



Saqué como conclusión y se lo dije a la impertinente y escandalizada portera, que en Florencia los pobres sólo pueden entrar a las iglesias durante las misas. El templo se construyó entre el 1246 y el 1360, su fachada es de mármoles blancos y verdes. Entre las numerosas obras de arte que posee se destacan: el Crucifijo de Giotto, La Trinidad de Masaccio, El Crucifijo de Filippo Brunlleschi, en el cual Cristo está completamente desnudo, como en realidad lo estuvo. Desde hace dos milenios, por pudor se le ha colocado un paño anudado a la cintura. Los bellísimos frescos de Domenico Ghirlandio cubren las paredes del coro. La Basílica posee dos claustros, el más impresionante es el llamado Claustro Verde, debido a los frescos de Paolo Uccello en los que predomina ese color.
Fuimos hasta el Ponte Vecchio, que como su nombre lo indica, es el más viejo de la ciudad. El Corredor Vasariano central entre las numerosas pequeñas joyerías, fue construido por Vasari para unir el Palazzo Vecchio al Palazzo Pitti.
Después de visitar la Iglesia de la Trinidad en la plaza del mismo nombre, recorrimos frente a ella el Palacio Museo Salvatore Ferragamo. Es increíble la historia del pobre zapatero cuyo talento lo llevó a calzar los pies de ricos, potentes, stars de cine, cardenales y papas. Creó una de las marcas de más prestigio mundial, haciéndose inmensamente rico. Pudimos admirar la Exposición Greta Garbo.
Trajes de La Divina en el Museo Salvatore Ferragamo de Florencia.
Decenas de maniquíes vestían los trajes, sombreros, guantes, bañadores, etc., que utilizó La Divina en sus películas y en la vida real. Numerosas fotos bellísimas cubrían los pasillos y en una sala de cine pudimos ver fragmentos de sus famosas películas. Fue una gran sorpresa. Ya te conté cuando fui a depositar un ramo de flores sobre su tumba en el Cementerio del Bosque en Estocolmo.
Pasamos por el mercadillo de la Via dell’Ariento en el que numerosos inmigrantes subsaharianos vendían todo tipo de objetos de piel: carteras, monederos, billeteras, así como también pañuelos de supuesta seda y gafas de grandes marcas. Pero al centro de ellos se encontraba un cartel en italiano, inglés y castellano (con faltas) en que se anunciaba que estaba prohibido comprar ese tipo de mercancías falsas. Lo comenté con uno de los vendedores de cuyos dedos colgaban varios “Rolex” y me dijo riendo: “Todo lo que venden legalmente en esos quioscos también es falso”.
El recorrido por el Palazzo Pitti fue como de costumbre una gran experiencia. Este imponente palacio del siglo XV fue obra de Brunelleschi para la familia rival de los Medici, los Pitti. En estos momentos se pueden visitar seis exposiciones: Virtù d’Amore, Vinum Nostrum, I Grandi bronzi del Battistero, Caravaggio e Cavravaggeschi a Firenze, Parigi val bene una messa! y Pregio e belleza, Cammei e intagli dei Medici, de las cuales ya te escribí sendas crónicas en italiano. Las puedes encontrar en www.camcocuba.org en el Tome II, Chapitre III y también en http://www.eu93.net/Rincon-del-mas-alla.htm pinchando sobre la portada gris del libro “Cartas de Félix José a Ofelia”.
Pude detenerme a contemplar el que para mí es uno de los cuadros más bellos que existen, se trata de La Virgen y el Niño de Murillo.
La Virgen y el Niño, Murillo. Palazzo Pitti, Florencia.
Nos fuimos a pasear por los aledaños Jardines Boboli, diseñados por Tribolo en 1549. Es un verdadero oasis de arbustos, árboles, flores, fuentes y estatuas en el centro de la ciudad.
