verdad dicha a medio tono.

Quien a estas alturas no haya entendido el peligro que se cierne sobre una cultura, erigida y enriquecida en varios siglos de esfuerzo y talento, es más que iluso, más que ingenuo.

Los islámicos, no sólo exigen que los Occidentales respeten los símbolos de su religión, sino que se les tolere ofender y maltratar a nuestros fieles, nuestro profeta y nuestro Dios y matar a inocentes cristianos en su territorio y en el nuestro.

Pienso que lo peor de todo esto, es la pasividad, la indiferencia de los políticos del Occidente y fundamentalmente, los de Europa. Y más grave aún, es el caso que políticos y no, de esta área del mundo, apoyen logística y moralmente a quien tiene como plan a mediano plazo, someter a nuestros hijos, destruir todo lo que hemos creado, sin la menor clemencia por las personas que nada tienen que ver con la política.

Hace apenas dos días en Florencia, la izquierda italiana se dividía porque una parte no quería rendir el homenaje que Oriana Fallaci se merece: una plaza o una calle con su nombre. Aún el alcalde de esa ciudad, propone un convenio para decidir qué se debe hacer, para que la Fallaci repose en paz.

Es que los políticos en esta tierra que oxida sus mecanismos de reacción, responden primero ante un adversario dentro del propio Parlamento, que ante el peligro inminente que representa el Islam violento. No quieren trabajar para evitar un futuro sombrío a sus hijos y nietos. El Gobierno italiano de turno, lejos de reaccionar con vigor contra la arrogancia islámica, se mantiene callado y habla sólo cuando debe definir al Papa, un indiscreto.

Actitud similar es la que muestran muchos cubanos en Estados Unidos y el Exilio en general. Son varios ya los que desesperadamente nos alertan acerca de la complicidad de varios políticos americanos, del Sur y del Norte, de la Unión Europea y de muchos cubanos de la diáspora con el régimen castrista.

Razón, mucha razón tienen los que aseguran que el despido de cubanos del Herald, es parte de un proceso iniciado durante el gobierno de Clinton, en el drama del Elián González. Resulta que nosotros los que expresamos con desinterés un verdadero amor por Cuba, somos estigmatizados con el epíteto de mafiosos.

Esa experiencia que nos ha brindado el castrismo en casi medio siglo de escuela de sofismas, no nos ha sido suficiente, para entender los colosales recursos mafiosos-retóricos del régimen de La Habana: la mafia de Miami, es una suerte de antífrasis que el castrismo usa para confundir, sabiendo que los verdaderos son los que al monstruo sirven. Los mafiosos de la información, por ejemplo, son aquellos que desde el Herald, la Radio de Miami, la revista Encuentro, el New York Time, la Repubblica, el manifiesto y ahora hasta el Corriere della Sera en Italia, el País en España, por mencionar algunos.

Fidel Castro está sufriendo desde hace años, por una razón muy simple. El poder se le escapa día a día de sus manos asesinas y no puede hacer nada para evitarlo. Porque aunque pase a uno de sus cercanos familiares a el, eso lo martiriza. Su gran sentimiento, su más fina poesía y su orgasmo sublime, lo ha constituido el poder; sus victorias, desde ese sucio trono que detenta desde hace más de 47 años.

Debemos reconocer que el Dictador ha hecho lo que ha querido en función de su ego, porque no ha existido un equilibrio entre su energía malvada y la noble energía de los que no comparten su filosofía: los que lo contestan y los que no sacan el valor para ello.

En particular no estoy de acuerdo con el Papa –- y paradójicamente, el Papa es el único que se lo puede permitir-– en pensar que pueda existir un verdadero diálogo con el Islam. Ya lo hemos dicho, hasta hacer explotar los oídos duros.

Con los violentos, no se puede dialogar. Necesitamos otra guerra fría y tal vez otra caliente, contra el Islam y los comunistas violentos que han retomado fuerza; les dimo espacio vital, para que recuperaran el oxigeno perdido por sus sucias venas, cuando la intoxicación purpúrea los estaba asfixiando.

Al Qaeda, ha dicho que han dado un paso más hacia la conquista de Roma, si estos europeos, políticos y no, no se mueven; quemando nuestras propiedades y procreando en nuestro territorio, pronto llegarán a Roma, destruyéndonos al final con la prometida bomba demográfica.

Porque las mujeres europeas no quieren parir para quitarse el peso de la educación de los niños, y dejarse sólo, aquel del cosmético sobre sus pálidas caras. Los cubanos, por su parte, si no se mueven, nos movemos, dentro de 50 años, nos estará gobernado el biznieto de Raúl Castro.

Quizás, no, porque que en su lugar esté, el nieto de un general o de Pérez Roque o Lage, o de algún otro miserable, casado con la biznieta de Castro.

Confieso además con cierto pesimismo, que la Fallaci nos ha dejado huérfanos en esta lucha contra pusilánimes, sordos, frustrados, envidiosos y violentos comunistas e islámicos.

Tenías razón Oriana, Europa esta gravemente enferma.

 

 

 

 

 

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UN PASO MÁS HACIA LA TOMA DE ROMA

"Siamo a posto", dicen los italianos irónicamente, como para expresar: ahora si estamos arreglados. --Arregladiiitos, preparaditos para recibirlos cuando ellos, desde el Oriente, quieran venir a hacerse dueños, incluso de San Pedro, con Capilla Sixtina y todo el patrimonio que durante siglos custodia la Iglesia Católica dentro y fuera del Vaticano. Porque hasta al mismísimo Papa, quieren darle órdenes desde una duna.

Resulta que el Islam puede herir, ofender, maltratar e incluso matar a los occidentales con o sin pretextos, aquí en Occidente y allá en Oriente. Ellos, no son infieles, nosotros sí. No puedo, claro, asegurar que el móvil que condujo al asesinato de la monja en Somalia, sea la respuesta a las palabras pronunciadas por Papa Benedicto XVI, su malograda cita de la semana pasada. Pero, de lo que estoy convencido, es de que no hay nada de ofensivo en sus palabras, sino una

Carlos Carralero, Milán, Italia
"Tenías razón Oriana, Europa está gravemente enferma".