



1) La confusión de lenguas que disocia y divide es propia de los que quieren construir la Torre de Babel, pero no para los opositores pacíficos cubanos, ya que todos queremos servir al pueblo. Por eso debemos abrir el corazón al espíritu de Pentecostés donde, aún hablando diversidad de lenguas, nos identificamos como hermanos y somos capaces de construir juntos la obra de amor que entraña la Liberación y la Reconciliación.
1.1) La unidad es posible, necesaria y enriquecedora en la diversidad y el pluralismo acompañados de la honestidad, la lealtad y la libertad responsable, ya que los problemas de Cuba vienen de la profundidad de nuestra historia y todos tenemos responsabilidad en dichos problemas y en la búsqueda de soluciones. Esta unidad necesaria, posible y enriquecedora no es una campaña política ni electoral como ha sido, lamentablemente, el discurso y la praxis del monolitismo, el inmovilismo y el dogmatismo caudillista que ha signado nuestro devenir histórico.
La tentación de
exhibirnos para llamar la atención y convertirnos en “figuras” del
escenario político no solamente es contraria a la motivación que inspira
a la oposición pacífica en Cuba, sino que se inserta en la corriente de
los grandes males que hemos arrastrado en nuestro caminar como país y
derrocha las energías necesarias para servir a nuestros
conciudadanos y
protagonizar nuestra historia desde la verdad, la justicia, la fraternidad
y la esperanza. Presentar este ideal al pueblo es nuestra misión como
opositores pacíficos y no otra. Nadie tiene que temer cuando un cambio
implica el consenso pluralista y democrático.
2) Nos inspira en este mensaje ante todo el coraje de nuestros hermanos
prisioneros políticos y la paz interior que los sostiene alimentados por
la fe y por el inmenso amor que tienen por el pueblo de Cuba y que
nosotros compartimos.
2.1) Muchos cubanos de dentro y de fuera, así como muchos amigos de Cuba,
todos con una gran dosis de buena voluntad, quieren ver la unidad en el
más amplio espectro político cubano, pero más frecuentemente un modelo de
unidad que pudiera malgastar energías constructivas al correr el riesgo de
desenfocar los objetivos fundamentales ya referidos anteriormente.
Respetamos la libertad de opción respecto a los modelos de unidad, pero
estamos seguros que algunas expresiones de unidad como bloques, alianzas
u otras, no siempre son posibles o convenientes. Sin embargo, lo anterior
no niega una unidad mas básica y eficaz que tiene bases más profundas y de
largo alcance para el presente y el futuro de nuestro país. Esta unidad
que, a veces, resulta aparentemente ignorada, ya existe y debemos
reconocerla y consolidarla.
2.2) Es una unidad en la diversidad que no dispersa ni es manipulable,
sino que se enriquece cuando hay respeto y colaboración voluntaria,
honesta y leal, con muchas iniciativas y estilos, fundamentada en una
relación fraterna y solidaria, que va sembrando la confianza en medio de
una situación complejísima donde la discordia ha resultado ser fatal para
la vida de nuestro pueblo. Es una unidad construida a través de los años
en medio de la persecución, el hostigamiento y la intolerancia y que
estamos dispuestos a salvar por encima de las heridas, pasiones y errores,
que pudieran haber lastimado a algunos de nuestros compatriotas. A ellos
les pedimos que acepten nuestras disculpas a la vez que les ofrecemos,
una vez más, “la rosa blanca” de nuestro Martí.
2.3) Sentimos dolor y pena porque, cuando las relaciones entre los hijos de una misma tierra se deterioran, el mal está presente de alguna manera y la tarea y meta de la liberación va unida, indisolublemente, a la reconciliación, al perdón y a la superación del mal. Sin estos presupuestos nunca seremos libres.
3) Ni en esto ni en ningún otro asunto pretendemos sentar cátedra. Expresamos, sincera y humildemente, lo que creemos mejor para Cuba, sin creer que tenemos el monopolio de la verdad y la razón.
3.1) No hablamos ni pensamos en términos de unidad estratégica contra un
enemigo común, porque no odiamos, ni tratamos, ni sentimos como enemigos,
ni siquiera a los que nos persiguen. Además, hablar de una unidad para
enfrentar o polarizar a los cubanos entre sí, es contrario al objetivo de
liberación y reconciliación entre todos los cubanos. Trabajamos por una
unidad orgánica, una unidad entre cubanos libres, solidarios y con
derechos, que sólo se puede lograr a través del diálogo. Esa es la unidad
nacional en la diversidad y el pluralismo, pero no una simple
coexistencia, sino unidos en una comunidad fraterna, en una familia
con
destino y proyecto común que estamos moralmente obligados a construir
entre todos y para el bien de todos los cubanos sin exclusiones: el bien
común.
Consejo Coordinador del Movimiento Cristiano Liberación. 30 de agosto de 2005