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¿De qué se trata? ¿De algún tipo de Síndrome de Estocolmo? ¿De la supervivencia del virus de la corrección política como un remanente del entrenamiento castrista por décadas? ¿Acaso una expresión enfermiza de antiamericanismo? ¿Ridículo nacionalismo? ¿O tal vez algo peor: puro fariseísmo? No sé bien, pero no lo entiendo.

¿No quieren ayuda? ¿Puede alguno de los distinguidos discrepantes afirmar que nunca han recibido ayuda, que nunca la han reclamado? ¿Pueden los opositores y los demócratas activos en Cuba sobrevivir sin ayuda exterior, cuando la mayoría de ellos son echados de sus empleos? ¿Pueden sin recursos desarrollar alguna actividad política o cívica?

Téngase en cuenta que en Cuba, el régimen ha recibido y recibe cuantiosos recursos del exterior con los que reprimir a los cubanos. Téngase en cuenta que el régimen sostiene con los recursos del Estado no sólo a su policía política y a sus cuantiosos medios de propaganda, sino también a decenas de miles de funcionarios liberados en el Partido único y en todas las organizaciones parapolíticas y parapoliciales que sostienen el poder. ¿Cómo sin ayuda sobrevivir y actuar, aunque sólo sea dando testimonio heroico de la rebeldía del pueblo cubano?

Pretextos. Nos hablan de que la ayuda exterior puede ser utilizada por el régimen como pretexto para reprimir. Es el mismo y principal argumento que emplean contra el embargo y contra las presiones. Curiosa manera esta de hacer oposición, reclamando que no se envíen recursos a los opositores y que por el contrario sí se le faciliten todo tipo de recursos al régimen. Que se levante el embargo, que viajen los turistas norteamericanos a Cuba y que viajen al exterior los “autorizados” por el régimen. Sólo Alarcón o las mesas redondas expresarían mejor lo que necesitan para redondear la piñata que preparan.

Pretextos. Como si el régimen necesitara de pretextos para reprimir. Bueno, pues para no darle pretextos que no hablen para Radio Martí y que no escriban para la prensa extranjera, porque esto sirve de pretexto al régimen, de acuerdo con la “legalidad revolucionaria”, para reprimirles y enviarles a la cárcel. Que no organicen ninguna actividad contestataria porque están prohibidas. En fin, que la mejor manera de no dar pretextos al régimen es estarse tranquilos y calladitos.

Pretextos. Se habla de injerencia extranjera y hasta del propio exilio.¡Por favor! En el programa anunciado se insiste hasta la saciedad en que son los cubanos, todos los cubanos, los que deben decidir cómo tienen que organizar su sociedad. Para ello es imprescindible liberar a todos los presos políticos, legalizar la organización de partidos políticos, sindicatos, etc. Libertad de reunión, expresión y opinión. Elecciones libres y supervisadas. ¿O no?

A nadie se le dice que tiene que ser liberal o socialdemócrata, demócratacristiano o lo que sea. Sólo que haya verdadera libertad. En cuanto a los cubanos del Exilio, debe suprimirse la última frase del enunciado. Cubanos simplemente, ni del exilio, ni de dentro de la Isla. Cubanos con todos los derechos.

Si la causa de la libertad de Cuba está viva y se conoce en todo el mundo es, en primer lugar, porque existe un Exilio militante e irreductible. Si las voces de la oposición interna se escuchan y son hoy reconocidas en los Parlamentos, en la prensa y en las organizaciones e instituciones del mundo libre, es gracias al Exilio. Y gracias a la solidaridad que hemos tenido, en primer lugar de los Estados Unidos. Y para decirlo todo, en especial la solidaridad de la actual administración del presidente Bush.

Y aquí quiero entrar en el tema de las confusiones. Resulta que hay una parte del Exilio a la que tampoco le parecen bien las medidas anunciadas por la Comisión. Creen que son insuficientes. Quisieran que el presidente de los Estados Unidos actuara como si se tratara del Gral. Antonio Maceo. Pienso que se confunden. Los Estados Unidos tienen sus propios intereses como país. La responsabilidad primera es nuestra, aunque necesitamos y exigimos su apoyo. Hoy tenemos fuerza política para conseguir ese apoyo y lo estamos consiguiendo. Podemos discutir detalles, pero seríamos injustos si no partiéramos reconociendo que Estados Unidos es nuestro formidable aliado, tal vez el único confiable. No creo que ningún cubano honesto pueda negar esta evidencia.

En fin, ni pretextos ni confusiones. Trabajemos por la libertad que puede estar al alcance de nuestras manos. Los cubanos todos. Con la ayuda imprescindible de nuestros aliados. Ahora y después, cuando llegue el cambio.

PRETEXTOS Y CONFUSIONES

Entiendo perfectamente la reacción, entre temblorosa y airada, de Ricardo Alarcón, ante el Plan de Ayuda para una Cuba Libre anunciado por la Administración norteamericana. Este sujeto, conocido por su insólita capacidad para reptar, pese a las enormes e irregulares dimensiones de su testa, tiene sobrados motivos para estar preocupado.

 

CORREO

 

 

Por Orlando Fondevila,

Madrid, España, julio 17

 

 

 

 

 

También comprendo a quienes utilizan sus plumas babeantes para despotricar en el Granma y en otros papeles secundarios, su odio y su miedo. El aviso que les llega no puede ser más claro y contundente. Los Estados Unidos sólo apoyarán un verdadero proceso de cambios democráticos en Cuba. Nada de sucesión más o menos apañada o maquillada. Por supuesto que Estados Unidos está en todo su derecho de decidir qué o a quienes apoyan. Decisión que en este caso queda aún más legitimada por cuanto coincide con la opinión mayoritaria del exilio militante, de la oposición firme y, estamos seguros, con los intereses y deseos mayoritarios del pueblo cubano. Esta decisión pone en serio peligro la piñata que desde ya se están preparando aquellos que usufructan con dolo la soberanía, los bienes y haciendas de todos los cubanos.

Lo que no puedo entender es la reacción convergente con la del régimen de algunas supuestas voces disidentes.