



muchos países democráticos del mundo apoyan de manera incondicional.

Foto clandestina de Mario Chanes de Armas en prisión, tomada del documental Plantados / Rafael Lima/CUBANET. Mario Chanes es el prisionero politico que más años pasó en prisión, 30 años.
Es una pena. Lo mejor de Cuba se está yendo sin que se vislumbre esa libertad necesaria para todos. No es justa su muerte. Tampoco la vida que tuvo que llevar tras las rejas por 30 años, agregándole dos años más en la Isla porque el Dictador así lo determinó. Pero el mundo estaba muy preocupado con otro preso en otro lugar del planeta, quien nunca fue pateado, ni vejado, como han hecho con los presos políticos cubanos. La hipocresía internacional se mantiene. La propaganda comunista ha sido efectiva para todos esos falsos defensores de los derechos humanos.
Y Mario ya no estará físicamente con nosotros. Con su filosófica paciencia, quizás adquirida en los largos años de encierro. No estará para decirnos qué hacer cuando nos abatimos en nuestras propias desesperanzas. No estará para decirnos por qué se fue. Porque desde ese Cielo estará muy preocupado mirando a Cuba, intentando influenciar en el ánimo de cada cubano, tratando de trasmitir su valor, entereza, y sobre todo, sus extraordinarias convicciones que, sólo los hombres como él son capaces de tener y mantener por siempre.
Descansa en paz, Mario Chanes de Armas, aunque prefiero que sigas ocupado en lograr la libertad de Cuba que sigue sometida bajo los designios de un déspota que no acaba de irse al Infierno.

Ya sé que la muerte física no es el final, pero prefiero la vida. Sobre todo para aquéllos que se la merecen. Más aún, cuando han tenido que sufrir décadas de encierro, torturas físicas y psicológicas. Cuando esa vida entera fue entregada a una lucha por la libertad, esa que nunca vio porque tuvo que irse, estoy segura que al Cielo.
Me estremeció la noticia de su muerte, aún esperándola. Sabía de su enfermedad, de las condiciones mentales en que se encontraba, pero no quiere decir que lo acepto. No puedo aceptar que alguien bueno muera sin lograr su cometido. Es injusto.
Mario Chanes de Armas ha partido sin ver a Cuba libre. Muchos miles más han recorrido el mismo camino dejando atrás la agonía de todo un pueblo en cautiverio. Es como una terrible maldición que ha inmerso a Cuba en un sistema totalitario, criminal y repulsivo, el que, desafortunadamente,