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Durante los desayunos pudimos conversar con españoles, italianos, mexicanos y con Teresa, una chica argentina que venía desde Belfast, con la cual hicimos varias visitas por la ciudad.

Comenzaré esta crónica por contarte un poco de la historia de esta celebérrima ciudad.

 

 

Es cierto que los hombres prehistóricos habitaron este rincón de Bigorre, y así lo atestiguan las hachas de silex, las piedras talladas y los huesos encontrados en las cuevas de «Espélugues» (actualmente Via Crucis de los Santuarios de Nuestra Señora de Lourdes).

Los galos, los romanos, los bárbaros y los árabes, fortificaron sucesivamente la roca de Lourdes, en la que se encuentra ahora el Castillo. Desde el siglo IX, la ciudad estuvo unas veces en manos de los ingleses y otras de los franceses, Durante las guerras de religión del siglo XVI, fue saqueada por las tropas de hugonotes.

En el siglo XVII, la incorporación de Bigorre a Francia (1607) y los progresos realizados en el empleo de las armas hicieron que la importancia de la ciudadela decreciera. Pasó a tener una pequeña guarnición en el
castillo y a servir de prisión del Estado.

Después de pasar sin demasiados daños la Revolución Francesa (1789), en el siglo XIX Lourdes se convirtió en una pequeña y agradable ciudad. A mediados del siglo XVIII, antes de las apariciones, Lourdes era una
modesta capital de cantón de 4,135 habitantes. Una guarnición de infantería ocupaba el castillo. La ciudad sólo era un lugar de paso para los que querían seguir tratamientos de hidroterapia con las aguas de Barèges, Cauterets, Luz-Saint-Sauveur y Bagnères-de-Bigorre, y para los pirineistas de camino hacia Gavarnie.

Por otra parte, una leyenda rodea esta antigua fortaleza. En el año 778, Carlomagno, a la cabeza de su ejército, asedió el Castillo ocupado por el sarraceno Mirat y sus moros. A pesar de los asaltos de los francos, y a pesar del hambre, el Castillo de Lourdes permaneció inexpugnable. Y en ese momento apareció un águila en el cielo. Sobrevoló la Fortaleza y dejó caer a los pies de Mirat, la enorme trucha que sostenía en el pico. El astuto sarraceno recogió el pez y lo hizo llevar a Carlomagno, para hacerle creer que todavía tenía reservas de alimentos. Carlomagno se preparaba para levantar el asedio cuando Turpin, obispo de Puy-en­-Velay y compañero de Carlomagno, tuvo una inspiración y consiguió autorización para ir a hablar con el asediado. Propuso a Mirat que se rindiese, no al soberano, sino a la Reina de los Cielos. La propuesta gustó al caudillo sarraceno, que depositó sus armas a los pies de la Virgen negra del Puy y se hizo bautizar.

El día de su bautismo, Mirat tomó el nombre de Lorus que, transferido a la ciudad, se convirtió más tarde en Lourdes.Lourdes, está atravesada por el río Gave de Pau, es una ciudad apacible que tiene numerosos molinos. Entre ellos está el molino de Boly, que albergó durante 10 años a François y Louise Soubirous y a sus cuatro hijos. La mayor de ellos se Ilamaba Marie Bernarde, pero la llamaba Bernadette (Bernardita), y nació el 7 de enero de 1844. En 1854, la familia Soubirous estaba al borde de la miseria: accidente de trabajo en el que François perdió un ojo, falsa acusación de robo de un saco de harina, encarcelamiento por ocho días y quiebra del molino. Además, el cólera se cobró 38 muertes en Lourdes. Bernadette, alcanzada por el cólera y la tuberculosis, tendrá una salud frágil durante toda su vida.

En 1857, obligada a abandonar el molino, la familia encontró refugio en una celda de la vieja prisión llamada "le Cachot" (el calabozo). A los 14 años, sin saber leer ni escribir, sin haber hecho la primera comunión y
golpeada por todos estos sucesos, Bernadette iba a vivir una experiencia extraordinaria. La primera aparición ocurrió el 11 de febrero de 1858, Bernadette, su hermana Toinette y una amiga, Jeanne Abadie, fueron a
buscar madera a una cueva llamada Massabielle, que se extendía a lo largo del Gave.

Mientras Toinette y Jeanne recogían madera, Bernadette oyó un ruido como de una ráfaga de viento. Al levantar la cabeza vio, en el hueco de la peña «la Gruta Massabielle», a una Señora vestida de blanco. De las 17 apariciones restantes, las siguientes son las más importantes para Lourdes.

