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número 505 del edificio sito en la calle 25 #164, entre Infanta y O, Vedado. Como respuesta, lo sustituí con otro cartel en el que se leía lo siguiente: ¨A los hijos de puta que pusieron el cartelito les digo: Abajo Fidel, abajo el comunismo¨. Como es evidente, en esas palabras no hay insulto ni menoscabo alguno contra el susodicho, por lo que la acusación de desacato carece de fundamento, debe ser retirada y sobreseída la causa presentada contra mí.

Como luego tuvo lugar ante mi puerta eso que llaman ¨un acto de repudio¨ organizado por las autoridades (lo cual se hizo evidente por la presencia de un camarógrafo, un luminotécnico y un sonidista de la televisión), durante el cual fui insultado por chivatientes de ambos sexos, creo que se me deben disculpas. José Pedrera, uno de los energúmenos que participaron en aquella bochornosa exhibición de chusmería, el que parecía encabezarla, me llamó ¨tarrú¨, afirmando a voz en cuello que María Elena Cruz Varela me había sido infiel, afirmación no ya calumniosa, sino imposible, pues María Elena yo no éramos pareja, todo lo cual me obligó a mentarle la madre; a Pedrera, no a María Elena.

Para colmo, terminado el bochinche, fui detenido y llevado a un agujero apestoso situado en 100 y Aldabó, donde se me retuvo durante 35 días.

Podría reclamar compensación monetaria por habérseme despojado de mi empleo como corrector de estilo en la revista Economía y Desarrollo, pero no quiero parecer exigente. En realidad, no lo soy.

Espero que mis justas demandas sean atendidas y cumplimentadas a la menor brevedad posible para poder preparar con tiempo mi viaje.

Por cierto, Federico García, alias Lorca, nunca fue a Santiago de Cuba. Tengo la impresión de que yo tampoco iré a La Habana.

* En Cuba no tenía ninguna posibilidad de acceso al beisbol de Grandes Ligas, de modo que tenía que conformarme con la Serie Nacional de los estebánicos. Aquello no era la Liga Invernal, los Industriales no podían compararse con el Almendares, pero… a falta de pan, cazabe. Asistía con frecuencia al cercano Estadio del Cerro, que esa gente llama Latinoamericano, y cuando no iba al estadio veía los juegos por la televisión. Como es natural, me las sabía todas, conocía a todos los jugadores que actuaron entre 1962 y 1992.

De esas tres décadas, las dos últimas fueron las mejores. Aquella pelota nunca alcanzó el nivel de la de Almendares-Habana-Marianao-Cienfuegos, pero sí, en sus mejores momentos, el de la Triple A. No más. De los muchos peloteros que han, como dicen los ñángaras, ¨desertado¨, algunos han tenido actuaciones destacadas (los hermanos Hernández, Rey Ordóñez, Kendri Morales, Alexei Ramírez), pero ninguno ha sido estrella en las Grandes Ligas.

Mi salida de Cuba coincidió con la desbandada de peloteros ¨desertores¨, la cual rebajó la categoría del beisbol cubano, que se quedó, a lo sumo, en Doble A. Ese fue el nivel en que actuó el pitcher Norge Luis Vera, de quien los cronistas deportivos del Nuevo Herald hablan como si fuera Luque, Tiant, Pascual o Cuellar, cuando no es un spike viejo de Sandalio Consuegra o de Julio Moreno, que llegaron viejos a las Mayores, o de Marrero, que llego anciano.

Dicen que su record sólo es inferior al del Duque, aunque saben muy bien (porque estaban allá) que éste se enfrentó a bateadores de los que ya no hay, bateadores que no conoció Norge Luis Vera. Pues bien, el tal Vera sufre un grave accidente y durante varios días han convertido ese hecho en noticia de primera plana. Los soldados de la Batalla de Ideas contratados por el Herald no cejan en su empeño de imponernos la pacotilla literaria, musical y deportiva de la robolución.

