



LA PESADILLA NUCLEAR DEL MUNDO OCCIDENTAL
Por Félix José Hernández
Paris, septiembre 8
Mi querida Ofelia,
“Los atentados terroristas llevados a cabo recientemente en Londres, han
recordado a muchos una vez más la terrible pesadilla que el mundo
democrático occidental ha estado obligado a vivir en estos últimos años”.
Con estas palabras comenzó la conferencia de prensa del señor Ehud Gol, embajador de Israel en Italia. El brillante diplomático, posee una gran
experiencia en geopolítica y en las relaciones exteriores de su país, las
que no siempre han sido “un camino de rosas”.
Titti, mi querida amiga de Florencia, logró conseguir el texto en italiano y me lo envió. A continuación te traduzco los párrafos que me parecen más importantes, para comprender el punto de vista del Sr. Gol, expresado en La Ciudad Eterna el pasado junio. Como embajador al fin, estimo que debe de ser también la opinión de las autoridades del país que representa diplomáticamente.
“Por episodios, como en un filme de horror, los atentados sacuden a las
principales ciudades del mundo, mientras todos los comentaristas están
concentrados en los pronósticos, para adivinar cuál será el próximo
objetivo.
El terrorismo convencional nos impide dormir en paz y sabemos que no nos
es fácil afrontarlo. A menudo nos preguntamos cuál será el precio que las
democracias tendrán que pagar, en la lucha contra el terrorismo. También
sobre la utilización por parte de las democracias de medios extremos,
contra los que perpetran tales atrocidades y hasta cuáles compromisos
podemos llegar.
Pero en mi opinión la peor pesadilla que pudiéramos tener, no es el lógico miedo al terrorismo urbano, al cual nos hemos casi adaptado y desafortunadamente acostumbrados, sino el horrible temor a que las
organizaciones terroristas internacionales logren apropiarse de armas no
convencionales, es decir: armas químicas, biológicas o atómicas.
Desde hace años, en muchos países, sobre todo en Europa, ha existido la
tendencia a hacerse el de la vista gorda con respecto al terrorismo y a
considerarlo como un problema regional. Muchos de estos países han
multiplicados sus gestos de apaciguamiento con respecto a los ideólogos y
a los que han perpetrado los actos terroristas, con el acuerdo tácito de que esos sangrientos atentados se limitarían a determinados lugares y que
Europa quedaría inmune. ¡Vana, peligrosa ilusión! La actitud mórbida y
coinciliante no ha servido para nada”.
Me impresionan enormemente las declaraciones del señor embajador israelí.
A tal punto, que me puse a buscar el párrafo anterior en la prensa
italiana y lo encontré tal y como me lo envió mi amiga toscana, en la
seria revista de centro derecha Panorama, en el número correspondiente al
27 de julio de 2005.
“A muchos se le escapó, más o menos a sabiendas, el hecho de que el
terrorismo, cuyos primeros brotes comenzaron a aparecer a fines de la
década de los sesenta, no nacía de la pobreza, de la opresión o de la
injusticia. El terrorismo deriva de una verdadera y propia ideología,
obra de elementos antidemocráticos que ven en las democracias occidentales
y sus estilos de vida pluralistas e igualitarios, el mayor peligro para la
opresión y la tiranía, que caracterizan a los gobiernos de la mayor parte
de los países del Medio Oriente.
El terrorismo internacional, desde hace tiempo se alejó de sus ficticios
objetivos temporales, como el de la liberación y la idependencia
nacional. Hogaño está claro para todos que el objetivo principal de los
terroristas, tal y como se constata a partir de la visión del mundo que
tienen algunos círculos extremistas y oscurantistas del mundo musulmán, es
el de extender su hegemonía hasta los rincones más extremos del planeta.
A inicios de agosto prestará juramento el nuevo presidente de Irán,
Mahmoud Ahmadinejad. Contrariamente a los pronósticos de la mayor parte de
los expertos y de los comentaristas políticos, el nuevo presidente ganó
al candidato considerado como reformista. A nosotros no nos sorprendió,
dado que en los últimos años no hemos dado crédito a las previsiones,
según las cuales Irán, bajo el predecesor del actual presidente Mohammed
Khatami, había progresado en dirección de las reformas democráticas y de
la adopción de los modelos de vida occidentales. Esas aserciones servían
sólo de cómoda fachada a no pocos países unidos a ese régimen totalitario
por varios motivos económicos y de lucro.
La gente aún se niega a ver las intenciones de Irán, de poseer armas
nucleares y de sus recientes progresos en el enriquecimiento de uranio.
Irán es bastante rico, véase por ejemplo el aumento de los precios del
petróleo hace pocos días. No tiene necesidad de otras fuentes de energía
para “motivos pacíficos”. La imagen misma de ese país no es pacífica,
puesto que continúa sosteniendo, financiando y armando
organizaciones
terroristas . Conjuntamente con Siria, mueve a los hezbollah, cuyo
objetivo declarado es la destrucción del proceso de paz entre Israel y
los
palestinos.
Pero todo éso no es nada en comparación con el real peligro de que
en un
futuro muy próximo, Irán pueda utilizar las organizaciones terroristas con
la amenaza, incluso con la utilización de armas no convencionales. Da
miedo pensar que tales organizaciones terroristas logren apropiarse de los
programas de desarrollo de armas nucleares y que un día logren fabricar
una “bomba sucia”.
Frente a una eventualidad de ese tipo, las pesadillas de New York, Madrid,
Londres y de otras ciudades, no será nada en comparación al riesgo
concreto, que correrá la existencia misma del mundo democrático
occidental. Este mundo ya venció las dos catástrofes más grandes del siglo
XX : el nazismo y el comunismo, y lo logró, gracias a la firmeza y la
unidad.
Actitudes conciliadoras, aduladoras o de indiferencia, no lograran vencer
al terrorismo internacional. Es necesario combatirlo sin titubeos y sin
compromisos e incluso aun mejor anticipadamente”.
Y así van las cosas por estos lares.
Un gran abrazo y...¡qué Dios nos permita vivir en paz!