



Creo que el sentido del humor irreverente de los venezolanos, va más allá del nuestro.
Un gran abrazo desde estas frías tierras del Viejo Mundo,
Félix José Hernández.
Recordada Ofelia, te envío esta foto que me hizo llegar una vieja amiga desde Caracas. Se trata nada menos que de una parodiade la célebre oración que tantos niños rezan cada noche antes de acostarse a lo largo y ancho del mundo hispánico:
Ángel de mi guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día;
no me dejes solo que me perdería,
hasta que esté en los brazos
de Jesús y María.