



El cinismo por la ausencia de inteligencia política, o del cuerpo momificado del comandante ha superado las expectativas de los que conocemos, cómo se apuesta a la perpetuidad política. Nos esperábamos alguna finta en la fantasmagórica dinámica del régimen; sinónimo de inmovilismo con algunas promesas, pero jamás semejante agresión a la inteligencia y la sensibilidad de los cubanos.
Nos esperábamos otro estilo en la retórica, alguna degenerada cara nueva, pero, no, no. Nos mostraron la misma sala de Geriatría con rostros más gastados en su perversidad. Y para colmo de la amenaza de seguir con lo mismo, que no es una simple conferencia sobre arteirosclerosis o gerontocracia ya pasada, sino el esputo político de presentarnos, para asustarnos, una manada de cómplices y criminales, en la edad más peligrosa.
Presentes -–quizás, ya no con sus mentes-- sí con los cuerpos llenos de pellejos totalitarios. Y para colmarnos la desesperanza con su mensaje lleno de viejos rostros, eligen como primer vicepresidente al más duro y ortodoxo castrista de todos los viejos vestidos de civil y de servilismo: José Ramón Machado Ventura, quien hace unos años; más o menos en los tiempos de Tian-an-men dijo que en caso necesario, para preservar la Revolución se iba a aplastar a quien se opusiera.
Que no nos quepan dudas de que la elección de José Ramón Machado Ventura como segundo, es la consumación del hecho diabólico de alejar de los cubanos el sueño de libertad. Todo clarísimo. Raúl jefe en todo y un segundo carente de escrúpulos y sin limites en su anquilosamiento castrista. El resto de los vicepresidentes completan la tenebrosa sala de geriatría con ancianos, sin retorno a la Casa de la Democracia: Colomé Ibarra (Furry), Julio Casas y José Miyar son nombres que producen pesadillas sólo de saber que existen. Almeida con su fama de compositor y medio moderado, trata de oscurecernos la visión para que nos perdamos también nosotros en los laberintos de la desidia.
Los cubanos con dignidad y amor por el terruño, tenemos que denunciar este caso y desenmascarar el proyecto de continuidad con terror. Debemos hacer saber al mundo que Raúl se cubre las espaldas y oprime a los cubanos con la ayuda de tipos como Abelardo Colomé Ibarra, José Ramón Machado Ventura, Julio Casas Regueiro, su yerno Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, Ulises Rosales del Toro, su nieto Alejandro y otras especies venenosas, que incluso escriben poesías, como Roberto Fernández Retamar.
Para una mejor realización de este museo de Ciencias Naturales, con un toque estético o mejor dicho séptico, nos ha faltado ver algunas especies contagiosas, dos artistas, que han vendido el alma del arte al Diablo, Silvio Rodríguez y Alicia Alonso: ¡Al diablo con ellos y los otros sonsos. Que ellos creen..!
A diferencia del régimen soviético de Bretznev y Kruschev, este es una dinastía comunista. Nada, que a los cubanos como en la era de la Colonia, nos ha tocado bailar con la más fea ¿De quién será la culpa?
