



Como he dicho en otras oportunidades y hoy repito, todo lo que manifiesto es el criterio de un simple cinéfilo y no debe confundirse con la “crítica” profesional de un experto en la materia.
Esta invasión de extraños en la producción de lo que se ofrece en las pantallas pequeñas y grandes, es de suponer tenga sus inicios a partir del llamado “Período Especial”. Punto de partida sin meta final, al parecer, que ha servido de paredón para fusilar a una gran parte de la cultura cubana. Cabe entonces preguntarse, ¿cuál ha sido el estado de desamparo y desesperación experimentado por nuestros artistas para aceptar libretos y guiones que pudieran catapultarlos sin remedio a la mediocridad? Se me ocurre esa pregunta porque varios de los que participan en ese corto, han sido verdaderas estrellas muy conocidas por nuestro pueblo.
Busco información por Internet y compruebo que puedo estar equivocado o, el mundo se encuentra demasiado jodido. Nadie ha dicho nada sobre ese film, nadie digo y me refiero a quienes lo han consumido, ni expertos, ni aficionados como yo. Sin embargo, hallo algo y me resulta verdaderamente increíble, han ganado algunos premios y mención que no tomo en serio, debe tratarse de una broma o como dije con anterioridad, no solo jodido, este mundo está podrido y perdido.
En las presentaciones de “Adolfo”, manifiestan que son las “peripecias” de un taxista cubano. Tratan de decir algo y no llegan, mezclan frijoles con mangos y nunca logran arribar a su destino. No dicen nada y todo resulta incoherente, absurdo desde el inicio hasta el final. Hay caras muy bien conocidas por nosotros que se empobrecen y reducen de tamaño ante la emboscada de un miserable guión. Todo resulta opaco y de nada sirve la estela de luz que ellos sembraron en sus caminos.
Están obligados a cumplir los caprichos y estupideces de quienes pusieron la plata.
Siento verdadera pena cuando los veo y no sé si ellos no se avergonzaron de haber participado en ese film cuando se vieron en pantalla. Los comprendo, deben sobrevivir y tienen familias, bocas que alimentar y esa situación los expone a estos sacrificios.
Hablan de cine pobre cuando en realidad deberían referirse a “cine pordiosero”, está demostrado que no hace tanta plata para filmar algo bueno. Un ejemplo de ello es la película “Fresa y Chocolate”, con muy pocos exteriores e intérpretes, lograron llegar a presentarse al Oscar y gozar de las simpatías de quienes la vieron. Sin embargo, luego hemos visto a esos mismos excelentes artistas claudicar ante productos similares al “Adolfo” que hoy los invito a ver. ¿Cuál ha sido el estado de desamparo y desesperación que los empujó? Todos lo sabemos y muchos lo callamos.
Nos encontramos una vez más ante el fruto de una coproducción cubana-extranjera. En este caso, se trata de una participación “francesa”, donde se involucran varias personalidades sociales que incluyen a la embajada de Francia en la Habana. Si se detienen en los créditos iniciales, podrán observar que se utilizó plata de los contribuyentes franceses en la filmación de este “pobre” cortometraje que, ni las grandes estrellas del cine, teatro y televisión cubana, lograron iluminar con su brillo.


