



sociedad cubana".
Estos laicos que pertenecen a la provincia eclesial del Coronel Ortega y Alamino, usan un lenguaje desacostumbrado en ellos para denostar a los opositores a la Tiranía, con la que tan flojos y dulces son, la Asociación de Laicos y su Cor…Cardenal Ortega. Afirman que la carta de los 165 opositores es una "burda simplificación de la realidad cubana".
Y en el colmo de la diatriba, para asemejarse más a los apapipios, amanuenses y jineteros intectuales del castrato, afirman: (resulta) "llamativo" que sea la "oposición radical, que jamás ha trabajado en la construcción de un escenario para un posible diálogo político con el Gobierno cubano (más bien todo lo contrario)", la que "recrimine" este asunto a la Iglesia.
Y para ponerle la tapa al pomo y acabarse de quitar la careta, escriben lo siguiente: “Los sectores que aspiran única y simplemente a derrocar al Gobierno cubano, no pueden ni deben ser los que tengan en sus manos el futuro de Cuba. Impedir a toda costa la materialización de esta realidad es algo que les compete a los actores nacionales”.
Es de destacar que estos Consejos de Laicos jamás se han dirigido en tan duros términos al Gobierno castro-omunista, ni aún cuando éste ha cometido los más grandes crímenes, como el de “La Matanza de Río Canímar” o la barbaridad del hundimiento del remolcador 13 de Marzo o el artero asesinato de los pilotos de Hermanos al Rescate o el fusilamiento de los tres jóvenes del incidente de La Lancha de Regla.
Eso enseña bien a las claras de que lado están estos “mediadores”. ¡Malditos mercaderes!, a los que habrá que echar del templo a puro latigazo, como lo hizo Jesús de Nazareth en su tiempo. Ya no engañan a nadie. Si antes se les veía la oreja peluda por el lado de la careta, ya nos han mostrado su fea faz completa de aliados de las huestes de la hez y el martirio.
. 
Y más adelante en su diatriba, afirman desfachatadamente, coincidiendo con los voceros de la Tiranía: "Esta carta responde a la política del odio, que desvirtúa la realidad interna del país presentándola como un escenario binario de buenos y malos, eclipsando los necesarios matices que se imponen para describir (...) los complejos procesos sociales y políticos que tienen lugar actualmente en la