



Ferrara es una espléndida ciudad del Renacimiento cuyo centro histórico aunque extenso, se puede recorrer a pie.
Vi a delle Volte.
Fue un día muy intenso. Paseamos por las calles medievales de San Romano y Via delle Volte. Los arcos que cubren la calle, permitían a los comerciantes pasar de las tiendas a sus casas.
Il Duomo.
Il Duomo (la Catedral), es de estilo románico-gótico lombardo. Entre las numerosas obras de arte que posee se pueden admirar : El martirio de San Lorenzo del Guercino, El Juicio Final del Bastianino y dos estatuas de bronce del siglo XV que representan a San Jorge y San Maurelio.
La Casa Romei es un bello ejemplo de mansión del siglo XV.
En la preciosa Palazzina di Marfisa d'Este , fue donde Torquato Tasso escribió La Gerusalemme Liberata , obra en la cual narra la toma de la Ciudad Santa por los cristianos y los amores entre Rinaldo y Armida. Los últimos años de vida del celebérrimo escritor fueron acompañados por crisis de locuras, lo cual lo condujo a ser internado en un manicomio.
El refinamiento de la decoración interior del palacete, los frescos de los techos y los muebles de los siglos XVI y XVII, crean un ambiente extraordinario.
La Loggia degli Aranci
Desde el jardín se llega a la Loggia degli Aranci, la cual está pintada con frescos como una pérgola llena de vida vegetal y animal.
Il Palazzo dei Diamanti, se llama así gracias a los 8 500 “diamantes” de piedra que cubren su fachada. En él se encuentra La Pinacoteca Nazionale, donde cientos de obras de arte pueden satisfacer hasta al más exigente visitante: Cosmè Tura, Carpaccio, Ortolano, Garofalo, etc.
En el bellísimo Palazzo Schifanoia se pueden admirar frescos del renacimiento de gran valor, que representan los meses del año. En el palacio se encuentra Il Museo Civico di Arte Antica, donde se muestran las colecciones arqueológicas, medallas, bronces, esculturas de madera y marfil, etc.
En su jardín hay una curiosa cafetería en una cabaña. Sobre uno de sus bancos, una mano anónima había escrito: “ Le arti conducono al regno della felicità, al vero amore.” (Las artes conducen al reino de la felicidad, al verdadero amor).
Un cubano extenuado en la entrada de la casa de Ludovico Ariosto.
Terminamos el recorrido extenuados por el calor de +37° C. en La Casa di Ludovico Ariosto.
Ludovico Ariosto (1474-1533) en su célebre obra “Orlando Furioso”, tomó como pretexto los amores de Orlando y Angélica para dar rienda suelta a su imaginación desbordante. Es una casa de dos plantas de dimensiones humanas, cubierta por ladrillos, con un pequeño jardín. En ella existe una biblioteca y se pueden admirar valiosos muebles y objetos de la vida cotidiana de Ferrara de la época en que el gran escritor vivió. Un bello busto que lo representa trona en un salón.
Es menester destacar la gentileza del personal de todos los museos, su disponibilidad y cortesía. Algo muy raro de encontrar en otros países donde parece que los empleados han cometido delitos y los han condenado a trabajar en esos lugares.
Regresamos de noche a Boloña, pues ya todos los museos cerraban. Sólo sentimos no haber tenido tiempo para visitar el imponente Castillo Estense donde se encuentra la famosa Cappella Ducale . Pero bueno, es una excelente excusa para poder volver algún día a Ferrara.
Un gran abrazo desde esta Vieja Europa llena de encanto, Félix José
LA ESPLENDIDA FERRARA
Mi querida Ofelia, estoy aprovechando al máximo el tiempo para poder contarte sobre nuestras aventuras por estas lejanas tierras del Viejo Mundo, organizando mis apuntes, antes de salir de nuevo de viaje dentro de pocos días.
Pasamos el 27 de julio del año pasado visitando la bella ciudad de Ferrara, la que inmortalizó el gran Giorgio Bassani en su inolvidable libro Il Giardino dei Finzi Contini, basado en el cual Vittorio di Sica hizo un filme que ganó el Oscar como el mejor filme extranjero en 1970.
Como sabes, fue Lea Báculo, la madre italiana de mi amigo de adolescencia Umberto (en italiano se escribe sin hache), quien me regaló ese libro cuando comencé a estudiar esa lengua en la Academia Abraham Lincoln. Fue el primer libro que leí en italiano. Durante el recorrido por Ferrara siempre la tuve presente, era como si Lea me hubiera acompañado por su ciudad natal.