



Todas estas adversas condiciones han hecho que Reina Luisa tome la decisión de salir de Cuba, y yo particularmente, respeto su decisión. Ya perdió a un hijo y, como madre al fin, quiere cuidar la de sus otros hijos, así como sus nietos.
También respeto la decisión de querer salir con los restos de su hijo Orlando, ya que de irse todos al exilio, el mismo quedará en Cuba expuesto a cualquier tipo de profanación por parte de ese régimen que poco le importaría hacerlo, incluso, con ellos en la Isla.
Como madre la comprendo, y como madre también respeto su disposición de llevarse con ella los restos de su hijo. Es un asunto que solo ella puede y debe decidir.
Creo que donde quiera que se encuentre Orlando Zapata Tamayo, seguirá siendo un mártir en esta lucha que lleva ya casi 52 años. Ahí solo están sus restos mortales, pero su espíritu, su valor y su condición de opositor, está en toda Cuba, en su suelo, en el aire y en el polvo que se esparce en su natal Banes.
No puedo pensar que por solo cambiar de lugar deje de ser el hombre que respetamos todos, porque supo dar su vida a cambio de no ceder un milímetro a la Dictadura, porque nunca se sometió, porque su condición de hombre libre lo hizo crecer más allá de las alturas. Al menos, es mi opinión.
He leído algunas críticas, opiniones y hasta la proposición de firmar una carta relacionada con el viaje de Reina Luisa Tamayo hacia los Estados Unidos como refugiada política junto a su familia y el querer traer los restos de su hijo asesinado. Es obvio que el cerco represivo contra esta familia, no ha sido más que una manera de llevarla a tomar esta decisión, pues Reina Luisa Tamayo junto a sus hijos, nietos y hermanos de lucha de Banes, en la provincia de Holguín, ha escrito páginas de valor frente a esa cruenta dictadura que provocó la muerte de su hijo, Orlando Zapata Tamayo. Primero, encerrándolo injustamente. Segundo, golpeándolo de manera salvaje cada vez que realizaba cualquier protesta por las condiciones infrahumanas a que estaba sometido. Y tercero, porque lo dejaron tirado en una celda fría y húmeda, en pleno invierno, sin acceso al agua, en una prolongada huelga de hambre que lo debilitó hasta la muerte, y aún así, era golpeado sin piedad.
SOBRE LA DECISIÓN DE REINA LUISA TAMAYO: MI OPINIÓN
Iliana Curra, diciembre 6
