En esos instantes de la filmación, Benigno no puede desprenderse del fantasma de su antiguo jefe y nos ofrece la figura de aquel aguerrido combatiente que comienza a desmoronarse por el efecto nocivo de los años. Benigno no puede dejar de ser quien es, y se presta a complacer la radicalidad de un público deseoso de venganzas. Sus palabras reflejan rasgos de una sublime y traidora melancolía que lo hace regresar con terrible inocencia guajira hacia su pasado. Guarda con admiración y respeto aquellas líneas encuadradas que formaron parte de una fallida epopeya, pero que sin dudas, son eslabones perdidos de una historia oscura e inconclusa, cuya tinta lo marcó para siempre.

Benigno sigue siendo él durante esos segundos de narración en un parque de París y la nostalgia que siente al presentarnos su cuadro es inocultable. Nos encontramos entonces ante la figura del guerrillero que no oculta ante las cámaras su orgullo por aquellos tiempos pasados.

Un poco más adelante, nos confiesa y convierte en cómplices de un antiguo romance ideológico por el jefe máximo. Idilio que duró muchos años y comienza a ser narrado en pasado. Sus palabras reflejan el dolor oculto del que se siente traicionado por alguien en quien creyó ciegamente y amó una vez. Sus palabras, saturadas de frustración, viajan en ese instante hacia la figura del líder máximo y lo acusa de haber jugado con su amor, el amor de todos por la libertad y llevarle el pan a cada pueblo. Resultan impactantes los vínculos de la palabra amor, libertad y pan, cuando ellas nos traen el recuerdo del místico Ché Guevara, una máquina de matar y la del máximo líder, hoy casi moribundo, vendiendo la imagen piadosa de un embajador de ese amor anegado en sangre. El precio de sus amores resultaron extremadamente caros en muchos pueblos, la ecuación sangre y amor solo han desembocado en catástrofes de las que luego toman mucho tiempo recuperarse.

Benigno deja de ser el guerrillero y asume su verdadera personalidad, comienza a hablar como Dariel Alarcón y nos muestra un viejo radio que guarda como símbolo de aquella traición elaborada supuestamente desde La Habana. Detengámonos un solo instante ante ese artefacto y dejaría como tarea a expertos en comunicaciones mis simplistas análisis. Retrocedamos hasta el contexto histórico de la guerrilla, ¿en cuál fase se encontraba en aquellos tiempos las comunicaciones por satélites?, no olvidemos que estamos regresando hasta los años 67-68. Hago esa pregunta por simple curiosidad y mínimos conocimientos en comunicaciones, al contarse entre las asignaturas de la profesión de Pilotos de Altura. En el caso cubano, su fase era nula o pudo encontrarse en proyectos. Luego entonces, cómo pudiera pensarse que un simple aparatico de baterías, tuviera los watts de potencia necesarios para hacer llegar las ondas hasta La Habana, los que saben un poco de comunicaciones saben a qué me refiero. Pudo funcionar en todo momento como receptor, pero pongo en tela de juicio su capacidad como transmisor. O sea, la traición no debe comenzar por la ausencia de una simple llave de telegrafía que muy bien pudo comprarse en Bolivia y hacerla llegar a la guerrilla, resulta casi infantil la explicación a la que se aferra Dariel. Es indudable que fueron condenados al abandono y silencio desde su llegada a ese país, ninguna de las condiciones prometidas existían para justificar el arribo de la tropa. "El Ché nunca contestaba". "Estamos embarcados". "¿Quién nos ha traicionado? Ellos se convirtieron en un lastre muy pesado para Fidel y los intereses políticos de una potencia no dispuesta a cargar con él.

La traición, extrañamente se habla solamente de la logística que nunca recibieron y nos deja embargados por la duda, al menos en ese cortometraje. No se mencionan los nombres de Regis Debray, Bustos, Monje, la desaparecida Unión Soviética y otros que tuvieron participación en esa cadena de traiciones que los condenaron al fracaso desde su nacimiento.

Luego del arribo y cuando nadie pensara existieran sobrevivientes, Fidel les exige un voto de silencio, el mismo que ha reinado en torno a la muerte de Camilo Cienfuegos, Benigno lo acepta por un largo tiempo, Dariel trata de romperlo con su deserción y divorcio, suma una cifra más a la interminable lista de traidores. Es atacado por sus antiguos enemigos con saña, es aplaudido por antiguos enemigos también en esa amalgama de sentimientos encontrados por la confusión.

Las manifestaciones de sus antiguos camaradas de armas resultan aún más dolorosas, son degradantes y lo rebajan a la mínima categoría que pueda ocupar el ser humano. Observemos las declaraciones que un día realizara Harry Villegas, el Pombo de la guerrilla:

¿Qué pasó con su ex compañero de revolución Daniel Alarcón (Benigno), otro sobreviviente de la guerrilla del Che?

"Se fue de Cuba en el marco de nuestras limitaciones económicas. El tenía una finquita, un buen trabajo, y lo más importante, el reconocimiento y cariño de nuestro pueblo. Pero, bueno, no le bastó con eso. Recuerdo que el Che hacía evaluaciones y en ellas decía que Benigno era simple, sin matices, sin dobleces y con problemas con la comida. En el fondo no era un revolucionario".

 

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BENIGNO, EL CHÉ Y EL CABALLERO DE PARÍS

"Y si tenéis por rey a un déspota, deberéis destronarlo, pero comprobad que el trono que erigiera en vuestro interior ha sido antes destruido". Jalil Gibrán

Esteban Casañas , Canadá

Hace solo unos días, disfrutaba de un pequeño documental que aborda escasas páginas de la vida de Benigno. Para el que no lo conozca, él es uno de aquellos guerreros apocalípticos que sobrevivió al fracaso de la guerrilla del Ché en Bolivia. No pretendo narrarles el contenido de la filmación y al final de este trabajo les diré dónde encontrarlo.

Comienza mostrándonos un cuadro que le fuera regalado en el Comité Central del Partido Comunista. El mencionado cuadro contiene dos páginas escritas del puño y letra del místico guerrillero, y donde por supuesto, se hace mención de un cumpleaños de Benigno celebrado en plena campaña guerrillera.