



ese libro? Debes de tenerla archivada entre tus papeles o estará en manos de algún amigo nuestro, circulando de mano en mano por la Isla del Dr. Castro, como de costumbre.
Continúa con una página del libro “Fin de siglo en La Habana. Los
secretos del derrumbe de Fidel”, escrito por Jean-François Fogel y
Bertrand Rosenthal, dos periodistas franceses, grandes conocedores de la
historia de Cuba y de la evolución del régimen de los Castro.
Zoé comienza la escritura del importante libro sobre el tristemente célebre personaje, dictador vitalicio de nuestra Patria, con un “Yo acuso”
“Yo acuso al silencio tejido en nombre de una revolución alrededor de una
isla: mi país.
Yo acuso al cómplice e ignorante silencio de aquellos que teniendo libre
acceso a la información contribuyen a impedir que el mundo sepa de la
humillación y del dolor del pueblo cubano.
Yo acuso a la insensibilidad y a la desidia de los medios de comunicación
internacionales.
Yo acuso a la CNN, entre otros medios de comunicación.
Yo acuso la ceguera y el acomodamiento.
Yo acuso a los colaboracionistas que enriquecen sus bolsillos con el dolor
ajeno.
Yo acuso a los pederastas que consiguen sexo barato con los niños cubanos.
Yo acuso al régimen por incentivar la prostitución infantil, y acuso al
cliente que consume y se beneficia de la pobreza de la niñez cubana.
Yo acuso a un hombre, el dictador de Aquella Isla, de exterminio por
agotamiento.
Yo acuso su método de tortura psicológica, y física, en cárceles repletas.
Lo acuso de ser el causante de numerosos fusilamientos.
Yo acuso al dictador por haber depredado al país, por haber devastado su
economía, su cultura, por haber hundido la conciencia política del pueblo
cubano en el más profundo de los abismos, el del terror.
Yo acuso al dictador de habernos mentido día a día, a nosotros, los niños
supuestamente felices porque nacimos en el año 1959, a los hijos del
desgarramiento histórico, haciéndonos creer que se nos estaba
construyendo un futuro luminoso y digno.
Yo acuso al culpable de haber dividido a tantas familias.
Yo acuso al culpable de que catorce mil niños hayan tenido que abandonar
su país sin sus padres, en lo que se llamó el éxodo Peter Pan, por el
temor de sus padres a perderlos debido a lo que la dictadura cubana
instauró: la patria potestad.
Yo acuso las garras ensangrentadas del régimen por tantas vidas cubanas
tronchadas en combates cotidianos e inútiles, y en guerras que nada tenían
que ver con nosotros.
Yo acuso al dictador por tantos destinos ahogados en el mar, devorados por
los tiburones; ésos son nuestros desaparecidos. La única puerta que el
dictador abre en tiempos de crisis es la del mar. Autorización oficial
para la muerte.
Yo acuso al régimen del asesinato de niños y adultos en el remolcador
Trece de Marzo.
Yo acuso al régimen por el crimen de los cuatro pilotos cubanos de
Hermanos al Rescate.
Yo acuso al culpable de haber rebajado a Cuba a ser catalogada hoy en los
textos escolares franceses como uno de los países más miserables del
planeta, situándola por debajo de los índices de desarrollo humano. Un
país donde las nuevas generaciones carecen de alimentos, de medicamentos,
de viviendas, de ropa y zapatos, de libros.
Yo acuso el alto nivel de analfabetismo que ha ido expandiéndose a falta
de libros, a fuerza de recibir como educación un discurso monotemático
encubierto en una ideología apologética, castradora y holocáustica.
Yo acuso a los inoculadores del virus del terror, de la doble moral, del
doble lenguaje.
Yo acuso al mecanismo diabólico creado por el régimen castrista que
aniquiló las libertades ciudadanas burlándose de los derechos humanos.
Yo acuso al dictador responsable del encarcelamiento del doctor Oscar
Elías Biscet, y de cientos de presos políticos, y del asesinato de Yohana
Villavicencio, una joven artista que pidió asilo político en Francia, se
le negó, y fue devuelta a Cuba en condiciones violentas; murió en un
sospechoso accidente de tráfico.