Tercera aparición: el 18 de febrero de 1858: Bernadette reza el rosario con la Señora y le pregunta su nombre. La Señora le pide que venga a la gruta durante 15 días.

Octava aparición: el 24 de febrero de 1858, la Señora pronuncia un mensaje de penitencia «¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! Rece por los pecadores; ve a besar el suelo por la conversión de los pecadores»

Novena aparición: el 25 de febrero de 1858, la Señora le dice que vaya a beber a la fuente y se lave allí.

Décimo tercera aparición: el 2 de marzo de 1858, la Señora da a Bernadette un mensaje para los sacerdotes «Vaya a decir a los sacerdotes que vengan aquí en procesión y que construyan una capilla en este lugar». Bernadette se lo dijo al cura de la parroquia, el Abad Peyramale, el cual quiso conocer el nombre de la Señora.

Décimo sexta aparición: el 25 de marzo, la Señora revela su nombre a Bernadette, jovencita analfabeta: «Que soy era Immaculada Councepciou» (Yo soy la Inmaculada Concepción).

El 16 de julio de 1858, tuvo lugar la décimo octava y última aparición.

El 4 de julio de 1866, Bernadette se marchó de Lourdes para ir a Nevers, donde se hizo religiosa en el Convento de Saint-Gildard. Murió el 16 de abril de 1879 y su cuerpo descansa allí desde entonces.

Entre los signos de Lourdes, algunos tienen un simbolismo muy marcado, como por ejemplo:

· el agua, símbolo de purificación (cada año manan o se consumen 10 000 metros cúbicos)
· la peña (de la Gruta Massabielle): Dios es la roca en la cual uno puede apoyarse.
· la luz que representa la Fe y la Esperanza que se puede encontrar en los Santuarios mediante los cirios y la procesión con antorchas (que tiene lugar todas las noches a las 9 p.m. de abril a octubre).Cada año se consumen 750 toneladas de cirios.

Un oficio insólito en Lourdes es el de los «feutiers», que se encargan de la gestión de los cirios y consumen en la estación invernal todos los que no han sido quemados en la temporada de peregrinaciones.

Resulta interesante considerar como, desde 150 años, Lourdes ha transmitido a las muchedumbres, a través de la peregrinación desde luego, la necesidad de beber de la fuente de Massabielle.

Nosotros llenamos un galón para bañar a nuestros nietos cuando vayamos a verlos y 15 botellitas para repartirlas entre los amigos junto a estampas de la Virgen, en cuyo dorso está la oración Dios te salve
María... Te las regalan, así como todo tipo de folletos, revistas y documentación, en más de diez idiomas diferentes.

Fundado en la búsqueda del Milagro a fines del siglo XIX, sigue vivaz hoy la esperanza de curación en la motivación de los peregrinos y visitantes de Lourdes. Lourdes también ha vivido al ritmo de los acontecimientos importantes. La evolución de la sociedad, la industrialización, los grandes conflictos, las crisis económicas, la modernización de los medios de comunicación, etc., han modificado también las prácticas. Trastornaron las guerras a los pueblos e intensificaron las necesidades de espiritualidad que son intrínsecas al ser humano.

Vivió Lourdes todas estas etapas, estos cambios profundos y, en todo esto tuvo su puesto incluso en medio de los sufrimientos. Siguió siendo símbolo de esperanza. Desde el final del siglo XX, se advierte cierta
erosión de las prácticas religiosas. Desafecto de las parroquias y déficit de sacerdotes en toda Europa Occidental.

Nuevas prácticas señalan la programación de las destinaciones «turísticas». Ya no constituye Lourdes una destinación única de viaje, otras solicitaciones vienen a completar la práctica cultural para extenderla a
una oferta más turística. En este contexto, se nota en Lourdes una reducción del periodo de estancia, en provecho de otros destinos que no son precisamente de vocación espiritual.

La imagen de Lourdes, si ha cambiado, no ha envejecido. Sigue siendo una destinación bien programada (una de los más frecuentadas de Europa) que encuentra también una población de visitantes espontáneos que inscriben en su periplo ese momento espiritual. Nadie se va indemne de la Ciudad Mariana. Los 9 millones de visitantes anuales que llegan a Lourdes confirman esta constatación. Después de París, esta ciudad posee la mayor cantidad de hoteles del país.

