



Por Juan José López Lope5210@hotmail.com, Abogado cubano en Miami noviembre 1ro.
En Naciones Unidas la mayoría de países votó en contra del embargo norteamericano, el que gravita sobre Cuba, lo cual se debe a que la Carta de la ONU prohíbe las autodefensas tales como: los embargos, las cuarentenas, bloqueos entre otras.
Los países miembros de Naciones Unidas votan de acuerdo con la carta constitutiva de la organización, además de proteger ese espíritu y letra se tutela la prevención de que estados miembros, sin agotar otras posibilidades del derecho internacional que garantizan la Paz y la concordia mundial, actúen unilateralmente en detrimento de la armonía global.
Las rganización Naciones Unidas en cuanto a esta condena del embargo es coherente y limitada a la vez. No puede apoyar algo que su constitución contradiga, separando errores y tolerancia en muchos aspectos que no vienen al caso, tiene la limitación de
no contar con mecanismos que monitoreen y garanticen el cumplimiento de sus resoluciones. Así pasa con las sanciones en materia de derechos humanos.
El tema en cuestión es el embargo, una medida surgida en reacción a la política de confiscación sin justa indemnización a propiedades norteamericanas en la década del sesenta. Las llamadas nacionalizaciones fueron reconocidas por la Corte Suprema de los Estados Unidos como un derecho del Estado cubano, el problema consiste en la indemnización.
¿Ahora bien en que beneficia el embargo a los cubanos? Los que viven en el exterior y que tanto han batallado por mantener esta presión sobre el régimen, en ello está su presencia en el conflicto aún cuando el conflicto nacional se refleje en un congreso extranjero.
Más de un millón de cubanos en Estados Unidos de América hacen que el Congreso norteamericano no sea tan extranjero aun cuando esto no significa que se busca una anexión de Cuba como un estado más de la Unión.
El embargo es una medida que frena la inversión norteamericana en la Isla, además impide la concesión de créditos al Gobierno cubano quien realmente bloquea el desarrollo económico e integral del país. Una vez democratizada Cuba no habrá problemas entre los nacionales y Norteamérica.
La inversión extranjera es positiva cada vez que viene a aumentar el ahorro del país, a aportar tecnología y experiencia, pero cuando desplaza el potencial interno es siempre una causa de futura desestabilización política y social.
La ley de inversiones extranjeras que regula esta actividad, los enclaves económicos donde recaen, lo cual le ofrece el país a los capitales foráneos en real apartheid cubano, es además de inaceptable una falacia ofrecida en forma de garantía para esta actividad, problema que enfrentan los inversionistas.
El gobierno cubano es ineficiente en su gestión económica, efectivo en represión y manteniéndose en el poder. Solucionar este problema indica apartarnos de los métodos tradicionalmente practicados hasta ahora.
Mi perspectiva es la solicitud de intervención de la OEA. Este factor interamericano, donde Estados Unidos es un voto al igual al resto, debe instaurar un gobierno fideicomisario y ayudar a Cuba a restablecer el orden constitucional quebrado hace varias décadas.
El tema de aceptación o contradicción con el embargo no debe dividir el esfuerzo de los cubanos, así llevamos y estaremos el doble de los años perdidos. El programa de solución ha de unirnos sin importar nada mas que la democracia y libertad de nuestra patria.
Este no es un problema de pantalones ni de falsa idea cualquiera que sea. La consulta con los cubanos de dentro de la Isla es algo ingenuo de pensar, no hay libertad de expresión y el Gobierno domina la propaganda y la percepción sobre estos tipos de consensos.
En mi caso particular respeto toda manifestación moral y apoyo a todas las participaciones a favor de la libertad de Cuba pero, ojo con esto: medio siglo es suficiente para que una aseveración como la nuestra no soporte tesis en contrario.