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municipales y regionales, y seguramente volverá a barrerlo en las generales del año próximo.

* El miedo consiste en asustarse ante un peligro; sin embargo, nada es tan peligroso como el miedo mismo. En 1711 los musulmanes invadieron España y destruyeron el reino visigodo. Avanzaron y avanzaron hasta llegar a unas montañas que hoy llaman los Picos de Europa. ¿Recuerdan  el trágico error del general George Custer cuando entró con su caballería en un valle cerrado del Litle Big Horn? Peor la hizo el jefe musulmán Al- Kama, quien, seguramente inspirado por Alá, se metió en un desfiladero donde lo esperaban don Pelayo y sus hombres. Desde las cumbres, los godos dejaron caer sobre los invasores una lluvia de flechas, piedras, mentadas de madre y blasfemias que aplastaron física y espiritualmente a la musulmanada. Estando allí, en Covadonga, me deleité imaginando las imprecaciones de nuestros antepasados godos:¡Cágome en Alá y en el hideputa de su Profeta, y uso El Corán para lo que sigue! Los soldados que mandaba Pelayo no sintieron temor ante los musulmanes. Pobre de aquellos que les teman. Unicamente el temor puede darle la victoria a esa perversa horda que sólo sabe odiar y asesinar, pues guerrear es algo que hace tiempo olvidaron.

* El imán de la mezquita de Al-Aksa (en el sector de Jerusalen que Barack Hussein Obama quiere que Israel le entregue a los palestinos), poseído por una feroz rabieta a causa de la muerte de Osama bin Laden, nos llamó  perros, insulto favorito de esa gentuza. No puedo llamar perro al imán de Al-Aksa porque sería ofender la memoria de Nicolás Tolomeo, pero, ya que ellos nos llaman perros, espero que nadie se oponga a que yo los llame cerdos. Aunque debo reconocer que no hay comparación posible entre perros y cerdos. El perro, la mascota por excelencia, es un animal creado por Dios para acompañar al hombre; eso se refleja en el detalle de que hasta nombres tienen. En cambio, el cerdo, animal sucio por antonomasia, sólo sirve para matarlo y comerlo. Después de muertos, de ellos se sacan cosas tan buenas como el jamón, símbolo de excelencia para los cubanos. En cambio, los bípedos cerdos musulmanes son totalmente inútiles.

* Ridículas e hipócritas las protestas por haber usado “Gerónimo” como nombre en clave para Bin Laden. ¿Ofendidos los indios? ¿Qué indios? Unicamente los apaches, si es que todavía hay apaches, que los cherokees, mohawks, navajos, siouxs,  cheyennnes, pawnees, seminoles y demás tribus nada tenían que ver con Gerónimo. Se habla de “los indios” como si fueran una sola nación, cuando lo cierto es que se la pasaban matándose entre sí. Los que protestan parecen pensar que nadie ha leído El último Mohicano ni sabe del odio entre los delawares y los hurones, que nadie ha visto Dances with wolves ni recuerda la escena en que toda una tribu sioux, hombres, mujeres y niños, se ensaña con el jefe pawnee caído hasta dejarlo convertido en puré de indio. Gerónimo y Bin Laden, ambos, lucharon contra los Estados Unidos y su captura costó Dios y ayuda, aunque el jefe apache no era un asesino que buscaba nuestra destrucción, sino un guerrero salvaje que luchaba por mantener la primitiva forma de vida de su pueblo; por eso los americanos no lo mataron como al otro, que buen muerto está.  

* Una vez más Esteban Dido exhibe su imperturbable desfachatez al calificar de “asesinato aborrecible” el jarabe de componte administrado al emir de los asesinos. Dice que lanzaron su cadáver al mar “por miedo”. Miedo es el que tiene él. Miedo a que un gobernante americano rectifique el error cometido y sostenido durante décadas, y le recete la misma medicina que a Bin Laden.

* Mujeres abominables, unas musulmanas francesas. En fin, nacidas en Francia, que francesas, lo que se dice francesas, no son. Esas defensoras del velo, esas mujeres que defienden una religión que institucionaliza el desprecio por ellas, que convierte ese desprecio en texto sagrado, se merecen todas y cada una de las patadas que han recibido de sus padres, hermanos y maridos. En esa religión todo es deleznable: las víctimas y los victimarios.

* Los vividores que han hecho del chantaje racial un modus vivendi no se toman un break.  El comisionado Richard Dunn dice que el dibujo publicado en un boletín de la policía en el que un notorio asesino negro se le representa con los ojos coloraos y unos colmillos a lo conde Drácula es lo más racista que ha visto en su vida. Racista es invitar a la Casa Blanca a un rapero y que el sujeto cante (si es que a eso se le puede llamar cantar) una loa a Assata Shakur, una asesina negra (si fuera blanca no la elogiaría) que hace años mató a cuatro policías en New Jersey y se fugó a Cuba, donde vive protegida por la tiranía. Racistas son el comisionado Dunn, el Presidente Obama, el rapero y, por supuesto, La Sata Shakur.

* Por cierto, Barack Hussein Obama ya comenzó a meter la pata en su gira europea. En la cena con la familia real se puso a leer un breve discurso mientras sonaba God save the Queen, el himno del Reino Unido. Imaginen lo felices que hubieran sido “los chicos de la prensa” si Sarah Palin hubiese cometido semejante barbaridad. En cuanto a los ancestros irlandeses de Obama… bueeeno. Parece que ese numerito se está poniendo de moda entre los mulatos americanos famosos. Cassius Clay, después de tanto denostar a los blancos, también se apareció en Irlanda buscando “sus raíces”. No sé cuales serán los motivos de Clay; los de Obama son evidentemente electorales. Falta ver si los católicos irlandeses votan por un partidario del aborto.

