



algunos cubanos pensamos en una iniciativa de amplia participación. Hace rato maduró, y se está pudriendo el momento de poner en marcha, por parte del Exilio y la oposición interna una estrategia común, encaminada a concentrar a los opositores en un bloque único. El pragmatismo nos ha enseñado que la ayuda económica a los disidentes internos, sin un plan concreto, no resuelve el problema. La experiencia también nos demuestra que hay que poner en marcha una maquinaria más eficiente que el herrumbroso armatoste del régimen, el que a pesar de ser viejo y en medio siglo haber consumido su abominable repertorio, aún camina. El último ejemplo nos lo entrega el caso de Eliécer Ávila. Casi todos los cubanos que siguen de cerca la causa nacional, “sabían” de memoria cual iba a ser el espectáculo que montaría régimen para tratar de confundir a la población y desviar la atención de la opinión publica.
Es la hora de respaldar una organización líder, cuyos componentes estén conscientes de su misión y capaz de aunar la mayor parte de los grupos, pero, con un programa bien definido, entregado antes, a las, poco eficientes o nada sensibles con la causa cubana, instituciones internacionales; podríamos empezar por la Union Europea. Dado el caso de que pensar en la unión de todas las organizaciones, es imposible; estoy casi seguro que la primera en quedarse fuera, sería el Movimiento Cristiano Liberación. No es que yo, en este intento de elucubración teórica, quiera marginar al Movimiento Cristiano Liberación, es la cúpula de ese grupo, quien lo ha demostrado con hechos y palabras.
El Exilio –de esta manera lo veo yo- podría apoyar una coalición con un programa común para no dejar revivir al moribundo, la dictadura.
Fidel Castro, el mago, no existe. No tengamos miedo al fantasma del que hablan García Márquez y Chávez (recorriendo por las noches campos y ciudades). La cohesión sin Fidel Castro, no es la misma. Todos sabemos quién es Raúl y la energía que proyecta hacia los demás, no es igual a la del diabólico mago que es su hermano. Me preguntarán. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Hay muchas personalidades e instituciones en el Exilio, que pueden hacerlo porque trabajan y se dedican a la causa; sin embargo, siguen usando el método viejo; se han hecho también viejos, los informes a la Comisión de Derechos Humanos, aunque los casos que se presenten cada año sean nuevos. Apartemos los prejuicios y el orgullo y pensemos en Cuba. Reconozcamos que si tenemos una dictadura de medio siglo (a pesar de que reconozcamos el sistema de control y de anulación de las capacidades de resistencia, superior al del nazismo) es porque algo o muchas cosas han funcionado mal. Yo mismo reconozco mis viejos errores. Pero, y soy sincero, mis posibilidades para hacer cambiar el status quo, son limitadas. Lo único que me sobra es la voluntad de hacer algo. No entremos en detalles porque la ética aquí, está por sobre el resto de las cosas. A buen entendedor...
La Asamblea, Todos Unidos, el Partido Liberal Cubano y los grupos de Biscet y Darsi Ferrer podrían encontrar un acuerdo. Esta idea que tampoco es un descubrimiento me la ha impulsado el llamado de Darsi Ferrer. Al que casi nadie se le ha unido en su último llamado. ¿Lo vamos a apoyar o no? ¿O es que creemos que nuestros proyectos son insuperables? Yo por mi parte, sigo insistiendo en las personas más sensibles con la causa cubana que he conocido en mis tanteos europeos. Fundamentalmente los radicales italianos que ya dieron alguna muestra de lo que acabo de inferir. Se fueron cinco exponentes a Cuba a desfilar con las Damas de Blanco. Otras fuerzas políticas han apoyado nuestros intentos cuando han podido.
“Divide y vencerás”. De varias maneras ha sido traducida esta máxima que nos llega desde la Roma republicana. Es lo que precisamente han hecho con nosotros históricamente. Lo que ahora hace el régimen para disgregar, fraccionar las filas de la oposición. Pero, este monstruo del eufemismo y la tonfa, nos ha dividido en varias partes.
Primero dividió la nación en dos, la Isla y el Exilio; los del exilio cada vez más se dividen. Cómo no se va a fraccionar el Exilio si todas las semanas llegan ex agentes y chivatos a Miami. Unos a pedir perdón, otros a infiltrarse, porque nosotros los “mafiosos”, sin más ni más le abrimos las puertas de la casa, los alimentamos y cuando recobran fuerzas despotrican contra la “mafia” más benévola de la historia.
