Río Verde, entre la duda y la esperanza
Por Esteban Casañas Lostal

Realizar un evento como la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba, ocurrido el pasado 20 de mayo en Río Verde, Cuba, crea un amplio espacio donde se vagará entre la admiración y la duda.

La admiración, de todos aquellos que esperamos con ansiedad el nacimiento de esa criatura tan necesaria en nuestra nación, hombres y mujeres desafiantes que alcen su voz de una vez por todas. La duda, de todos aquellos que nos desarrollamos en una sociedad donde casi resulta imposible creer en algo o confiar en alguien. El caso cubano es más complejo de lo que puede aparentar, y dentro del marco de esa complejidad ya conocida, cualquier elemento utilizado con habilidad, puede lanzar por tierra el más patriótico proyecto.

La celebración del evento ocurrido el pasado 20 de Mayo y anunciado con suficiente antelación, pudo muy bien servir para despertar esas esperanzas en letargo. Sin embargo, no pudo ser excluida la duda que siempre nos acompaña, la mayor parte de las veces inducida. Cuando pensamos que se ha logrado por fin la unión de todos aquellos hombres y mujeres con el valor suficiente para alzar la voz por todos los sumidos en el terror del silencio, surgen situaciones que nos ponen a pensar nuevamente y nos obligan a comenzar desde cero. Buscamos con afán entonces tratando de justificar ambos sentimientos, la duda o la esperanza. La fecha elegida –de la Independencia de Cuba -- no pudo ser mejor para crear un antes y un después, poco importa el escenario, hoy fue en Río Verde.

Sin embargo, aquello que pudo ser uno de los eventos más transcendentales de nuestra historia post-Castro, ha sido manchado por el cruce de fuego entre líderes de la oposición y la ausencia de algunos a ese magno evento. Cae sobre la cabeza de Oswaldo Payá Sardiñas el origen de acusaciones de gran peso contra otros líderes disidentes. ¿A quién creerle? Esa es la pregunta que muchos se harán constantemente a partir de lo que pudo ser uno de los más grandes desafíos en contra del régimen cubano.

Dentro de las complejidades existentes en nuestro caso, hay una muy bien conocida por todos los cubanos. La intolerancia del régimen no necesita explicación, y una celebración de esa índole con abiertas manifestaciones en su contra, no creo haya sido de su agrado, ni gozara con la indiferencia de las autoridades, cuando en casos menores han sido implacables. Cabe entonces un breve espacio a la duda y un punto a favor de Payá, cuando de todos es conocido los mecanismos de represión utilizados y que solo confunden a ingenuos extranjeros. Profundiza un poco más esas dudas el hecho de que en el historial existente dentro de la disidencia cubana, y no es misterio para nadie, los casos de penetración por agentes de la Seguridad del Estado han sido
suficientes e inolvidables. Pero bien, ¿se encuentra Payá excluido de sus propias acusaciones?, por supuesto que no. No han sido pocas sus manifestaciones controversiales y dañinas a la disidencia dentro del país, ni todos los cubanos aceptan esa libertad que goza de expresión o movimientos allí donde otro grupo de hombres se pudren en la cárcel por posiciones y manifestaciones de menor peso.

Payá habla frecuentemente de un exilio “extremista”, ¿a cuál exilio se refiere en una fecha donde sus líderes han ido falleciendo, y con ellos se han llevado la rebeldía? No se suma a la asamblea realizada y mantiene la misma postura de otros líderes sobre los cuales pesan acusaciones muy graves, me refiero a Eloy Gutiérrez Menoyo y a Elizardo Sánchez. ¿A quién podemos creerle? Desea hablarnos de democracia y sólo acepta su Proyecto, ¿no será nuestro próximo dictadorzuelo? Como quiera que sea, la verdad sólo se conocerá después que ocurra un cambio radical y no sean quemados los archivos de la Seguridad del Estado. La asamblea de Río Verde pudo ser una maniobra más del Gobierno para brindar una imagen de tolerancia y cambios dentro de la Isla. Muchos ingenuos lo interpretarán de esa manera, sólo cabe esperar que liberen a todos esos presos que se pudren en nuestras cárceles, y no a unos cuantos
que se ofrecen en calidad de regalitos, como ha venido sucediendo. Ha pasado otro 20 de Mayo, fecha ignorada o borrada para las nuevas generaciones de cubanos. Puede que de verdad exista un antes y un después a partir de Río Verde, esperemos que la bruma se vaya despejando.

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