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un derecho que tienen, más allá de ser fieles a sus Diez Mandamientos, los cuales no son los de Dios.

Sobre la adoración que dicen ustedes que siento por Martha Beatriz, creo es otra de sus faltas de respeto. Quiero aclarar que no idealizo a nadie. Si hay alguien en este mundo que adoro realmente, es a mi hijo de apenas nueve años de edad. Idealizar a alguien como tal, traería la misma desgracia que hace 47 años llegó a Cuba cuando realzaron al déspota que, gracias a Dios, le queda muy poco. El hecho de que, apoye su línea de lucha, es algo que me concierne a mí y es un derecho que tengo como tal.

Voy a obviar todo lo que dicen referente al absurdo antinorteamericanismo de los cubanos, al embargo de EU, que es algo que le concierne nada más a este país y a nadie más, a pesar de que la ONU se encarga de sancionarlo por ello y no al régimen por reprimir, al dolor que sintieron porque no les vendieron la computadora, a los fantásticos proyectos que apoyan y a la mentira de que la Asamblea intenta involucrar a las Damas de Blanco y al proyecto de Bibliotecas Independientes, porque no vale la pena arar en el mar.

El último punto que voy a mencionar es referente al análisis psiquiátrico que han hecho sobre la cárcel política cubana. La que, según ustedes “a unos quiebra, a otros le pudre el alma…” “…también puede hacer crecer a los hombres y mujeres que pasan por ella…”, donde ponen al final de la cita el magnánimo ejemplo de alguien que fue a la cárcel por ejercer la violencia y luego convirtieron en un Dios, a pesar de visitar al Diablo en La Habana cada vez que ha querido, y quien en un viaje a Miami no quiso conversar con ningún prisionero político, Nelson Mandela.

Ustedes podrán discrepar en lo que quieran. Pueden opinar absurdamente sobre un tema que desconocen en su totalidad. Pero, plantear lo que puede sentir o no alguien que haya pasado por la cárcel castrista, es realmente irracional. Sobre todo cuando, en un intento de hacer un análisis psicológico sobre el tema, hablan en nombre de quienes han sufrido, sin saber ni siquiera lo que es pasar una noche en una oscura celda llena de insectos, ratas, e infecciones.

No voy a describir el horror de una celda de castigo. Ni siquiera el desgaste emocional de vivir encerrada sin saber si algún día vas a salir viva de allí. Ya lo he hecho, y creo que muchos han sabido solidarizarse sin cuestionar que pude haber salido quebrada, podrida o crecida, según el profundo análisis de ustedes sobre cómo puede salir un preso de la cárcel, y donde me piden, de la manera más arrogante, que “reflexione sobre cuál de ellas debe ser usted”.

¡Qué pena! Cuando la agudeza se confunde con la animosidad y se trata de ser perspicaz, sin serlo, la combinación se vuelve fatal. Fue en este tema donde me han demostrado qué es lo que realmente sienten contra nuestro exilio en Miami.

Esto pudo ser una polémica realmente democrática, pero, justamente en ese tema, sí que no acepto cuestionamientos sutiles.

Es todo lo que tengo que decirles para terminar esta polémica.

Iliana Curra, exiliada cubana en Miami. Ex presa política

 

Grabación de Raúl Castro - Derribo de Avionetas

CORREO DEL LECTOR

 

 

 

 

 

 

 

 

mismo. Sigan ajustados a ellos, porque eso, es realmente su problema. Yo no he prohibido que hablen de este exilio. Lo que sigo creyendo es que le faltan el respeto a cubanos que han dado mucho por Cuba, incluyendo su propia vida. Cosa que muchos no están dispuestos a hacer por muy patriotas que parezcan.

Como no hay nada más que discutir sobre el criterio que tienen referente a la intransigencia que tanto les molesta, entre otros adjetivos, incluyendo el de terroristas, no vale la pena discutirlo. El “aldabonazo” que tanto mencionan sería muy bueno que se lo aplicaran en el momento justo en que intentan denigrar a tanta gente que lo único que quieren es ver a Cuba libre.

Menos mal que no albergan resentimiento alguno y tienen un corazón bien ubicado en el centro del pecho. De lo contrario hundirían a Miami, del mismo modo que Castro lo ha planificado por tantos años. Es por eso entonces que guardan todo ese afecto para aplaudir los proyectos socialistas de Todos Cubanos y el Arco Progresista. Creo que es

 

A CUBA NUESTRA, PUNTO Y FINAL
Iliana Curra

No es mi intención mantener una eterna polémica con nadie. Mucho menos cuando del otro lado existe un fanatismo que raya en la falta de respeto contra aquellos que no piensan exactamente igual. De hecho, esta será mi última respuesta a Cuba Nuestra.

Es obvio la posición que mantienen contra este exilio en Miami, al cual demonizan del mismo modo que lo hace el castrismo, por lo que creo, nada cambiará ese modo de pensar.

Para empezar, los Diez Mandamientos aparecidos en su página deben ser para los que, como ustedes, creen en sí