Visitamos la cercana iglesia de Santa Felicita, dedicada a una mártir romana. Felicita era una viuda que fue asesinada en el año 165 junto a sus siete hijos. Desde el 1824 la iglesia fue dedicada no sólo a Santa Felicita, sino también a los Santos Macabeos, cuyas historias fueron fundidas en una sola por la tradición popular de fe. De hecho, los siete Santos Macabeos, cuyo martirio se describe en el bíblico segundo libro de los Macabeos, también fueron degollados junto a su madre por negarse a violar las leyes sagradas, lo que constituye una prefiguración del martirio de Santa Felicita. Esta iglesia es uno de los lugares de culto más antiguos de la ciudad y nos conduce a los inicios de la fe cristiana en Florencia. En su larga historia ha sido basílica cementerial en los siglos IV y V, iglesia del antiguo convento de monjas benedictinas en los siglos X y XI, parroquia de la Corte Gran Ducal desde el siglo XVI.
En el tercer altar a la derecha de la importante iglesia, me impresionó la belleza y el realismo del cuadro de Antonio Ciseri (1821-1891) Santa Felicita y el martirio de los Macabeos.
Santa Felicita e il martirio dei Maccabei. Obra de Antonio Ciseri. Iglesia de Santa Felicita..
La Galleria dell’Accademia ofrece a la admiración del público el monumental David (1501-150) de Michelangelo, el cual se encuentra al fondo de la Galleria Grande, pero para llegar hasta él, se pasa entre dos filas de esculturas que el genial artista no logró terminar. Se trata de la serie de Los Esclavos, te da la impresión de que luchan por escaparse de los bloques de mármol que los mantienen prisioneros.
En la Piazza della Signoria se encuentra La Loggia della Signoria (siglo XIII), donde se conservan numerosas y valiosísimas esculturas, entre ellas: El Rapto de las Sabinas (1583), Hércules y el Centauro Nesso (ambas de Giambologna), pero para mí la más bella es El Perseo de Benvenuto Cellini, realizada entre el 1545 y 1553, que muestra en su mano la cabeza cortada de la Medusa.
El Perseo de Benvenuto Cellini, Loggia della Signoria, Florencia.
En la plaza se alza el monumento a Cosimo I, obra de Giambologna y la bella Fuente de Neptuno (1576) de Ammannati. A la entrada del Palazzo Vecchio hay una copia del David de Michelangelo Bounarroti.
El Palazo Vecchio (1299-1314), es obra de Arnolfo di Cambio. Tiene un aspecto severo, de color marrón y sin ventanas en el primer piso. Fue restaurado por Michelozzo en 1453. Fue sede de la corte de Cosimo el cual lo hizo decorar por Vassari. Al trasladarse Cosimo al Palazzo Pitti, el edificio que se llamaba hasta entonces Palazo della Signoria, tomó el nombre actual. En este Palacio hay mucha riqueza, bellas salas como las de: Le Carte Geographique, La Sala dei Gigli, etc. Pero es escalofriante entrar en el que fue despacho de Niccoló Machiavelli (1469-1527).
Despacho de Niccolo Machiavelli en el Palazzo Vecchio, Florencia.
También se puede admirar la máscara mortuoria del gran Dante Alighieri.
Máscara mortuoria del gran Dante Alighieri en el Palazzo Vecchio, Florencia.
Para entrar a Il Duomo (Catedral), al campanario y al Baptisterio también hay que pagar. El esplendor de la Catedral de Santa María del Fiore (siglo XIII), está a la altura de la ciudad. La espectacular cúpula es de Brunelleschi, está cubierta por frescos que representan el Juicio Final. Las puertas y estatuas de bronce, los relieves y esculturas de mármol, los mosaicos y vitrales de vivos colores son todos de gran belleza. El coro fue escenario de un drama que ocurrió cuando trataron de asesinar allí a Lorenzo el Magnífico el domingo 26 de abril de 1478; fue herido pero logró salvarse al esconderse en la sacristía, sin embargo su hermano Giuliano murió en lo que se conoce históricamente como La congiura dei pazzi (La conjura de los locos).
El campanario de Giotto, de 82 metros de altura (siglo XIV) está decorado en su parte inferior por esculturas de Andrea Pisano y Luca della Robbia. Desde lo alto se puede contemplar una vista extraordinaria de toda la ciudad.
El Baptistero de forma octogonal de mármoles blancos y verdes ofrece a la admiración de los fieles (e infieles), Las Puertas del Paraíso, en las que Ghiberti representó en bronce escenas del Viejo Testamento. El interior es majestuoso, de mármoles bancos y negros bajo una cúpula de 25 metros de diámetro. A la derecha de la entrada se encuentra la tumba del antipapa Giovanni XXIII, amigo de Cosimo il Vecchio, obra de 1427 de Donatello y Michelozzo.