El encuentro, el descubrimiento, el alivio, la valorización íntima, son algunas palabras claves que califican a lo mejor Lourdes hoy. Y si se tuviera que resumir en un eslogan, podría ser: «en Lourdes, reconciliado con sí mismo y en Paz con los demás ».

La Basílica Nuestra Señora del Rosario está íntimamente ligada al vasto conjunto arquitectónico de los Santuarios de Lourdes. Incluso es el elemento que forma lo esencial de su imagen, junto con, especialmente,
las dos grandes rampas de forma elíptica que se encuentran en el eje de la explanada.
La Basílica, de estilo romano bizantino, es una vasta cruz griega de 2,000 m2 de superficie, que se ideó como pedestal de la Basílica Superior, la cual se encuentra encima de la Gruta. Por la parte delantera, las arcadas de piedra de Lourdes acompañan la fachada y sostienen las escaleras. Las rampas suben a las terrazas donde se encuentra la iglesia intermedia (en cuyo altar izquierdo se encuentran las reliquias de Santa Bernardita), y a la Basílica Superior. Arcadas y terrazas gigantescas constituyen una vasta plaza en la que pueden reunirse cerca de 80,000 visitantes.

En la construcción de este monumento aparecen tres órdenes: el romano domina las líneas generales, como la talla almohadillada de las piedras, pero sobre todo es un monumento de gran interés por la ornamentación de los mosaicos venecianos, de las cúpulas y de las capillas, que ha sabido renovar la gran tradición de la arquitectura bizantina. Al pie del altar mayor se puede admirar un bellísimo Cristo de marfil.

Estos mosaicos, que son como un manto religioso extendido por una superficie total de unos 2,000 m2, fueron realizados en un plazo de apenas 12 años por el maestro mosaísta indiscutible del siglo XIX, Facchina.
Este artista ha realizado, entre otros, los frescos de la Opera Garnier en Paris, los del Palacio Imperial de Kyoto y los de la Basílica de Nuestra Señora de Sión en Jerusalén. Las 15 capillas rodean en grupos de
cinco el ábside y los brazos del transepto. Cada capilla, con una superficie de 104 m2, representa una escena de los misterios del Rosario.

Las bellas puertas de la Cripta cubiertas de mosaicos se llaman La Puerta de la Vida, por la cual se penetra, y La Puerta de La Luz, por la cual se sale a la explanada.

Esa noche al llegar al hotel, puse el noticiero de la TV española y sufrí un impacto cuando escuché la primera noticia: la muerte de Orlando Zapata Tamayo. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI se asesine a un pobre
hombre que sólo pedía un trato humano a sus carceleros? ¡Dieciocho días sin tomar agua! ¡Qué crimen tan odioso!

Bajo la explanada, se encuentra la gigantesca Basílica Subterránea Pio X, con capacidad para 20,000 fieles y en su centro se alza el altar con una representación moderna en metal plateado de La Pasión. Allí recé por el
alma de Orlando Zapata, por su familia, por todos los presos cubanos. Para que llegue la paz a mi sufrida Patria y terminen las torturas, los encarcelamientos y la falta de Libertad. Pero no recé para que Dios
perdone a los sicarios. Por eso ahora me pregunto si soy un buen cristiano. Creo que ellos deben comenzar por pedir perdón y arrepentirse de sus crímenes. Sólo Dios puede decidir si debe perdonarlo o no. ¡Yo no!

En la actualidad, Lourdes es una ciudad dinámica, con una estructura comercial densa y variada. Pero gracias a Dios los mercaderes del templo se encuentran fuera del aérea de los santuarios. Cientos de tiendas de souvenirs con la Virgen dentro de bolígrafos, en plástico, dentro de bolas de cristal con nieve, montada en una góndola con luces intermitentes y hasta las postales que la representan en la gruta junto a otras de cuerpos sensuales de hombres o mujeres con el cartelito de “Souvenirs de Lourdes”.

Sin embargo en el interior de Nuestra Señora de Paris, hay una tienda de souvenirs. Hace unas semanas entré con unos amigos italianos y puedes imaginar cual sería mi indignación cuando vi que habían desplazado la estatua de la Virgen para agrandar la tienda. Le pregunté a una de las vendedoras el por qué de tal hecho escandaloso y me respondió: “si quiere quejarse vaya a ver a uno de los curas”. Le respondí: “haría falta que Jesús llegara aquí con un látigo en la mano”. Me miro asombrada. Puede ser que para ella sea normal convertir el lado izquierdo de la entrada de la espléndida Catedral de París en minimercado de souvenirs religiosos.¡Vivir para ver!

