RAMON SAUL SANCHEZ

SE MUERE UN COMPATRIOTA ¿Y EL EXILIO QUE?

Por Jay Martínez, San Juan, Puerto Rico
jay@coqui.net

La noticia acerca de la huelga de hambre que esta llevando a cabo nuestro hermano Ramón Saúl Sánchez, director del reconocido grupo Democracia, es verdaderamente escalofriante.

Ver las imágenes de cómo día a día un ser humano, un cubano y hermano nuestro, se está deteriorando lentamente por una causa noble y justa a favor de los balseros cubanos que huyen del comunismo y de la dictadura de Fidel Castro, y que al llegar a aguas de la Florida son devueltos gracias a la estúpida ley de “pies secos, pies mojados”; es suficiente para que todos los cubanos de Miami lo acompañen en este momento.

Pero lo más tristes en todo esto es ver como solamente un pequeño grupo de exilados cubanos se encuentra junto a nuestro hermano y compatriota que está dando lo más

preciado que tiene un ser humano, su vida y su salud, para llamar la atención del gobierno de Estados Unidos.

¿Qué nos pasa cubanos? Creo que hay que dejar a un lado nuestras preferencias partidistas e ideológicas e ir a la parte humana de este asunto. Ramón Saúl es un cubano luchador por la democracia y se merece nuestro respeto y en estos difíciles momentos, en que su vida está en juego, nuestro apoyo incondicional.

La ceguera política y el caudillismo han minado a la comunidad exilada de Miami y la división mella nuestras bases de lucha. No importa si somos demócratas o republicanos, azules, verdes o amarillos, se trata de una noble y justa causa. ¿No les parece a ustedes que deberíamos estar allí apoyándolo con banderas y pancartas exigiéndole al Presidente Bush que escuche su pedido?

La petición de Ramón Saúl es una petición en nombre del exilio cubano y no a título personal. Saúl Sánchez está arriesgando su vida en nombre de los miles de balseros que han sido víctimas de la arbitrariedad política.

Sí el exilio cubano no se une jamás podremos construir y ayudar a una futura Cuba libre. Es muy cómodo permanecer sentados desde nuestras computadoras observando las imágenes de manera masoquista. Lo más difícil es olvidar nuestras diferencias de opinión y unirnos humanamente dejando a un lado nuestros intereses personales.

La tibieza de la política de Bush en este asunto es evidente. Sabemos que los intereses son muchos y que nadie quiere perder sus “grants” federales ni puestos en Washington y es por eso que, como se dice en Cuba, “estamos como estamos”.

 

 

 

 

 

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