



Lo que ocurre es que esto puede hacerse de muchas formas, pero hay que hacerlo de la única respetable y asombrante, a la luz pública..”.
No importa que seas bueno o malo. La vida no te da nada gratis. No hay ningún árbitro que reparta justicia entre nosotros, ni a los buenos ni a los malos. ¿Que los hombres que enfrentamos a Castro desde allí adentro tenemos un temple especial? Pues sí también porque se puede, ¿por qué no? llevar cualquier circunstancia con dignidad. La historia perfecta del final feliz, realmente o, como me decía al oído un amigo español, Olé, Julio Entonces, al terminar cada jornada de trabajo, yo decía, Bien le he ganado otra batalla a Fidel Castro, simplemente. O dicho de otra manera: “Que a todos nos gusta y es muy bueno ir de Armani y buen perfume. No lo niego yo tampoco. Estamos hablando de 25 años, una vida, sí Son testigos de 25 años de silencio, nada más y nada menos, ni un minuto menos. Hoy terminan. Como decía un amigo escritor que ya murió. A pecho puesto y camisa quitá. La historia feliz, La historia feliz. Porque siempre se puede triunfar. Acaba de salir al fin Nada y otros cuentos del absurdo , mi primer libro publicado por una editorial de verdad. Es un buen libro de cuentos y mi mejor libro de todos los escritos por mí. Ahí pueden encontrar también mi mejor cuento: La perra neurótica.
Oigan esto. Sólo uno puede vencerse. Si tú no te vences, nadie te puede vencer. Soy, pues, un escritor que por sus ideales ha tenido que estar ese tiempo en silencio, una vida, amigos que hoy termina con esta publicación Yo soy uno de esa generación literaria que creó la dictadura perfectamente totalitaria que oprime a mi país hace 47 años y que existió en todos los países socialistas.
En Cuba se conoce como Generación Inédita o, como prefiere mi amiga Maria Elena Cruz Varela, Generación Gaveta. Está formada, según la Dra. Victoria E. Rueda Peña , por Juan Carlos Recio, Reinaldo Escobar, Ernesto Canteli, Joaquín Cabeza de León y por mí. Ella nos llama nombres del silencio. Yo añadiría a Oscar Kessel, Pedro Fowler, José Luis García, Alberto Santos, Reynaldo Izquierdo, sólo por citar algunos de los tantos creadores desconocidos o casi desconocidos por esta razón ideológica y tiránica. Y habrá más.
Esta historia me hubiera podido destruir porque se necesitaba mucha tenacidad, mucha confianza en sí mismo, mucha pericia ante el timón en las profundas noches, pero sé que estamos hechos para grandes cosas. Siempre se puede llegar, triunfar, hay que tener paciencia y navegar hacia delante, y saber que la gente no escatima su miserabilidad y que el egoísmo es el único valor constante en este mundo. Se necesitaba también mucha integridad moral, mucha, pero yo tenía de dónde sacarla. Después el viaje seguiría 10 años más, desde el proceloso mar del destierro hasta hoy, en este Madrid de 2006, en estas costas, un libro que fue escrito por amor a la Literatura, aunque prometo que no me volverá a ocurrir, un libro que no es, dentro de mi obra, una proposición lingüística fundamentalmente, sino una interpelación existencial. Pretendo que todo el mundo lea y se pregunte cómo se puede mejorar más esta vida que podría ser muy divertida, pero sin afiliarse a proyectos totalitarios. Soy del club de Becker, Ionesco, Kafka, Virgilio Piñera, un club que, surgido en Europa, existe ya en todo el mundo. Es que creo que el escritor debe ser un ciudadano y que todo el mundo debe actuar según normas morales o, concretamente, según la moral cristiana que es la Occidental a la que pertenezco y a la que pertenecemos todos nosotros porque esa moral y su concepto del Bien y del Mal es con lo único que podemos hacer contrapeso a los desvaríos, delirios y deslindes de nuestra inmensa libertad y debemos ser buenos seres humanos, buenas personas, serias y decentes. Nada más. Y por ese ideal, que es también el de la democracia y la libertad en mi caso, debemos estar dispuestos a perder hasta la patria, por ese ideal escribí este libro y estoy aquí, sin patria, pero sin amo. El ser humano estará siempre entre un proyecto libertario y el totalitarismo. Ese es el peligro de las utopías pero hay que creer en la posibilidad de mejorar de este proyecto humano que es la vida. Los que venimos ya de vuelta de los predios totalitarios tenemos siempre el deber de alertar en ese sentido porque sabemos que puede ser terrible, pero hay que luchar, Pero hay que luchar. Esta enunciación de un proyecto de justicia y libertad Raúl Rivero y yo la hicimos, pero desde La Habana, por eso estamos hoy aquí, y puedo decir que valió la pena, hay que tener ideales. Mi voz será siempre eso, ni más ni menos, una voz por la libertad y la justicia, una voz, la nuestra, que tuvo que pasarlo y afrontarlo todo, incluso la inútil y débil muerte de Wichy Noqueras y de Milagros González.--la generación más difícil de todas, la que ha tenido que pasar desde el servicio militar obligatorio hasta la cárcel y el destierro y los improperios, la que yo llamo la ‘generación difícil'. Les hablo del libro y no les digo nada porque Nada y otros cuentos del absurdo, que presentará en Madrid Raúl Rivero tal vez sea(cont.)