Yo acuso a quienes con su complicidad contribuyen a abortar movimientos
opositores internos equivalentes a los de los ex regímenes totalitarios: a
un sindicato clandestino de Solidaridad en Polonia, a una organización de
intelectuales como la Carta de los Setenta y Siete en Checoslovaquia, a
una prensa independiente y clandestina como los Samizdat, en la antigua
URSS.
Yo acuso, aunque muchos hagan oídos sordos a esta acusación; aunque este
texto sirva sólo en memoria de Émile Zola y como homenaje a Lydia Cabrera,
a Guillermo Cabrera Infante, a Reinaldo Arenas, a Reinaldo Bragado
Bretaña, a Guillermo Rosales, a Carlos Victoria».
A lo largo de sus 375 páginas, Zoé analiza y desmonta la falsa imagen dada
al pueblo cubano y al mundo sobre el Coma-Andante en Jefe, Líder Máximo,
El Caballo, XXL, El Viejo, El Barba, El Loco, El Padre de todos los
cubanos (como lo calificó su hermanísimo Castro II en el juicio Ochoa-La
Guardia), etc.
La autora denuncia la represión contra los homosexuales, los intelectuales y toda la población isleña, con datos y sucesos reales e innumerables anécdotas de lo que vivió y vio durante su vida en La Perla de las Antillas. También analiza los campos de las UMAP, el crimen odioso contra el Remolcador 13 de Marzo, el caso de Elián (el niño más famoso de la historia de Cuba), la Operación Pedro Pan, el éxodo del Mariel, el del 1994 posterior al Maleconazo, etc.
La demagogia, el populismo, el egocentrismo y la megalomanía de Fidel Castro son analizados con ejemplos concretos. Nombres y apellidos de personajes conocidos o no por los cubanos de a pie aparecen a lo largo del libro, son los propagandistas en el interior o al exterior de la isla a cambio de migajas repartidas por los Castro.
Son muy interesantes los desencuentros de la autora con personajes de esa “Izquierda Divina” que los galos denominan como “la Gauche (izquierda) Caviar”, que por estos lares se dedican a hacer propaganda al régimen, a cambio de viajecitos y vacaciones gratis en Varadero y estancias en las denominadas casas de protocolo del elegante y exclusivo barrio de Siboney (el ex Biltmore).
Analiza la sensibilidad selectiva de una parte de la prensa occidental, producto de un antiamericanismo visceral, lo que la lleva a justificar lo que ha ocurrido en esa especie de “Finca de los Castro”, en que se ha convertido nuestra Patria.
«Desde muy joven Fidel Castro descubrió que poseía un don, el don de
manipular y de embaucar a la gente que lo rodeaba. Nunca nadie ha sabido
manejar en la historia de Cuba un don individual con tanta maestría, nunca
antes ninguna personalidad política había conseguido seducir hasta
hipnotizar a amigos y enemigos. Fidel Castro fracasó con su revolución,
pero triunfó en una sola cosa, en su estudio de marketing. Porque Fidel
Castro ha sido el más grande especialista de marketing que ha dado la
historia contemporánea. Creó un producto: la revolución, y todo el mundo
se la compró. Creó un héroe, el Che, y creo que le ha ganado a Marilyn en
ventas de camisetas con su cara.
Pero sobre todo, se creó a sí mismo; él es su propio doctor Frankenstein,él mismo cosió al monstruo.»
Zoé Valdés*
El capítulo: “Murió el Comandante y mandó a parar”, no tiene
desperdicio. El sentido del humor habanero de Zoé se hace ver en numerosas
anécdotas como la de las vacas enanas para los cubanos y los toritos para
los españoles, o la historia de los caramelos lanzados por Castro desde un
helicóptero: «Detuvimos el trabajo en contra de la voluntad de los jefes de lote, nos
sentamos en los surcos, aplastando aún más los sembrados con las nalgas, y
empezamos a masticar caramelos, saboreando el paladar, en pleno trance
deleitoso. En eso andábamos, y no pasó media hora cuando de súbito
divisamos en la lejanía un jeep. Todo el mundo reconoció el jeep de Fidel,
todavía no lo había sustituido por el Mercedes Benz blindado; sobre todo
porque se trataba de un territorio seguro, el campo, y como campesino al
fin, aunque hijo de latifundista, sabía que se encontraba muy bien
protegido.
La maestra nos silbó y en un minuto estuvimos alineadas en los surcos.
