



¡ULTIMA HORA!
La Habana, Cuba -- Iliana Curra, ex presa politica y amiga de Julio –Julito-- César Morales González, preso torturado durante años por el régimen del Tirano Castro, informa desde Miami que habló con la madre de Julito el 5 de agosto. La madre del preso político le informó que el jueves 4 de agosto, Julito fue puesto en libertad.
¡Y SE ABRIERON LAS REJAS!
Por Iliana Curra, ex prisionera política cubana
Salió de la cárcel pequeña. No fue liberado. Tendrá que continuar en un inmenso presidio llamado Cuba, donde los derechos humanos se aplastan sin que el mundo se sonroje por ello. Pero, al menos, estará junto a los suyos.
Luego de cumplir 12 años de injusto encarcelamiento y de torturas físicas y psicológicas, salió de la prisión el joven Julio César Morales González. Sus mejores años quedaron allí, donde el sueño se confunde con la muerte, y la vida apenas tiene valor. Donde todo se hunde y tienes que aferrarte a la existencia por encima del temor y del sobresalto permanente. Allí se muere a diario cuando la esperanza es tan lejana como el cielo. Pero la esperanza es justamente la que nunca se puede perder.
Y se abrieron las rejas. Y salió digno. Salió mirando al sol con sus ojos claros y profundos que nunca perdieron el brillo.
Ni en los momentos de horror que tuvo que vivir, porque pudo sobreponerse al dolor. Y ahí está, saludando a sus amigos de la infancia, sus vecinos, y en especial su familia. Esa madre que nunca ha cesado de denunciar las barbaridades cometidas contra él.
Ahí está Julito, como le llamamos quienes lo queremos y apreciamos su valor. . Ese mismo Julio César Morales González que hace 12 años fuera encerrado por romper un
cristal de un cine en su pueblo de Cacocún, porque el
ensañamiento ha sido constante contra su persona. Este 4
de agosto de 2005 marcará una nueva era en su vida.
Una vida que empieza a contarse desde el momento en
que ha dejado cerrada tras de sí las rejas frías de una
prisión holguinera. No fue liberado, sólo ha salido de la
cárcel. Porque siempre fue libre, aún en los encierros
más espantosos que nadie puede imaginarse era libre. Y esa libertad se lleva adentro. En la mente y en el alma, donde los carceleros, ni los agentes de la Seguridad del Estado pueden llegar para arrebatártela. Después de todo esto, sólo me queda saludarlo, y esperar que un día, nada lejano, pueda darle un abrazo. Un fuerte abrazo de hermano.
