país que en este momento no está sometido a la presión chavista que sufren otras naciones iberoamericanas.
Comparar siempre ayuda. El impopular presidente de Perú, Alejandro Toledo, tiene al 54 por ciento de la población viviendo con menos de dos dólares al día. El popularísimo Álvaro Uribe de Colombia tiene un 52 por ciento bajo ese baremo. Cuando Chávez llegó al poder en 1999 tenía el 43 por ciento. Hoy —según los datos publicados por Jackson
Diehl en The Washington Post— tiene el 53 por ciento a pesar de haber duplicado en este periodo los ingresos por la venta de petróleo. De lo que eso dice de la capacidad de crear riqueza de un mercado intervenido, mejor ni hablamos.
¿Qué hace Chávez con la fabulosa riqueza de un petróleo que está a 60 dólares el barril? Convertirse en una sociedad de socorros populares. Igual que Hizbolá promovía —con recursos del petróleo iraní— la revolución en el Líbano ofreciendo la asistencia social que el Estado era incapaz de proveer, el chavismo se ha convertido en el «solucionador» inmediato de los problemas de todos los pobres de América —con la probable excepción, a largo plazo, de los pobres venezolanos.
Así, cada vez que sube el precio del barril, sus subsidios a fondo perdido, que antaño se limitaban a la isla de Cuba, se extienden un poco más lejos. Suministra petróleo subvencionado a 13 estados caribeños; promete una nueva refinería a Brasil; compra bonos de la deuda exterior argentina, al borde de la quiebra, por un montante de 538 millones de dólares; provee los compromisos de exportación petrolífera de Ecuador cuando ese país productor es incapaz de respetarlos durante unos cuantos días... hasta una escuela de samba en Río de Janeiro ha logrado comprometer su patrocinio. ¡Será por dinero!
EE.UU. se encuentra ante el reto de un enemigo declarado que reparte dinero por el continente y frente al que sólo logra hacer declaraciones descalificatorias —en ocasiones tan desafortunadas como las de Pat Robertson. Y eso hace que su popularidad crezca cada día. Si Washington ayudara a concluir el acuerdo de libre comercio andino, tendríamos sobre la mesa medios concretos de crear riqueza en la región. Entre otra cosas, porque Washington compite con gobiernos como el español que está dispuesto a no dejar pasar ocasión de rendir honores al espadón venezolano con excusas fraternales. Al menos Castro tiene el buen criterio de no enviar a sus hombres a desfilar a Madrid.