



EL FESTIVAL DE LAS MENTIRAS
Por Iliana Curra, Miami, agosto 11
Todos los que hemos salido recientemente de Cuba conocemos la realidad de los Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes. Sabemos de la manipulación ideológica y de la presión política a que son sometidos esos jóvenes que participan tan patrióticamente en esos eventos impregnados de veneno antinorteamericano. Muchos de ellos, por cierto, se dan el viajecito por si acaso pueden dar el salto al otro lado del paraíso que ya no soportan
El ex golpista devenido en presidente, Hugo Chávez, quien derrocha a manos llenas el petróleo de la nación, decidió realizar el Festival en su país para demostrar que, va muy en serio en su camino al ya gastado marxismo utópico que los cubanos hemos tenido que padecer, aún cuando sus propios inventores fracasaron estruendosamente en mantenerlo por la Europa Oriental.
Pero el vejete no se da por vencido, y ahora, apoyado por el camisa roja venezolano y la izquierda mundial, se regocija viendo a los muchachos gritar consignas de la época de Lenin y de los primeros años de su llamada revolución, cuando los fusilamientos eran masivos y su discurso encendido contra los yanquis enardecían a los tontos útiles de un sistema que nunca triunfó. Las reproducciones de consignas baratas como: “Socialismo o Muerte”, que dicho sea de paso es una redundancia, así como “Patria o Muerte”, (siempre la muerte presente) son evidentes signos de la penetración castrista en Venezuela.
Una pancarta de Chávez y Castro con Bolívar y Martí al fondo, no es más que la misma retórica, ahora redoblada, de quienes utilizan a los próceres patrios para sus juegos políticos con tal de confundir a mentes jóvenes que se dejan arrastrar en ese mismo “mar de felicidad” que el candidato a tirano de ese sureño país mencionara en una de sus tantas inflamables arengas. ¡Realmente patético!
El patio de armas de la Academia Militar de Venezuela, dentro del Fuerte Tiurna, fue lugar donde la delegación castrista se concentró para participar en la marcha. Una consigna manipuladora como: “No queremos capitalismo, el socialismo es el futuro”, es justamente lo que nos da la medida de hasta donde llega la mano larga y huesuda del vejete que quiere dejar en el trono a un heredero sin talento, pero con mucho dinero en sus bolsillos gracias al oro negro que roba de las arcas del país para sobornar a los pueblos latinoamericanos, los mismos que por su odio enfermizo contra los Estados Unidos prefieren caer en el vacío de un sistema que vive de la represión, la miseria espiritual y material, y de cuanta carencia de libertad exista. Desafortunadamente, los cantos de sirenas que llegan a sus oídos no les demuestran la realidad brutal del régimen que se impone.
La euforia del Festival de la Juventud y los Estudiantes en Venezuela no es más que el preámbulo de lo que le espera a ese país. Es la consolidación de un gobierno que va perdiendo de forma galopante todos sus valores democráticos para convertirse en un satélite castrista. Esas calles, hoy tomadas por jóvenes comunistas, o izquierdistas, como quieran llamarle, son las tribunas ideológicas de quienes aparentan mayoría porque hacen mucho ruido. Ya no dejarán de gritar sus consignas, ni dejarán que la oposición se manifieste, porque esas mismas calles le serán arrebatadas a aquellos que no apoyen la ideología obsoleta de la revolución bolchevique que quieren revivir a toda costa.
Mentiras y más mentiras. Marchas, pancartas y chillidos, son los componentes de un festival, que más allá de vociferar sobre un pacifismo sin paz y de luchas sin victorias, lo que está haciendo es, crear las bases políticas capaces de propagar la doctrina por toda América Latina.
Lo dijo el propio ex golpista, Hugo Chávez, al darle comienzo a ese festival: “Los amos del mundo seremos los pueblos”. Ojalá que esos pueblos pudieran comprender por quienes serán sustituidos en el momento de tomar el poder realmente.