



Y es que, Lula, a pesar de pertenecer al grupo izquierdista de América Latina, todo indica que sí piensa en el progreso de su nación, y es por eso que se aleja juiciosamente de todo aquello que le ensombrezca el futuro de su país.
Pero el nauseabundo vejete, que apenas articula palabras, mucho menos piensa, ha escrito, según el retrete Granma, un extenso artículo donde denuncia el hambre que habrá en el mundo debido a la producción de etanol a partir de productos necesarios para la alimentación. Sus llamadas reflexiones, que no son más que planteamientos y discursos de sus canchanchanes, lo intentan proyectar ante el mundo como alguien que vuelve a la carga política a partir de su supuesta recuperación.
Más aún, el mensaje a dar es que, hay dictador para rato. Y es cuando trata de convencer a los tontos útiles, y no tan útiles, de la desgracia que le espera al mundo, del mismo modo que ahora se ha convertido también en el ecologista en jefe, siempre preocupado por el calentamiento global, como si realmente fuera cierto, y en el mundo no hubiera habido cambios desde que se formó la tierra.
Pero la prensa internacional ni siquiera confirma si realmente el vejete escribió el artículo, mucho menos si todavía puede pensar, teniendo en cuenta que los videos y fotos vistos últimamente en televisión, dejan mucho que desear de la imagen de este tirano que ha sometido a Cuba a la peor dictadura de la región.
Es esa misma prensa la que no cuestiona por qué tanta hipocresía de este tirano que hace pasar hambre a ese pueblo desde que llegó al poder. Un país donde existen niños bajos de peso, desnutridos y que, ni siquiera, tienen garantizado un plato de comida decente para alimentarse. Que cuando se llevan algo a la boca es porque sus padres han tenido que robar para darles que comer, o han tenido que recibir remesas de sus familias que viven en el Exilio, donde sí tienen garantizado un salario decente para vivir y poder enviarles a ellos para que no mueran de hambre.
¡Fidel Castro hablando de hambruna! Como si el pueblo cubano estuviera tan alimentado y lleno de satisfacciones materiales y espirituales. Como si Cuba fuera el paraíso donde nada escasea. Como si realmente fuera verdad lo que dice.
¡Fidel Castro hablando de escasez de agua! Como si en Cuba el preciado líquido no faltara en las viviendas de ese pueblo empobrecido al extremo. Hablando de estadísticas y mentiras propias de él, cuando Cuba cada día vive peor.
¡Hablando de problemas ecológicos! Cuando el río Almendares parece un charco de excremento y la bahía de La Habana está entre las bahías más contaminadas del mundo. Una bahía donde no hay, ni siquiera, gusarapos vivos.
El vejete dictador habla del hambre que pudiera existir en un futuro, pero no habla del hambre que ya existe en la isla, gracias a su labor como destructor de un país que arruinó material y espiritualmente. Porque en Cuba no solamente hay hambre material. Hay hambre espiritual de un pueblo sumido en la desesperanza absoluta.
Pero según la prensa de casi todos los países, Castro se ha renovado como articulista y escribe sus reflexiones acerca del futuro como si fuera un vidente profesional. Mientras, el presente de Cuba y el de otros tantos países que le siguen, es un entero desastre, sin tener que hablar de mañana, porque ese mañana, espero yo, tendrá que cambiarse totalmente y para siempre.

El viejito y mentiroso en jefe de Cuba, Fidel Castro, está preocupado por la hambruna mundial. Y tanta es su preocupación, que ha salido de su estado agonizante para “escribir” un artículo que toda la prensa internacional, aduladora hasta el máximo, no ha tenido reparos en confirmar que él fue quien la escribió. Lo que no sabemos si lo hizo en una computadora (que no tiene el ciudadano común) o sobre el sarcófago que pronto usará como traje para irse al Infierno.
En fin, el pestilente comandante está extremadamente intranquilo porque en el mundo estarán condenados a una muerte prematura de hambre y sed, más de tres mil millones. ¿De quién es la culpa? Por supuesto que del presidente norteamericano, George W. Bush. Su amigo Lula Da Silva, presidente de Brasil, ha sido exento de culpas de esa futura hambruna, a pesar de ser quien suministrará el etanol como uso de combustible, porque como todos sabemos, es amigo y aliado de la izquierda latinoamericana, sobre todo, hasta que convenga.