



LA DISTANCIA ENTRE LOS QUE NOS ABANDONAN Y NOSOTROS ES EL AMOR POR CUBA.
Por Carlos Carralero, Milán, Italia
Voy a repetir, lo que hace cerca de un año intenté trasmitir a los cubanos. Porque en poco, se han desplazado, el concepto de solidaridad y el sentimiento sincero hacia los pueblos oprimidos y en particular hacia el cubano, en la conciencia de los que se autotitulan, amigos de Cuba, y que no son más que cómplices de un régimen criminal. Los europeos no se cansan de arrepentirse de sus errores pasados, pero, siguen siendo, “el animal que tropieza más veces con la misma pieda”. No dejan de vivir el pasado en un presente repetido: viejos sus entuertos políticos como su misma existencia.
Apoyar a los tiranos, ser negligentes ante el peligro de los violentos: la parte criminal del Islam, Irán, chinos, chavistas y castristas; ahora se añadirán los «evomorelestas», son algunas de las pifias estratégicas de nuestros abuelos y bisabuelos del viejo continente.
Se quejan los europeos del su indolente pasado ante el proyecto nazista ( el holocausto de los hebreos). Que no sean todos los europeos los que se dicen y se contradicen, es incuestionable. Pero hay muchos ambiguos, pusilánimes, confusos, que ven el mal sólo en los americanos. Si al menos los que detienen el poder político,
mantuvieran una relación más coherente, más decente con relación al mal y la violencia del mundo. En el caso cubano, por ejemplo, podrían ser receptivos a la propuesta de varios cubanos del Exilio, la de crear un tribunal que establezca un sistema de sanciones, a quienes valiéndose de las posibilidades económicas, van a despojarse de sus frustraciones caseras, explotando la miseria de la gente reprimida. ¿No les parece miserable esta actitud ? Los europeos, a la larga o a la corta, pagarán por la irresponsabilidad de sus padres, ahora poderosos, económica o plíticamente. Como la pagarán otros pueblos, en los que sus gobiernos mantienen, similar actitud: no se puede en política, mirar las cosas, sólo un metro más allá de las propias narices. Los intereses económicos, la superficialidad y falta de madurez política de los mandatarios ahora, será el castigo de sus hijos y nietos después.
Volviendo a nuestro drama, la actitud indiferente de una buena parte del mundo con relación a los cubanos, nos indica claramente, que debemos aún defender nuestra causa con pragmatismo y transparencia. La ecuación --aunque reconozco lo difícil del planteamiento-- que la realidad nacional nos formula, a mi modesto juicio, es la de combinar la idea y la acción con nuestra mejor arma, la verdad. Si nos unimos sobre ese ritmo enunciado, nadie podrá detener el paso que habíamos alcanzado en los últimos tiempos. Una parte del Exilio ha trabajado con más madurez y sus fuerzas se han proyectado hacia diversas áreas del mundo. Es por eso que somos un poquito más fuertes, porque si los castristas dicen que también los cubanos de Europa son mafiosos, perderán aún más credibilidad.
Los cubanos, más que cualquier otro latinoamericano, debemos evitar, por la experiencia vivida, la búsqueda de héroes ficticios, lideres carismáticos, y de crearnos ciertos mitos. Eso, nos ha costado caro. Es, para mí (romántico, ingenuo quizás), más que una acción, una convicción conjunta, la que debemos asumir. La de que lo primero es derrotar el castrismo y luego prepararnos para el futuro. Creo, por otra parte, que nuestro principal problema es el de no saber trabajar en “equipo”, en el ambito político. Llegamos a ser en lo individual, estrellas a veces. El grupo nos gusta mucho. A unos para tomarnos un trago, a otros para hacer ruído o gritar, y los mejores de este último, son los que gritan en los estadios. Porque hay algunos que gritan y después agreden a sus vecinos: una degradadación de la dignidad.
Existen también otra especie de disidente en el Exilio, los críticos detractores ( los que critican a los justos observadores de errores (de quienes, merecen que se les recuerde que el peor de todos nuestros adversarios políticos, es Castro.). Criticamos con razón a veces, a algunos de nuestros compatriotas, por haber tenido una actitud arrogante, irresponsable o incluso, por haberle hecho el jueguito al castrismo. Los hay de esta categoría, dentro y fuera de cuba. Convenzámonos de que no todo el que se proclama opositor, lo es. No se trata de saber usar, más o menos, la democracia, sino de no darle más oxígeno a Castro.
Debemos tener en cruenta, las interferencias (a favor del castrismo), que tiene la oposición. Veamos a grandes rasgos, la situación actual y el status quo de cierta problemática. La actitud del gobierno español con la adhesión de la Unión Europea, el juego peligroso con Chávez por parte de los gobiernos de Europa y latinoamericanos, de donde se deduce una complicidad más con el régimen de La Habana, la histórica justificación y defensa al castrismo, por parte de reconocidos intelectuales y políticos, el histérico antiamericanismo de hermanos latinoamericanos y boludos tíos europeos; añadido a esto, los errores de ciertos sectores del Exilio, los de un pueblo ingenuo políticamente como ha sido el nuestro y para rematar, una estrategia equivocada y a veces ambigua por parte de varias Administraciones estadounidenses. Todo eso, sin duda, infla de artificialmente, pero le da oxígeno al tirano cubano, quien poseé sobradas cualidades para llevar el poder hasta su lecho de muerte: lo principios básicos de este hombre, han sido la absoluta falta de escrúpulos, y el enfermo amor al poder. Fidel Castro, nos ha manipulado y dividido como ha querido y aún después de 47 años de Tiranía, vivimos desunidos como al principio. Será difícil, pero no imposible, dividir las fuerzas del tirano, uniendo las nuestras. Sólo lo logramos, dejando nuestro egoísmo y deseo de ser cada uno, el PRIMERO. Parece que nos molestan los aciertos de los otros, sin darnos cuenta que estamos alimentando el mal. Si no nos unimos ahora, debemos rezar para que el baño de sangre, el vandalismo y el desorden nacioanal, no alcance las dimensiones que promete nuestro panorama.
Para los dirigentes europeos, sería fácil resolver la cuestión cubana, siguiendo sin demagogia, los principios que muchos de ellos desde su sede, derroooooochan con palabras: derechos humanos y democracia. Bien saben los de esta gran comunidad, que a la cifra de cuarenta y siete años de poder, se llega sólo, violando derechos y reprimiendo cualquier tipo de alternativa o de diálogo: eufemismo primero y porra después ha sido su secreta consigna. A quien ignore o pretenda mostrar despiste acerca del caso cubano, podemos recordarle la demanda de plebiscito redactada por el desaparecido escritor, Arenas; firmada por destacadas figuras del arte y la política de una gran parte del mundo, las demandas de diálogo, de amnistia a prisioneros políticos, de reconciliación, de liberalizacón de la economía para salvar al pueblo de la miseria que aniquila el cuerpo y decompone el espíritu, peticiones que han costado luego, la encarcelación de los demandantes. Refrescamos ciertas memorias fosilizadas, retrotrayendo el caso chileno y su sanguinario Pinochet (menos de 4000 asesinados y 16 años de dictadura), quien accediera por la razón que haya sido a la consulta popular. Castro (casi 47 años de poder, jamás ha concedido amnistía, ni ha dialogado con nadie), más sofisticado y más agraciado que el chileno --un caso histórico, donde se han conjugado un gran número de factores-- sigue hablando del plebiscito de 1959.