

El despido de varios periodistas que colaboraban con El Nuevo Herald ha provocado en Miami un barrunto de rebelión a todo vapor contra la medida, no solo entre sus colegas sino entre los lectores en general del sur de la Florida.
El Editor de El Nuevo Herald, Jesús Díaz --que hoy renuncia-- dio marcha atrás el lunes y antes de hacer efectiva la misma, ofreció un ramo de olivo a los despedidos en la forma de una amnistia y les brindó la oportunidad de volver a ocupar sus posiciones anteriores.
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Amnistía se define como: De amnestía. 1. f. Olvido de los delitos políticos, otorgado por la ley ordinariamente a cuantos reos tengan responsabilidades análogas entre sí.
Es loable la actitud de Díaz al ofrecerle a los afectados la posibilidad de regresar a sus labores habituales, no obstante lo cual aún los colegas insultados en su honra no han sido
limpios de culpa --algo que merecen se haga, con el mismo destaque que cuando fueron manchados por un titular infame y un articulo por lo menos confuso, cuando no tendencioso.
Es lamentable que Díaz haya pagado los platos rotos -- que posiblemente él no rompió-- como chivo expiatorio.
Su sucesor David Landsberg debía, a nombre de McClatchy, dueños de The Miami Herald ofrecer una disculpa pública a Pablo Alfonso, Wilfredo Cancio Isla y Olga Connor, borrando de las últimas acciones del antiguo Editor, el térmiho amnistia, pues no es procedente "perdonar" u "olvidar" a quienes no fueron ni son reos de ningún delito y sí victimas de una decisión festinada y sin justificación.