Fidel avanzó hacia nosotras a grandes zancadas, sus acólitos apenas podían
seguirle, sudorosos, sofocados.
Se paró a contraluz, su silueta era imponente, parado con las piernas
abiertas y los brazos en jarra.
-¡Acérquense! -ordenó, y todas corrimos alegres, como ratoncitas
domesticadas, y lo rodeamos risueñas, nerviosas.
-Así que yo les tiro caramelos y ustedes dejan de trabajar. ¿Y si no fuera
yo? ¿Y si fuera el enemigo quien les tirara caramelos para engatusarlas?¿Dejarían de trabajar?
-¡Nooooo! -a coro».
Los quedaditos, los pseudogusanos, los agentes de influencia, los pseudodisidentes, los pedófilos europeos (para los que Cuba es su paraíso), los que buscan el turismo sexual barato en nuestra Patria, los que van y vienen, los que nos insultan cuando vamos a manifestar frente a la embajada de Cuba en París pidiendo Libertad para los presos políticos, los de la Gauche Caviar o Izquierda Divina, los hombres de negocio europeos que explotan a los cubanos en la isla y colaboran descaradamente con el régimen de Castro II, todos ellos, tratarán por todos los medios de destruír este LIBRO INDISPENSABLE, que permite conocer realmente quién es el funesto Dr. Fidel Castro.
Te lo haré llegar por la misma vía de siempre, para que lo hagas circular
entre los amigos en nuestra San Cristóbal de La Habana.
Te quiere siempre,
Félix José
*La ficción Fidel.
Zoé Valdés. 2008
375 páginas.
Colección Autores Españoles e Iberoamericanos.
Este libro incluye el análisis de la renuncia de Fidel Castro a la
presidencia de Cuba y un perfil de la figura de Raúl Castro.
Editorial Planeta, S. A, 2008
Diagonal, 662-664,08034 Barcelona (España)
ISBN 978-84-08-07859-3
Fotografía de la autora: Luna Vega.
Realización de la cubierta: Leticia Ucín.
*Zoé Valdés nació en 1959 en La Habana. Filóloga de formación, entre 1983
y 1988 trabajó en la Unesco y en la Oficina Cultural de Cuba en París. En
1988 regresó a Cuba, donde participó en el movimiento pictórico de
aquellos años, trabajó como guionista y fue subdirectora de la revista
Cine cubano. Ha publicado cinco poemarios y 13 novelas entre las que se
encuentran: La nada cotidiana (1995), con la que alcanza el reconocimiento
mundial, Te di la vida entera (finalista del Premio Planeta 1996), Lobas
de mar (Premio de Novela Fernando Lara 2003), La eternidad del instante (Premio Ciudad de Torrevieja 2004), Bailar con la vida (2006) y La
cazadora de astros (2007). También ha publicado cuatro libros de relato y
dos libros de cuentos infantiles.
En la actualidad reside en París. En 1996 obtuvo la nacionalidad española
y la Orden de Chévalier de las Artes y las Letras que otorga Francia. Le
fue concedido el Doctor Honoris Causa de la Universidad de Valenciennes en
Francia. Recientemente recibió la nacionalidad francesa.
Su obra ha sido traducida a más de 30 idiomas con una extraordinaria
acogida por parte de los lectores y de la crítica.
www.zoevaldes.com.fr
www.zoevaldes.skyblog.com
www.zoeatelier.skyblog.com

Mi querida Ofelia, ayer terminé de leer el ensayo novelado de Zoé de Cuba: La ficción Fidel*. El libro comienza por el ya célebre discurso del Dr. Rafael Díaz-Balart de 1955, con respecto a la amnistía de Castro y su banda, condenados a la «prisión dorada» (según se puede deducir al leer las cartas escritas por Castro desde la Isla de Pinos), después del fracasado asalto al Moncada.
La escritora cubana rinde un sincero homenaje en el último capítulo de su libro al Dr. Díaz-Balart, donde hace conocer al gran público actual una obra escrita por esa importante figura de la política de la Cuba pre-castrista, “Cuba: Intrahistoria, una lucha sin tregua”.
A continuación, la autora reproduce una página del conocido libro
“Indagación del choteo” de Jorge Mañach.
¿Recuerdas la reseña que te escribí hace un par de años sobre