En los santuarios hay velas o cirios de todos los tamaños depositados en grandes cajas metálicas, uno las puede tomar y dejar unas monedas si así lo desea. Nosotros encendimos velas junto a la gruta, entre las miles que estaban encendidas a lo largo de la acera que va desde ella hasta las piscinas.
En la gruta rezamos el rosario en español junto a numerosas personas guiadas por un sacerdote. Unos 40 bancos de metal blanco están alineados frente a este lugar donde se apareció la Virgen a Bernardita.

Entramos a las piscinas, las hay para hombres, mujeres o niños. Cuando pasé la puerta, me encontré en una pequeña sala de unos 12 metros cuadrados, en la que un señor muy amable me dijo que me quitara la ropa y
me quedara en calzoncillos. Así lo hice y colgué en un gancho todas mis pertenencias. Pasé detrás de una cortina roja donde otro señor me indicó una pared, me tapó con una gran toalla y me dijo que me quitara el
calzoncillo y lo pusiera en el gancho. Acto seguido me ató la toalla como si fuera una falda. Me tomaron por los brazos dos señores y me llevaron frente a una pequeña piscina de granito gris de unos 4 metros de largo por dos de ancho. Sin soltarme me invitaron a bajar por los cuatro o cinco escalones hasta que el agua me llegó a la cintura. Me invitaron a rezar el Padre Nuestro y el Ave María (ambos lo hicieron conmigo) y
después me propusieron que yo en silencio expresara a la Virgen lo que deseara. Después de un par de minutos de silencio total, me invitaron a que me dejara caer hacia atrás, mientras ellos seguían sosteniéndome por ambos brazos. Mirando a la estatua de la Virgen que estaba frente a mi lo hice en el agua que en ese momento estaba a +12°c.

A continuación me trajeron una jarra con agua bendita que vertieron en mis manos para que bebiera y me mojara el rostro si lo deseaba. Así lo hice. Al salir de la piscina el recorrido fue idéntico al inicial en
sentido contrario, pero no te dan toalla para secarte. Debes vestirte mojado para que el agua del manantial milagroso se impregne en ti. Lo mismo ocurrió con mi esposa en la zona femenina. Salimos de allí y nos fuimos a asistir a la misa en español en la iglesia cuyas paredes están cubiertas por placas de mármol donde están grabados los milagros ocurridos en este siglo y medio.

El Castillo de Lourdes y su Museo del Pirineo

Hasta él se sube por un ascensor que te lleva al puente levadizo que antaño cerraba su única puerta. El castillo, Monumento Histórico, es un importante testimonio de la historia de la ciudad y de sus fortificaciones, de hace casi 1,000 años. Desde sus altas murallas, la vista de la ciudad, los Santuarios y los Pirineos es excepcional.

En 1921 nació et museo del Pirineo, actualmente Museo de Francia, con las colecciones más importantes de la historia de los Pirineos franceses y españoles. Los hombres lo han ido transformando según las distintas
necesidades: residencia de los condes de Bigorre, guarida de mercenarios, prisión real y guarnición. Sus tres líneas de defensa sucesivas, las modificaciones realizadas en 1685 por Vauban y en el siglo XIX por el
cuerpo de ingenieros militares han dado a esta construcción militar un cierto aire de fiereza.

El recorrido del museo, en el corazón del castillo, se estructura en el respeto al espíritu y al lema de los fundadores del museo, Louis y Margalide Le Bondidier, «nada de lo que es pirenaico nos debe ser ajeno».
Muestra colecciones que ilustran la vida cotidiana en los Pirineos del siglo XVIII y principios del XX. La riqueza y la variedad de las culturas montañesas se reflejan en las costumbres, el mobiliario, los ritos
funerarios, así como en las prácticas agrícolas, las pastorales y las artesanales.

Otras colecciones completan este rico conjunto: un soberbio mobiliario religioso y barroco conservado en la capilla de Nuestra Señora del castillo y las vajillas de Samadet. Al final de la visita, un jardín botánico y una terraza nos invitan a un momento de reposo, ante maquetas únicas que representan el habitat tradicional y algunas muestras de arquitectura religiosa.

Después de la visita nos fuimos a almorzar como cada día al restaurante Casa Italia, a orillas del río, junto al Pont Saint Michel. Allí se come bueno y barato la verdadera cocina italiana, servida por un personal muy
simpático.