* Hay cosas peores que la demagogia en Irlanda y las meteduras de pata en el palacio de Buckingham, como es la propuesta de que Israel acepte eso que llaman “las fronteras de 1967”, las que existían antes que derrotara a los ejércitos árabes en la llamada Guerra de los Seis Díaz. Aprovecho la oportunidad para felicitar a todos los judíos americanos que votaron por Obama, que no fueron pocos. Si lo que quieren es hundir a Israel, this is the man for the job.
Sólo que, como dijo David Ben Gurión hace más de medio siglo, “el destino de Israel se decide en Jerusalen, no en Washington”. El Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que poco tiene que ver con los judíos votantes de Obama, contestó expresando la disposición de su país a hacer lo que llamó “dolorosas concesiones” en aras de la paz, concesiones que no incluirían el este de Jerusalem, que debe permanecer como capital indivisa del Estado judío; ni los asentamientos de colonos en Judea y Samaria, la llamada Cisjordania de los árabes; ni la presencia militar israelí a orillas del río Jordán; ni el regreso a Israel de los refugiados palestinos. Además, el Estado palestino deberá ser desmilitarizado.
Estoy absolutamente de acuerdo con la posición de Netanyahu, aunque debo decir que eso de las “dolorosas concesiones” me recuerda una frase del americano que era administrador del central Preston cuando yo era niño:
- Yo darle a los obrerros todo lo que la gallina echar por el culo; menos el huevo.

* La represión en la Cuba castrista siempre ha tenido un motivo político. Los fusilamientos de los hombres de Batista en los primeros meses de 1959 no tenían nada que ver con la justicia; ni siquiera con la venganza. Eran pura y simple intimidación. A partir de ahí se reprimió al que se oponía al régimen y, cuando los opositores escaseaban, a los que no demostraban el debido entusiasmo. Como los batistianos, cuya mala fama los hacía indefendibles, los homosexuales eran ideales para ejercer la intimidación. Por eso se reprimía a los que mostraban tibieza, por tibios, no por homosexuales, en los períodos en que no había muchos opositores a los que reprimir.
Cuando yo era expulsado de mi trabajo y debía sacar clandestinamente mis escritos, ¿qué hacía Alfredo Guevara? Manejaba a su arbitrio la producción cinematográfica; José Antonio Rodríguez, Adolfo Llauradó y Miguel Navarro actuaban en el cine y la televisión; Humberto Solás dirigía películas; Miguel Barnet y Antón Arrufat publicaban sus libros; Reinaldo González editaba los de Carlos Rafael Rodríguez; Harold Gramatges era embajador en Paris; Mendive exponía sus pinturas; Luís Carbonell recitaba. ¿Qué clase de perseguidos eran esos? Cuando yo, que sí fui un perseguido, rechazaba esa patraña, algunos hijos de mala madre me tachaban de homofóbico… aunque nunca de frente.
Pues bien, ahí tienen a sus homosexuales perseguidos llenando el teatro Blanquita, lo que no es fácil: son cinco mil asientos. Ahí los tienen aplaudiendo la memoria de Vilma Espín, cómplice de cuanto crimen se haya cometido en Cuba desde la muerte de Frank País, en parte obra suya. Ahí los tienen desfilando con una foto de Esteban Dido. Allá van, de nuevo “arrollando” tras una conga encabezada por Mariela Castro Espín.

* Fue uno de los que abrió el camino por el que otros andaríamos mucho después. El, Bofill, Eddy López y otros entraban, salían y de nuevo entraban en la cárcel, cercados por la represión y la indiferencia, mientras creaban e impulsaban el Comité Cubano pro-Derechos Humanos, organización madre de todas las que vendrían. Luego, al venir al exilio, se convertiría en lo que quizás nunca pensó ser: una estrella del periodismo. Por la calidad de su prosa y la solidez de sus análisis quedará como uno de los mejores articulistas cubanos de todos los tiempos, como uno de los nombres más altos del periodismo hispano en Estados Unidos. Me imagino su sonrisa sarcástica si me hubiera escuchado decir esta verdad. Adolfo Rivero. El Caro.

Grabación de Raúl Castro - Derribo de Avionetas

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NADA ES TAN PELIGROSO COMO EL MISMO MIEDO

Por Roberto Luque Escalona, Semanario Libre, junio 13 -- Hace 15 años, el Partido Popular (o sea, los conservadores, la derecha) sacó del poder al Partido Socialista Obrero Español, que, como todos los partidos socialistas y obreros, representa la corrupción y el desbarajuste económico. José María Aznar, entonces líder del PP, encabezó durante ocho años el gobierno más eficaz que haya tenido España desde la transición a la democracia, pero, poco antes de las elecciones que debió ganar su sucesor, Mariano Rajoy, los asesinos musulmanes ejecutaron una de sus masacres en la estación madrileña de Atocha, un sector importante de la población se dejó ganar por el miedo y el miedo le dio l

la población se dejó ganar por el miedo y el miedo le dio la victoria al PSOE encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, una especie de Obama blanco y de ojos azules (o verdes, qué sé yo), que ha llevado al país al mismo borde de la ruina. El pasado domingo 22 los españoles decidieron rectificar su lamentable decisión y el PP simplemente barrió al PSOE en las elecciones