* Mucho menos publicidad que el accidente de Norge Luis Vera ha tenido la muerte de Andrés Fleitas, jugador fundamental de los dos equipos que generaron más emoción en el beisbol cubano: El Almendares de la temporada de 1946-47 y el de 1951-52. El primero borró una ventaja de 7 juegos cuando sólo faltaban 15 por jugar, con Max Lanier como pitcher ganador de dos de los tres encuentros con el Habana que culminaron el campeonato, el último con sólo 48 horas de descanso. ¿Su cátcher? Andrés Fleitas.

Cinco años después, el Almendares parecía desintegrarse. El equipo perdió al segunda base, sustituido por el novato Yiqui de Souza, que por primera y única vez jugó maravillas; a uno de los outfielders, cuyo lugar ocupó Villa Cabrera, perenne calentador de bancos, que ganó varios juegos con oportunos jonrones; al primera base, para el que no había suplente, por lo que el manager Fermín Guerra, un bigleager recién retirado, tuvo que volver a desempeñarse como cátcher para que Fleitas pudiera jugar como primera. Con aquella ¨guerrilla¨ y Conrado Marrero en el box, de nuevo fue campeón el Almendares.

Andrés Fleitas fue un pelotero para recordar. Nunca jugó en las Grandes Ligas, aunque era tan bueno como Fermín Guerra y mejor que su hermano Angel el Americano, que pasó, aunque fugazmente, por el Washington. Ni compararlo con Norge Luís Vera, un peloterito. Los hombres nuevos del Nuevo Herald no parecen entender la diferencia.


* El cáncer diezma la izquierda sudaca. Chávez, Lugo, Lula, Dilma Rousseff y ahora Cristina Kirchner. Mientras, Esteban Dido está cada vez más ¨flaquito y turulato¨, palabras malévolas de C.A. Montaner. Ya el deschavetado zambo, que siempre está, como dicen los venezolanos, ¨mosca¨, ha alertado a la Opinión Pública Mundial sobre una posible ofensiva cancerígena (esa palabrita le encanta) del imperio yanqui. Para mayor tristeza, Cristina acudió a un hospital privado (los públicos son para el pueblo, no faltaba más) para tratarse su enfermedad, un hospital, cáiganse pa´tras, propiedad del Opus Dei, la organización católica tachada de ultraderechista por la izquierda y anatemizada por Dan Brown el El Código Da Vinci.

* La desfachatez de los periodistas y profesores liberales no parece tener límites. De esos dos emputecidos medios han surgido alabanzas a Barack Hussein Obama por la falta de escándalos (lack of scandals) bajo su gobierno. El préstamo de 500 millones de dólares a Solyndra, empresa constructora de paneles solares que estaba al borde de la quiebra y que terminó por quebrar, no es un escándalo para la liberalada. Tampoco Fast & Furious, la descabellada operación de venta de armas a narcotraficantes mexicanos ideada por Eric Holder, el destonillado Attorney General. Mucho menos el viaje de vacaciones de Michelle Obama al sur de España acompañada por un multitudinario séquito, mucho más costoso que las actuales vacaciones navideñas en Hawaii, que sólo nos costarán cuatro millones.
¡Como estás gozando, morena! ¡Qué manera de gozar! Ahora sí que estás orgullosa de ser americana, ¿verdad?

* A Kathleen Parker, una periodista cuyos artículos aparecen en Libre, no hay quien le ponga un pie delante en materia de desfachatez. Dice que ella y el difunto Chistopher Hitchens fueron ¨ consignados al leprosorio reservado a cualquiera que cuestionara la elección de la compañera de John McCain en la lista electoral¨, o sea, los trataban como apestados por atacar a Sarah Palin, la persona más vilipendiada por la prensa liberal en las últimas dos décadas. ¡Ño!