La Isla se encuentra fraccionada en varios bandos: los militantes y no militantes, los mayimbes y los de que van en "camello", los que trabajan para extranjeros y los que lo hacen obligados, para el régimen.
Entre los disidentes, hay infiltrados, traidores como los guerrilleros en época de la colonia. En la propia casa, padres e hijos se dividen por la falta de vivienda y por las insidias del Comité de Defensa. Ingenuos, hemos sido. Dentro de las propias organizaciones de derechos humanos, existen disidentes que nunca son arrestados o pocas veces han visto el gris de las galeras; sin embargo, otros no alcanzan la paz porque obligados al Infierno están. Eso es parte de la estrategia malvada, pero seguimos dejándonos manipular.
Para colmar nuestro karma nacional el régimen desde el inicio encontró su verdadero caballo de batalla, los Estados Unidos de América. La sicología de las masas y los lugares comunes en sus pensamientos, se convierten en elementos cómplices de pillos como Castro. El odio al imperio y el invento de agresiones fantasmas reclutó las peores de las especies, presas de bajas pasiones; almas en pena de todo el mundo, que heredan el espíritu de los que nacieron antes de la abuela de Fidel Castro. Me explico. El desprecio a la América, entiéndase Estados Unidos, ahora, se remonta a épocas remotas; antes de que ese enorme territorio fuera lo que es. Les traigo dos nombres y dos fechas: Conde de Buffón, en 1749 afirmaba que los americanos eran personas carentes de pasiones, fríos. Emmanuel Kant, en 1775, afirmaba que la América era error. Ambos despotricaron de ese territorio y sus habitantes, antes de la existencia de los EU. Imagínense el efecto detonante que produce esa especie de aura diabólica que envuelve al gran país, cuando se le agrega el odio generado por los frustrados contemporáneos. Aquí en Italia, nadie puede argumentar los desmanes o desmadres del castrismo porque sin ton ni son, sus defensores muestran lo mejor de su repertorio... Te sacan en cara incluso los errores de los funcionarios en la aduana del aeropuerto de Miami o el mendigo que vieron en una plaza de New York. Con estos ejemplos medio locos, quiero mostrarles la locura que produce el odio y la envidia a los americanos. Alguien afirmó (no me gustan mucho las citas) que la ideología, no responde a un sentimiento político puro, sino a otro peor que es la envidia: envidialogía. Las discusiones políticas enardecidas se producen, más que por ideología, por envidia.
Para que se tenga una idea del servicio que los cómplices de Castro fuera de la Isla han dado a Cuba, les cuento que aún en Italia hay muchos que aseguran que en Cuba no hay oposición al régimen, repitiendo que son mercenarios del imperio. Pero su ignorancia los precipita en la trampa, pues no saben que a mi mismo, me han llamado agente de la CIA sin haber recibido un centavo de nadie. Una de las cosas por las que me siento humildemente -aunque parezca una paradoja- orgulloso.
Ahora, es la hora; luego de las protestas de los estudiantes de Medicina en Santiago de Cuba, de las protestas en Santa Clara, del encuentro de dos estudiantes con Alarcón, del discurso de Antón Arrufat en la Feria del Libro delante de Raúl Castro, de las afirmaciones de Abel Prieto y las ambigüedades del ultra ambiguo Silvio Rodríguez y de la situación que tiene el gobierno con una isla que cae a pedazos y con la dura circunstancia de tener que elegir el Presidente de Cuba y renovar, que es igual a purgar, la nomenclatura. Yo no quisiera estar en el pellejo viejo de los verdugos de Cuba. Soñar, nunca está de más. Pero, ahora podemos hacerlo con los ojos bien abiertos y abiertos, sabiendo que las revelaciones son el reflejo de una realidad.
Las revelaciones son verdaderas si logramos anotar sus detalles y luego sabemos narrarlas, demostrando que ellas se hacen en realidad, si creemos en los sueños.

No voy a mostrarles el agua tibia, porque el descubrimiento ya lo habían desvelado otros.
Que a los cubanos es fácil reunirlos y casi imposible unirlos, no es una hipótesis. Un corolario. Hablan por sí solos los hechos históricos. No yo que ni la historia, ni historiador soy. Evoquemos las divergencias entre los jefes militares en la primera guerra de independencia y sus consecuencias. Ese seguramente fue el argumento del que se sirvió José Martí para su estrategia de unir a los cubanos, en vista de la última de las contiendas independentistas.
Hacer un llamado a la unidad de los cubanos todos, nos parece una acción noble y viable, aunque a los ojos de los observadores, parezca utópico, un sueño irrealizable. A pesar de la experiencia histórica negativa en materia de unidad,