El Funicular del Pic du Jer

Se encuentra a la salida de la ciudad en dirección Argelès-Gazost. El Pic du Jer es la excursión al monte más fácil y menos cara desde Lourdes. Diez minutos de trayecto en un funicular histórico (construido en 1900),
que pasa por dos túneles cavados en la montaña, son necesarios para llegar a cerca de 1000 metros de altura. Después se sube a pie por un sendero durante unos diez minutos hasta el mirador; 360° de placer, es una vista bella de los Pirineos desde Lourdes, las famosas cumbres: Comachibosa, Pic du Midi, Montaigu, curso del torrente de Pau, el valle de Gaves, las ciudades de la llanura: Pau, Tarbes, etc. Allí se alza la gigantesca cruz en metal que de noche se ilumina de azul cobalto y se puede admirar desde toda la ciudad.
Para regresar al centro de la ciudad nos pusimos a pedir botella y una monja muy amable se detuvo y nos llevó hasta la basílica en su viejo coche. Creo que Lourdes es el único lugar del mundo donde no he encontrado ni a una sola persona desagradable.

Sobre los pasos de Bernadette Soubirous

Este itinerario invita a los peregrinos a descubrir los sitios y acontecimientos importantes de la vida de Bernadette Soubirous. Nos dieron un cartón redondo con una cuerda azul para colgarla del cuello y un folleto explicativo. Así hicimos el Camino del Jubileo. Es fácil, pues a todo lo largo de las aceras está señalado con pintura azul. Basta seguir por donde te indican. Debes visitar cuatro lugares, en cada uno de ellos rezar el Padre Nuestro, el Dios te salve María, el Credo y la Oración del Jubileo. En cada uno te ponen la pegatina al cartón. En el folleto explica lo que representa cada lugar.

Comenzamos por la Iglesia Parroquial del Sagrado Corazón donde se encuentra la pila bautismal donde Bernadette recibió el bautismo, el 9 de enero de 1844. Continuamos al Calabozo (le Cachot), celda de la antigua prisión que sirvió de refugio a la familia Soubirous después de salir del Molino de Boly. Bernadette vivió allí en la época de las apariciones. Seguimos hasta La Gruta y terminamos en El Hospicio Santa Bernardita, en la pequeña capilla (restaurada en 2005), donde Bernadette hizo su primera comunión.

Todos los lugares anteriormente señalados, como los siguientes que también visitamos, están abiertos todo el año y la entrada es gratuita:

- El Museo Santa Bernardita: que recorre la vida de la Santa, el Mensaje de Lourdes y la construcción de los Santuarios.
-La Casa Natal de Bernardita (Molino de Boly), en la que Bernadette vivió allí desde su nacimiento en junio de 1854.
- La Antigua Casa Parroquial, allí fue donde Bernadette encontró al abad Peyramale y le transmitió las peticiones de la Virgen.

Deseo darle las gracias a Monsieur Cédric Arnabault, por toda la documentación que puso a mi disposición para poder escribir la presente.

Como ya esta crónica es demasiado larga, te escribiré otra sobre: El Camino del Jubileo, La Novena del Regreso y el Viacrucis. Tengo más de 100 fotos, pero técnicamente es imposible colocarlas aquí, me limité sólo a algunas entre las más significativas.

Un gran abrazo desde la Ciudad Luz y… que la Santa Virgen te proteja junto a tus seres queridos y a todos los cubanos de buena voluntad. Te quiere siempre, Félix José

 

Inolvidable Ofelia, en el ya lejano 1984 fuimos a Lourdes, queríamos darle las gracias a la Virgen por habernos permitido llegar a tierras de Libertad. En aquel año, recién llegados de Cuba, vivíamos al día, por lo tanto nuestro viaje fue costeado al 100% por el Socorro Católico. Al ver a tantas personas de tantos países y orígenes diferentes unidos en la plegaria, sobre todo en la gigantesca procesión nocturna de las antorchas, nos volvió el alma al cuerpo y nos llenó de esperanzas por un futuro mejor.

Esta vez nos incorporamos a la procesión de un gran grupo de italianos. En aquella oportunidad fuimos en un tren nocturno, en literas. Ahora fuimos en el moderno TGV (el tren más rápido el mundo), en poco más de cinco horas. Nos hospedamos durante cinco días en el cómodo Hotel Ibis de la Chaussée Marasin, cuyo personal es eficiente y simpático, sobre todo la chica portuguesa y la guatemalteca Clarisa, ambas de la recepción. Ellas nos dieron muy buenas informaciones.

Félix J. Hernández, París, marzo 4
LOURDES