* Estoy hasta la coronilla de oir hablar del "baggage" de Gingrich, de su historial de infidelidades, a personas que tienen entres sus ídolos a John Kennedy, que se repartía a Marilyn Monroe con su hermano Robert, a Bill Clinton, el de las recholatas en la Oficina Oval. Gentes que consideran que matar a un niño no nacido es un derecho y que promueven el matrimonio de personas del mismo sexo, convertidas en guardianes de la moral pública.

* ¨La patá en la yagua¨ es una fase con que los guajiros holguineros describen un estado de extrema desesperación. Lástima que en Corea no haya palmas reales, aunque Raúl Mirabal Ruz bien pudiera haberles enviado a los norcoreanos un cargamento de yaguas para que pudieran patearlas y expresar mejor el dolor que sienten por la muerte del déspota que los oprimió, hijo del que los oprimió anteriormente, padre del que los oprimirá. Las imágenes de esa gente llorando a su tirano son muy aleccionadoras. Quizás sirvan para que alguna de esas personas que siempre están dando lata con ¨nuestros hermanos de Cuba¨ comprendan los efectos degradantes que provoca una tiranía prolongada. Eso les ayudaría a sobrellevar los futuros llantos por la muerte de Esteban… que quizás no tarden en producirse, que el Coma Andante ya ni reflexiona.

* Los Pueblos del Libro: así se les llama en El Corán a judíos y cristianos. ¨El Libro¨ es, por supuesto, La Biblia. Aquí, en los Estados Unidos de América, tenemos a Los Pueblos del Welfare: los afroamericanos (o sea, los negros) y los hispanos (o sea, los mexicanos). Esos siempre votarán por el Partido del Burro, aunque los demócratas se hayan opuesto a los derechos civiles, aunque Obama deporte más ilegales que Bush. Para ellos, el Welfare es lo primero.

* En cuanto a nosotros, cierto es que ningún presidente americano ha hecho nada efectivo por liberar a Cuba, pero fue Kennedy quien envió al matadero a la Brigada 2506 y Clinton quien concertó acuerdos canallescos con la tiranía en el caso de Elián y en lo de los Hermanos al Rescate, mientras que Reagan humilló a Esteban en Granada y cuando le acercó a el portaviones Nimitz para calmarle uno de sus ataques de guapería..

Y lo principal: Reagan provocó la destrucción del imperio soviético. Esperar que el Presidente de los Estados Unidos tenga entre sus prioridades la liberación de Cuba me parece irracional, pero que participe en chanchullos prostibularios con un enemigo del país que lo eligió me parece infame, y en esa infamia han caído una y otra vez los demócratas. En esa infamia anda Barack Hussein Obama, que es peor que Kennedy, Clinton y Carter. Juntos.

Grabación de Raúl Castro - Derribo de Avionetas

CORREO DEL LECTOR

 

 

 

CUANDO LLEGUE EL PAPA IRE A LA HABANA

Semanario Libre, Miami, diciembre 16 -- * ¨Cuando llegue la luna llena, iré a Santiago de Cuba¨, dijo Federico García, llamado ¨Lorca¨ por la crema de la intelectualidad, como si el pobre hubiese sido bastardo. Cuando llegue el Papa Benedicto XVII iré a La Habana… bajo ciertas condiciones.

Ante todo, no pienso pedir permiso de entrada ni gastar cientos de dólares en un pasaporte cubano. De acuerdo al artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la cual Cuba es signataria, toda persona tiene derecho a entrar y salir libremente del país donde nació y yo nací precisamente en Cuba.
Además, el gobierno cubano debe retirar los cargos de desacato al Presidente del Consejo de Estado y de Ministros presentados contra mí por ser totalmente infundados.

Les refrescaré la memoria, pues los hechos tuvieron lugar hace 20 años, en agosto de 1991. Ese día, ciertos chivatientes colocaron un cartel insultante en la puerta de mi apartamento, el