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Por Juan José López Díaz, Abogado Agramontista y exiliado en Miami, marzo 10

Guillermo Fariñas, un baluarte histórico cubano, quizás muera ante la frívola crueldad de un régimen que su prioridad ha sido mantenerse en el poder. ¿Que lograrán estas sucesivas muertes?

Ninguna historia es fácil de comparar aun cuando hay similitudes, las diferencias pesan en toda comparación. La actitud de los huelguistas cubanos recuerda la posición adoptada por los monjes budistas en Vietnam.

En Vietnam, donde había conflictos entre el gobierno del Sur y el Vietcong por un lado y entre budistas y católicos por el otro, siendo los primeros la mayoría, lo mismo

pasa en Cuba que domina una minoría con credo ajeno a la cultura nacional, los llamados comunistas.

Los monjes vietnamitas, los budistas, se daban candela en protesta por la dominación católica. Los opositores cubanos se están declarando en huelga de hambre y van dispuestos a morir por sus ideales de cambio.

El viejo gobierno cubano tiene una situación internacional crítica, su principal jugador: Fidel Castro es una incógnita, no se sabe si tiene conciencia de lo que está pasando y su sucesor no parece ser un buen manejador de crisis.

El gobernante Raúl Castro puede mantenerse gracias a la maquinaria de control feroz desarrollada durante medio siglo. Dicha maquinaria parece garantizar que pueda mantener el régimen.

En la comparación con Vietnam y recordando el suicidio del budista Thich Quang Duc, la consecuente deposición del régimen de Diem, el presidente John F. Kennedy había sido asesinado y en los Estados Unidos y la opinión publica empezaba a unirse en bloque contra la guerra. Así terminó aquel capítulo de Vietnam.

 

 

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GUILLERMO FARIÑAS, UN BALUARTE HISTORICO