Al salir del Baptistero se encuentra La Loggia del Bigallo, donde durante siglos fueron depositados los bebés abandonados o “perdidos”.
La celebérrima Galleria degli Uffizi es uno de los museos más ricos del mundo. Ocupa el palacio construido por Vassari en 1560.Su historia comienza gracias a las colecciones de los Medici. Fue Francisco I (1541-1587), el que ordenó la primera gran colección, a la cual se agregó las de Fernando I, Fernando II, Cosimo I y la fabulosa herencia en obras de arte donada por Anna María Luisa, la última de los Medici. La riqueza del museo es espectacular, en él se encuentran: La Nascita de Venere y La Primavera de Botticelli; l’Adorazione dei Magi y L’Annunciazione de Leonardo da Vinci. Numerosas son las obras de Perugino, Cranach, Dürer, Bellini, Giorgione, Correggio, etc. También se destacan por su belleza: Tondo Doni de Michelangelo, La Madonna del cardellino de Raffaello, La Venere d’Urbino de Tiziano, Leda ed il cigno de Tintoretto, Isabelle Brandt de Rubens, Bacco adolescente de Caravaggio,etc.
Pero hay un cuadro del cual se desprende una rara impresión, siempre que voy a Gli Uffizi me detengo a contemplarlo, se trata de L’Uomo malato (El hombre enfermo), pintado por Tiziano en 1514.
L’Uomo malato, Tiziano. Galleria degli Uffizi, Florencia.
Esta carta se hace demasiado larga y con las fotos que he colocado en ellas, le daré demasiado trabajo a mis amigos y colegas de las distintas páginas webs donde será publicada, por ese motivo terminaré con la Basílica de la Santa Cruz (1294).
Lógicamente hay que pagar para entrar. Es inmensa, tiene una nave central de 140 por 40 metros. En el pavimento hay 276 lápidas de tumbas, mientras que a lo largo de sus paredes se alinean los suntuosos monumentos fúnebres que contienen los restos de: Galileo Galilei, Michelangelo Buonarroti, Dante Alighieri (es sólo monumento, pues él está enterrado en Ravenna), Nicolo Machiavelli, Ugo Foscolo, Gioacchino Rossini, Vittorio Alfieri, etc.
Tumba de Michelangelo Buonarroti, Iglesia Santa Cruz, Florencia.
Las capillas, el coro, el claustro y el museo están repletos de obras de arte de incalculable valor. El Crucifijo de Donatello es extraordinario, pero es emocionante encontrarse frente al de Cimabue que fue tan dañado por el famoso aluvión que inundó toda la ciudad en 1966.
Un gran abrazo desde esta Vieja Europa llena de encanto, Félix José
FLORENCIA, UNICA, ESPLENDIDA E INOLVIDABLE
Mi querida Ofelia, desde que descubrí la bellísima ciudad de Florencia en el verano de 1982, guiado por Titti, una de las italianas más fascinantes que Dios ha creado, me enamoré de esa ciudad. La he visitado seis veces y en cada viaje me ocurre como con: Roma, Venecia, Jerusalén o New York, descubro nuevos lugares encantadores. Te enviaré con alguien mis más de 100 fotos que tomé durante nuestra estancia en la ciudad de los Medici entre el 21 y el 28 de julio. No te voy a volver a describir tantos monumentos, museos, plazas o lugares históricos sobre los que ya has podido leer en mis cartas anteriores, solo iré a los detalles principales que llamaron nuestra atención en este último viaje, que espero no sea el último.
La ciudad alcanzó su celebridad universal gracias a grandes hombres entre los que se encuentran el inmenso poeta Dante Alighieri, el gran arquitecto y pintor Giotto y Lorenzo el Magnífico. Este último encarnó el esplendor de su ciudad. Para poder entrar a la Basílica de Santa María Novella, tuvimos que pagar tres euros medio, al igual que en otras bellas iglesias. Sólo se puede entrar gratis --por el momento-- cuando se celebra a misa.