LA GENERACION DEL RELEVO

Por Jay Martinez, jay@coqui.net San Juan, Puerto Rico

Nadie puede negar la lucha y el esfuerzo del exilio histórico cubano por liberar a Cuba. Ni los paredones de fusilamientos ni los años de cárceles que muchos compatriotas cumplieron en las mazmorras de Fidel Castro por tratar de liberar a Cuba de la sangrienta dictadura del Tirano.

Algunos, creyeron y ayudaron en algún momento a la instauración del régimen actual pensando que era la mejor solución para salir de un dictador, Batista, que por la fuerza había detenido el proceso democrático en Cuba; otros, desde el inicio se percataron de la debacle que estaba instaurando Castro en nuestra Isla y lograron salir del país en los sesentas. Muchos cubanos pertenecemos a la generación de exilados que ya cumplimos 25 años de destierro y que nacimos bajo el sistema imperante.

No conocimos la Cuba republicana por razones obvias y lo peor es que muchos miembros del Exilio Histórico nos lo sacan en cara. El argumento de algunos 'círculos" del mismo se basa en que las nuevas generaciones no poseemos un marco de referencia por no haber nacido en la Cuba republicana y critican a los que llegan su falta de compromiso patriótico.

En mi opinión, la mejor solución a planteamientos como éstos es que las estrategias de lucha pacífica deben ser confrontadas con las ideas de las nuevas generaciones que van llegando de Cuba. El Exilio Histórico tiene una visión irreal de la Cuba actual porque nunca la han vivido y pueden enriquecer sus estrategias políticas escuchando y dándole mas participación a los jóvenes que llegan. La mejor manera de enriquecer los enfoques sería que los puntos de vista de los que llevan aquí mas de tres d écadas, y los que van llegando, se entrelacen y poder así llegar a conclusiones más realistas sobre una solución a la crisis cubana actual. También muchas veces escuchamos la expresión de que "lo que esta saliendo de Cuba no sirve". Esto crea una barrera entre las viejas y las nuevas generaciones que impide el dialogo y el trabajo en conjunto. A esa generación de relevo es a la que hay que atraer e inculcarle los nuevos valores democráticos pues inevitablemente constituyen la generación que decidirá el futuro de Cuba.

No podemos pretender que los cubanos que salen ahora tengan la misma cultura política de los que llegaron en la década del sesenta. Los que salen de la Isla han sido adoctrinados y saturados de propaganda comunista. La mayoría de los que salen se sienten asqueados del discurso político y prefieren mantenerse aislados de cualquier compromiso aunque lógicamente podemos encontrar sus excepciones.

Usted no le puede exigir a un cubano criado bajo el sistema comunista el mismo espíritu de lucha de una persona que conoció la otra Cuba y que después se la arrebataron mediante el engaño y las falsas promesas. Pero esto no puede ser caldo de cultivo para creerse que una generación es mejor que otra o viceversa. Creo que las dos tienen su valor y mucho que aportarle a la Cuba democrática del futuro. Cuantas veces no escuchamos a cubanos decir que los que vienen de Cuba no son iguales y eso es muy triste porque aunque sé que en la mayoría de los casos estas expresiones se refieren al plano político los que salimos nos sentimos mal y hasta de alguna forma discriminados por nuestra propia gente.

No conseguimos nada con convertirnos en guetos de viejos apartados de los jóvenes y creyéndonos que vamos a gobernar en la Cuba futura. Los mayores pueden formar a las nuevas generaciones que llegan en sus valores y transmitirles sus experiencias de la Cuba republicana. Así, los jóvenes irán tomando conciencia y se sumaran a los proyectos de transición por una futura Cuba libre y democrática. Entre todos, seguramente lograremos un futuro mejor. De eso, estoy seguro. Jay Martinez es un exiliado cubano director del programa radial Magazine Cubano, editor del semanario cubano OPOSITOR en San Juan.

 

 

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