



trata de los herederos que le han jurado fidelidad perpetua al fracasado régimen con tal de sobrevivir agarrados así sea a las ruinas de la nomenclatura.
Cada ensayo es una propuesta sopesada de consejos para hacer ese tránsito con la mayor celeridad y los menores costos sociales. Se echa de menos un autor de izquierda que explore el invariable continuismo, que hasta hace muy poco parecía el favorito del Heredero.
Creo que le falta al libro un capítulo más político, que podría ser escrito por algunos de los disidentes que permanecen dentro de Cuba, pugnando siempre en condiciones difíciles para que esos proyectos dejen de ser especulaciones literarias. Esto por supuesto no le merma ni un ápice del interés del texto, que es un aporte precioso, cuya utilidad valorarán los cubanos que se vean en la feliz coyuntura de protagonizar ese momento histórico.
fuerza a replantearnos posiciones y lamentar que es una verdadera lástima que el resto del sistema sea tan malo, aspecto del que la autora no demoraría tampoco en percatarse si experimentase en vivo y en directo estos y otros malogros del régimen.
El ensayo que cierra el libro, escrito por el profesor norteamericano William M. Leogrande, trata acerca de las relaciones futuras de Cuba con los Estados Unidos y es uno de mis favoritos. Su autor es Decano de la Escuela de Asuntos Públicos de la American University en Washington D.C. y profundo conocedor de las relaciones de su país con Latinoamérica. Aborda su tema con gran realismo y sin omitir todos los obstáculos que se yerguen a lo largo de ese camino, desde las tremendistas nacionalizaciones de propiedades norteamericanas hasta la plattista Ley Helms-Burton, que de hecho le niega al ocupante de la Casa Blanca la oportunidad de manejar los vínculos con la Isla. El autor coteja la normalización de relaciones con otros países en circunstancias similares y nos persuade de que no será nada fácil llegar al abrazo al que parece predestinarnos la geografía.
Recomiendo a quienes no lo conocen, que procuren leerlo y a quienes ya lo han leído, que estudien, discutan y divulguen como se merece este esfuerzo mancomunado de personas inteligentes que ha coordinado para nosotros y para Cuba Marifeli Pérez-Stable, la hija orgullosa del Dr. Eliseo Pérez-Stable Carreño, a cuya memoria ofreció su libro.
con las dotes intelectuales y el libre acceso a las diversas fuentes de información. Es preciso aclarar que no es una antología de ensayos escogidos, sino que la autora, quien se denomina a sí misma Coordinadora, los solicitó específicamente a sus autores para que el volumen facilite una visión múltiple de la compleja problemática. Huelga decir que lo consigue.
Todos parten de idéntica premisa: tarde o temprano, llegaremos a una Cuba donde la presencia dominadora de los hermanos Castro finalizará; entonces, un nuevo liderazgo tendrá que emprender reformas reales, que cambiarán la realidad del país, aún si se

Rogelio Fabio Hurtado, Primavera Digital, Marianao, agosto 31 -- eo, con una tardanza que resulta ventajosa, los ensayos sobre la transición que la brillante académica Marifeli Pérez-Stable dio a conocer a mediados de esta primera década del siglo bajo el título general de “Cuba en el Siglo XXI”. Los autores elegidos por ella para que desarrollasen cada texto comparten el interés por los tópicos cubanos